Socialismo neoliberal nórdico

Estoy bastante aburrido de que los variados socialistas miren a países como Finlandia o Suecia y digan “esos son países socialistas y por eso son tan prósperos y la gente de allá vive tan bien”. Eso es una gran mentira. Muy similar a la mentira de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”. Para desmentir estos mitos, voy a hacer una comparación simple entre Chile y los diferentes países que el World Economic Forum considera “los diez más felices”. La lista me pareció interesante no tanto por ser “más felices”, sino que porque son países muy prósperos, que están entre los con más libertad económica según los índices que tratan de medir esto, y que además incluye a los países escandinavos “socialistas” más promimentes. Lo que compararé son varios agregados que reflejan el nivel de “socialismo” y de “neoliberalismo” (según la concepción de la gente que mencioné antes), según el índice de libertad económica de The Heritage Foundation (lo uso porque tiene mejor presentación y es más accesible que el índice del The Fraser Institute). Un número más alto significa “más neoliberal” o “menos socialista”, o “menos corrupción”.

Partamos con Chile:

  • Regulación laboral: 64.3
  • Regulación empresarial: 72.1
  • Derechos de propiedad: 85
  • Gasto estatal: 83.1
  • Impuestos: 74.8
  • Corrupción: 73

Como se puede ver, tenemos (en realidad tuvimos, la información es de hace un par de años) bastante regulación estatal de la actividad económica, pero impuestos relativamente bajos (como la información es vieja no cuenta aún el impuestazo de Bachelet). El nivel de corrupción no es alto, pero tampoco es tan bajo como para no ser preocupante. El nivel de protección a los derechos de propiedad privada es decente, pero no especialmente alto, claramente no tanto como para ser motivo de celebración.

Ahora veamos los países de la lista de “más felices” (entre paréntesis la diferencia con Chile):

socialismo-neoliberal-nordico

  • Australia:
    • Regulación laboral: 77.2 (+12.9)
    • Regulación empresarial: 89.4 (+17.3)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 62 (-21.1)
    • Impuestos: 63.2 (-11.6)
    • Corrupción: 80 (+7)
  • Canadá:
    • Regulación laboral: 72.6 (+8.3)
    • Regulación empresarial: 81.8 (+9.7)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 50.4 (-32.7)
    • Impuestos: 80 (+5.2)
    • Corrupción: 81 (+8)
  • Dinamarca:
    • Regulación laboral: 86 (+21.7)
    • Regulación empresarial: 95.4 (+23.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 2.3 (-80.8)
    • Impuestos: 39.5 (-35.3)
    • Corrupción: 92 (+19)
  • Finlandia:
    • Regulación laboral: 53.7 (-10.6)
    • Regulación empresarial: 90.7 (+18.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 0.8 (-82.3)
    • Impuestos: 66.5 (-8.3)
    • Corrupción: 89 (+16)
  • Islandia:
    • Regulación laboral: 61.6 (-2.7)
    • Regulación empresarial: 90.1 (+18)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 42.1 (-41)
    • Impuestos: 73.3 (-1.5)
    • Corrupción: 79 (+6)
  • Países Bajos:
    • Regulación laboral: 64 (-0.3)
    • Regulación empresarial: 80 (+7.9)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 34.4 (-48.7)
    • Impuestos: 52.7 (-22.1)
    • Corrupción: 83 (+10)
  • Noruega:
    • Regulación laboral: 48 (-16.3)
    • Regulación empresarial: 89.6 (+17.5)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 41.8 (-41.3)
    • Impuestos: 53.2 (-21.6)
    • Corrupción: 86 (+13)
  • Nueva Zelanda:
    • Regulación laboral: 85.9 (+21.6)
    • Regulación empresarial: 91.4 (+19.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 46 (-37.1)
    • Impuestos: 71 (-3.8)
    • Corrupción: 91 (+18)
  • Suecia:
    • Regulación laboral: 53.5 (-10.8)
    • Regulación empresarial: 89.7 (+17.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 14.9 (-68.2)
    • Impuestos: 44.4 (-30.4)
    • Corrupción: 87 (+14)
  • Suiza:
    • Regulación laboral: 72.1 (+7.8)
    • Regulación empresarial: 82.2 (+10.1)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 66.3 (-16.8)
    • Impuestos: 70.9 (-3.9)
    • Corrupción: 86 (+13)

Lo que podemos ver inmediatamente es que todos los países tienen menos regulación a las empresas, más protección a los derechos de propiedad privada, menos corrupción, pero más impuestos (con la excepción de Canadá) y más gasto estatal. La minoría tienen más regulación laboral que acá, dos tienen una cantidad similar a la chilena y la mitad tienen mucha menos regulación laboral que Chile. Ya con esto se cae la idea de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”, pues en esos países la regulación estatal es mucho menor (más “neoliberalismo” y confianza en la “autorregulación del mercado”). Pero sigamos el análisis.

Los países que tienen más regulación laboral que Chile tienen alguna combinación de impuestos más bajos y menor regulación a las empresas, en comparación con los países que tienen menos regulación laboral, lo que sugiere un trade-off, un balance entre esas cosas. Lo cual tiene sentido, la regulación laboral, impuestos, y la regulación a las empresas son un lastre para la actividad privada de las personas, por lo que si se aumenta una de esas cosas, hay que disminuír alguna las otras en alguna combinación para compensar.

Se nota que en estos países se valora la libertad para llevar a cabo una empresa, lo cual para la lógica de quien cree que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” significaría que esos países no son “más socialistas” ni “menos neoliberales”, todo lo contrario. Se demuestra un nivel alto de confianza en los empresarios para llevar a cabo sus negocios, y en las empresas para generar prosperidad y bienestar de la manera que consideren mejor.

Se ve también más confianza en el manejo privado de la propiedad, lo que refleja en la consistencia con que se protejen más los derechos de propiedad privada. Eso implica cosas como menos poder y discreción estatal para expropiar y confiscar, más garantías a los propietarios de que cualquier daño a su propiedad será castigada o resarcida, etc. Esto claramente es un signo de “neoliberalismo” más que de “socialismo”.

Otra cosa que se puece observar es que hay menos corrupción en el Estado en todos esos países. Personalmente creo que eso viene como consecuencia de factores culturales, que a su vez vienen influídos por el hecho de que todos esos países han sido muy libremercadistas a lo largo de la historia, especialmente desde el siglo 19 en adelante, con relativamente breves lapsos estatistas. Cuando el sistema es muy de libre mercado, con prácticamente nada de provisión estatal de servicios educacionales, médicos, seguros, pensiones, redistribución, subsidios empresariales, barreras comerciales, etc. lo que resulta es que ese ambiente genera, por fuerza de necesidad, una cultura muy emprendedora, empresarial, solidaria, de responsabilidad individual y de honestidad, que no sólo es un caldo de cultivo ideal para la prosperidad, sino que además tiene como consecuencia un nivel muy bajo de corrupción en los funcionarios estatales.

Respecto del gasto estatal, es evidente que se hace posible un gasto así de grande en estos países gracias a que esto se compensa con alguna combinación de bajos impuestos y regulación, lo que produce una mayor y más fuerte actividad económica generadora de impuestos. Es decir, algunos países tienen impuestos altos, pero muy poca regulación laboral y a las empresas (como Dinamarca), otros tienen más regulación laboral pero menos impuestos (como Islandia), y también está el caso de Noruega que financia su gasto estatal mediante la estatización de alguna empresa o recurso importante (de forma similar a Chile). Además tenemos los casos de Canadá y Australia, que van más por la moderación, teniendo impuestos y gasto estatal un menores al resto, y compensando con un poco menos de regulación laboral que el resto.

Es claro que los países nórdicos son todo menos “socialistas”, y que de hecho son mucho más “neoliberales” que Chile (siempre según la concepción antes mencionada). Además, el mito de que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” se demuestra claramente sin base, siendo que estos países supuestamente “socialistas” tienen un mercado mucho más desregulado, mayor protección a los derechos de propiedad privada y en general menos regulación laboral. También se hace evidente que hay un trade-off entre impuestos y regulación, debiendo compensar el aumento en una cosa, con una reducción de la otra. Una última cosa que se hace evidente es que el nivel de impuestos es menos determinante del bienestar que la regulación estatal. Un cierto aumento en impuestos requiere una reducción menor de la regulación estatal para compensar, lo que explica el éxito relativo de estos países. Lo cual no quita que tendrían un mejor desempeño si además de tener poca regulación estatal, tuvieran también un bajo nivel de impuestos y gasto estatal (para ver eso se tendrían que haber incluído países como Liechtenstein, Singapur y Hong Kong al análisis – tal vez en otra ocasión). La libertad funciona, como decía el slogan de Students for Liberty.

Anuncios

Mejores Pensiones: ¡Menos Intervención Estatal!

capture

Dusan Vilicic Held
Asociación Liberal de Magallanes (ALMA)

Esta columna se publicó el 23 de agosto del 2015 en el suplemento Análisis del diario El Pingüino de Punta Arenas.

En mi última columna -publicada el 15 de agosto del 2015- traté de mostrar porqué volver a un sistema de reparto no es una buena idea. Básicamente porque su rendimiento sería peor, requeriría de que los aportes obligatorios aumenten al doble o más de lo que son hoy, el Estado tendría que gastar más recursos, y además no cumplen con sus promesas en el largo plazo, debiendo ser constantemente reducidas las prestaciones.

Entonces, la pregunta queda: ¿Cómo mejorar el desempeño del sistema de AFP? Sabemos que las comisiones son de alrededor de un 11% sobre la cotización para los aportes obligatorios y alrededor de la mitad de eso para los aportes voluntarios. Si lo que se desea es que las comisiones sean más bajas, existen dos formas efectivas y sustentables: reducción de costos y más competencia. Lo primero se logra liberalizando el rubro, especialmente mediante la eliminación de exigencias innecesarias que imponen costos adicionales a las AFP. Lo segundo se logra eliminando regulaciones estatales que restringen la libre competencia, permitiendo cosas como que la gente cotice en otras instituciones (por ejemplo mutuales o bancos), y reduciendo la tasa de aporte forzado. Exploremos ambas.

Hoy en día, las AFP tienen muchos costos que son claramente prescindibles. Probablemente, el más grande es que deben pagar impuestos, los cuales reducen la rentabilidad que obtienen sus afiliados. Por ejemplo, un vacío legal ha permitido que el Estado cobre un impuesto a las inversiones de las AFP del que el resto está exento. Se estima que como consecuencia, los ahorrantes dejan de percibir unos 120 millones USD anuales, lo cual asciende a unos 4 mil millones USD desde que se instauró el sistema actual de AFP. Es más, los últimos aumentos impositivos empeoran esto[1]. Eximir de impuestos a las AFP y sus inversiones significaría una gran reducción de costos que no sólo aumentaría la rentabilidad de los fondos, sino que también produciría una reducción en las comisiones.

De igual manera se puede lograr una reducción en las comisiones por la vía de la disminución del aporte forzado. La lógica es simple: las comisiones del aporte forzado son el doble de caras que las del Aporte Previsional Voluntario (APV)[2][3], por lo que el ahorrante gastaría menos en comisiones si no hubiera cotización obligatoria. Además, así las AFP deben volverse más atractivas para los ahorrantes, ofreciendo mejores prestaciones y rentabilidades, y menores comisiones. Por último, permitir que la gente ahorre en otro tipo de instituciones tiene el mismo efecto, pero también significaría que la gente sería libre de optar por participar de una institución privada que funcione en base a un régimen de reparto, si así lo prefiere. Este tipo de instituciones existían en el pasado, antes de la existencia de los sistemas estatales de pensiones, y al ser privadas, es automática la regulación de su sustentabilidad y prestaciones. Esta competencia adicional también presionaría a la baja las comisiones de las AFP.

[1] http://www.aafp.cl/wp-content/uploads/2014/02/Serie_de_Estudios_N_91_Dano_Tributario.pdf

[2] http://www.spensiones.cl/safpstats/stats/inf_afiliados/estcom_v.html (Afiliados y no afiliados Septiembre 2015)

[3] http://www.safp.cl/safpstats/stats/apps/estcom/estcom.php?fecha=20151101 (Noviembre 2015)

[Traducción] Seis formas en que los padres enseñan valores socialistas a sus hijos

ducciónPor Michael Esch

o-UPSET-CHILD-facebook

Todo el tiempo escuchamos a las generaciones más viejas decir que los mileniales necesitan madurar. Algunos incluso han dicho que no les interesa que estén listos con la universidad, ellos sólo quieren que estén listos con vivir en sus sótanos. Que la generación más joven necesita tomar responsabilidad personal sobre sus vidas. Escuchamos que la gente joven no tiene ética del trabajo y que se sienten con derecho a todo. La mayor parte de esto es verdad, pero ha sido resultado de una generación parental reforzando ideas socialistas en casa.

El socialismo es la idea de que todos son responsables de todo el resto. Nadie en la comunidad debiera tener más que lo que tiene cualquier otra persona independiente de su productividad. Si alguien llegase a ganar más dinero, la autoridad, el Gobierno, re distribuiría ese dinero a las personas más necesitadas.

Estas son 6 formas en que los padres enseñan valores socialistas a sus hijos.

1) Compartir

Forzar a los niños a compartir es la forma más floja de crianza. Un padre escucha a dos niños peleándose por un juguete, entra en la habitación, le grita a los niños que compartan el juguete y sale. Los padres que hacen esto están enseñándole a sus hijos que siempre que alguien llegue a robarle sus posesiones, lo que debe hacer es simplemente entregarlas. Si se niega a hacerlo, la autoridad vendrá y lo castigará.

Solución
Enséñale a tus hijos que tienen prohibido robar. Si un niño está jugando con un juguete en la casa, entonces ese juguete es de él, y no tienen porqué compartirlo. Simplificar las reglas en la casa hace más fácil para los niños saber lo correcto y lo incorrecto. Los niños van a compartir de forma natural porque son sociales. Ellos desean jugar con otros, y la única forma de hacerlo es compartiendo. Compartir es bueno cuando es una elección, pero cuando es forzado es antinatural y resulta en  roces. reduce el conflicto en tu casa deteniendo el robo.

2) Enseñar Obediencia

Cuando un padre dice, “porque yo lo digo”,  le está enseñando a sus hijos obediencia ciega. Ésta también es una forma floja de crianza. Refuerza la idea de que un niño no tiene poder de decisión en su vida. Deben obedecer a la autoridad a toda costa. A medida que los niños crecen escuchando esta frase,  el resultado son algunos de los crímenes más perversos, y la defensa es ”sólo estaba siguiendo órdenes”.

Solución
Los padres deben explicar sus decisiones a los niños. A medida que un niño crece, debiera tener más control en la toma de decisiones. Además, si deseas enseñarle responsabilidad personal a tus hijos, entonces permitirles tomar malas decisiones Sirve como aprendizaje. Sí, a veces esto es más estresante, pero resulta en un niño qué toma control de su vida y aprende a lidiar con las consecuencias de sus decisiones.

3) Fuerza Innecesaria

A veces cuando un niño no es obediente, es fácil usar fuerza innecesaria para obtener obediencia. Cuando los castigos son demasiado fuertes, un padre usualmente puede manipular al niño para que haga lo que sea. Esto le enseña al niño que los castigos nunca puede ser demasiado fuertes. Luego de crecer con castigos duros no es extraño que la mayoría de estadounidenses estén de acuerdo con que el gobierno torture prisioneros.

Solución
Cada acción que tomamos tiene consecuencias naturales. Como padres, debiéramos intentar evitar estas consecuencias naturales. Si Juanito le pega a su hermana, entonces no tendrá permitido jugar con ella. Esta es una consecuencia natural. De esta forma los niños crecen y se vuelven más sensibles a las injusticias en el mundo.

4) Gestionar el juego

En una sociedad socialista, existe un negocio que ofrece un producto. la competencia está restringida pues promueve el lucro. Por lo tanto, las escuelas determinan como un niño puede servir mejor a la comunidad. Entonces el niño es puesto en esa ocupación. Esto se está volviendo más aceptado porque los padres gestionan el juego de los niños o el tradicional “tiempo libre”.

Un niño en edad escolar despierta, y entonces va a la escuela por 8 horas. En la escuela, le dicen qué leer, qué mirar y qué estudiar. Entonces van a practicar deportes donde les dicen cómo jugar. Entonces nos preguntamos porque ellos se sientan estando “aburridos” todo el tiempo. Nunca se les da la oportunidad de explorar sus propias decisiones.

Solución
¡Dale más libertad a tus hijos! Déjalos decidir lo que desean aprender. Déjalos decidir lo que quieren jugar. Déjalos explorar su curiosidad.  A medida que un niño crece en libertad, así también crece su potencial de aprendizaje. Los niños aprenderán de forma natural a tomar responsabilidad de su tiempo.

5) Quehaceres sin Compensación

A muchos niños se les dan quehaceres semanales y diarios sin compensación. Algunos padres dicen que ellos les pagan a sus hijos con alojamiento y comida. Eso no es verdad Porque si el niño no hace el quehacer, el padre igual les proveerá alojamiento y comida. Esto refuerza valores socialistas de que sin importar lo que haga siempre se le proveerá alojamiento y comida.

Solución
Enséñale a tus hijos cómo negociar. Los quehaceres debieran asemejarse al trabajo, y con el trabajo hay una compensación. esto no significa que tu hijo debiera tener una mesada. Simplemente significa que debe haber un intercambio por su trabajo y tiempo. Enseñarles que su trabajo y tiempo tienen valor es bueno para su ética de trabajo.

6) Sin Alternativas

Bernie Sanders, un candidato presidencial socialista, recientemente dijo que debiera haber sólo un tipo de desodorante. En una sociedad socialista, no hay alternativas. Los padres que no le dan alternativas a sus hijos están reforzando el valor de que la autoridad sabe lo que es mejor para el individuo y que los niños  debieran confiar en que ella tome esta decisión.

Solución
Dale a tus hijos la libertad de elegir. Cuando coman desayuno, déjalos elegir lo que van a comer. Cuando planifiques una vacación o una salida a comer, permite que los niños tengan una voz democrática en la toma de decisiones. Esto le enseña a los niños cómo tener una opinión y defenderla. Al permitirles elegir a los niños de forma consistente, ellos aprenden el valor de la libertad, lo que quieren en la vida y como obtenerlo.

Traducción: Dusan Vilicic Held
Original: https://thestand.liberty.me/6-ways-parents-teach-their-children-socialist-values

Los EEUU no son un país capitalista

Debo comenzar aclarando que por ‘capitalismo’ yo entiendo un sistema que requiere de una sociedad muy libre, donde se respeten muy a rajatabla los derechos de propiedad privada, los impuestos sean bajos, y la intervención estatal en la sociedad sea en general muy escasa o totalmente nula. En pocas palabras una sociedad y mercado libres.

También debo aclarar que esto lo escribo en respuesta a un artículo publicado en El Quinto Poder titulada “Miseria en la yugular del capitalismo“, donde el autor se dedica a describir lo terrible que es el “capitalismo” estadounidense.

La verdad es que yo no consideraría a los EEUU de hoy como la “yugular del capitalismo”, ni de lejos. Tal vez hasta 1900 o poco más podría haberse dicho algo por el estilo, pero después de las administraciones de los fascista-socialistas de Hoover y Roosevelt, el país nunca dejó el camino del mercantilismo y del corporativismo. Dejo claro que yo entiendo que un “capitalismo” requiere de una sociedad muy libre donde se respeten muy a rajatabla los derechos de propiedad privada. Nada de expropiaciones ni “eminent domain” ni complejos industriales militares coludidos con el Estado, ni planos reguladores, ni monopolios otorgados por el Estado, ni subsidios a la gran agricultura, ni limitaciones a las importaciones para proteger los intereses de las grandes empresas, ni servicios estatalizados que realmente corresponden a la sociedad privada, ni sendos impuestos con un código tributario tan grande que se requiere de un equipo de asesores para entenderlo. Los EEUU de hoy están extremadamente lejos de eso. Si hasta en varios Estados de ese país ni se puede practicar la peluquería o el diseño de interiores sin un permiso estatal, para proteger a los grupos de interés, generalmente gremios o empresas grandes. Eso tiene poco y nada de mercado libre, ni de sociedad libre. A menos de que creas que “capitalismo” es algo diferente, no relacionado con una sociedad libre de respeto a los derechos de propiedad privada.

Por otro lado, es curioso que dentro de los EEUU hay mucha diferencia en la “miseria” que hay. Llama la atención que donde más miseria se ve es en general en los Estados y lugares donde se ha impuesto por más tiempo el socialismo, como por ejemplo Nueva York o Detroit, entre otros. Son Estados o ciudades con un control estatal muy fuerte sobre la sociedad, con sueldos mínimos legales relativamente altos, y donde es muy poco lo que se puede hacer sin algún tipo de trámite o permiso estatal. El resultado está a la vista. Luego de haber sido una de las sociedades más libres, prósperas y pujantes del planeta, pasó a ser una de las más mercantilistas y con el mayor intervencionismo estatal en la sociedad, vino el estancamiento y la miseria. No es algo muy sorprendente la verdad.

Mucho Bellolio y demasiada retórica barata

Hace algunos días, Cristóbal Bellolio publicó una columna titulada “Mucho Hayek y poco Rawls”. En ella trata de reivindicar al liberalismo igualitario como la verdadera corriente liberal, a John Rawls como uno de sus grandes exponentes, a la vez de no decir en ningún momento porqué hay “mucho Hayek”.

Comienza con una introducción engañosamente conciliadora, pero luego cae en retórica barata al tratar a Hayek de “viejo” (anticuado) y a Rawls de “bueno”. Al decir que Hayek es “anticuado”, tácitamente dice que Rawls es moderno, actual. Y al decir que Rawls es “bueno”, también de forma tácita dice que Hayek es malo. Con esto ya parte mal, no sólo porque es retórica barata, sino porque además ya está contradiciendo al menos en espíritu su actitud hasta el momento, que aparecía conciliadora. Bastante artero me parece eso.

Luego, habla de justicia como imparcialidad. Disculpen, pero… ¿justicia como imparcialidad? Eso no tiene ni piés ni cabeza. Justicia es justicia e imparcialidad es imparcialidad, son dos cosas diferentes. “A cada quién lo suyo”, se acerca más a “justicia”. La imparcialidad sólo tiene relación con la justicia en el contexto de un juicio, donde el juez debe ser lo más imparcial posible, pero más allá de eso, no tiene ningún sentido relacionar ambos conceptos. Pero la idea de forzar esta equivalencia se explica luego con el “experimento” del velo de la ignorancia. Esto no es más que un ejercicio de racionalización de que la envidia y la codicia son justificación suficiente para robar, lisa y llanamente. Y bueno, acá se muestra también uno de los motivos de porqué la idea de “igualdad de oportunidades” es una idea tan perversa en mi opinión.

Hacia el final, Bellolio ignora al liberalismo libertario cuando afirma que el liberalismo justifica el ejercicio del poder político. A pesar de haber empezado hablando de la “gran familia liberal” y tratar de hacer pasar socialdemocracia y socialismo por liberalismo, tiene luego el descaro de dejar fuera al liberalismo libertario, que no acepta el ejercicio del poder político, pues implica agresión, robo y esclavitud.

Es clara su intención: desvirtuar el concepto de “liberalismo” y convertirlo en lo que se entiende por eso en el mundo anglosajón, es decir, un sinónimo de socialismo socialdemócrata. En mi opinión, Bellolio y su tipo son un virus a eliminar. El socialismo no cabe dentro de la “gran familia liberal”.

La inanición del socialismo

Una de las conclusiones a que llega el pensamiento de la escuela de la Public Choice es que la gente de una organización que atiende a un problema tiene un fuerte incentivo a perpetuar el problema de forma de no perder su fuente de ingresos. Un ejemplo popular es que los médicos tienen un incentivo fuerte a intentar que la gente se enferme, porque así tienen más pacientes (clientes).

Este incentivo, en un mercado libre, está más que contrapesado por la libre competencia, donde aquellos médicos que de hecho tratan de hacer que la gente se enferme tienen una fuerte tendencia a perder clientes hasta quedar fuera del mercado. Otros ejemplos pueden incluir al estado y el crimen (entre más crimen, más pueden alegar los funcionarios estatales que necesitan más recursos) y el caso que me interesa: las organizaciones que “defienden los derechos de las clases proletarias”, como la Unión Clasista de Trabajadores y las corrientes socialistas

Hoy las clases o castas sociales básicamente ya no existen, pues para que haya tal cosa prácticamente no debe haber movilidad entre castas, sobre todo hacia arriba, ya que una de las características principales de las clases o castas sociales es la inmovilidad de sus miembros[1]. Por otro lado, la pobreza absoluta que fue el caldo de cultivo del socialismo ha dejado de existir. En ningún país donde ha habido capitalismo real (baja presión fiscal y regulatoria, respeto a la propiedad privada, poco proteccionismo) por unos 20 años hay necesidad de trabajo infantil ni pobreza extrema generalizada, que ya fue superada.

Esto significa que básicamente este tipo de organizaciones y corrientes está quedando obsoletas, están perdiendo su razón de ser. Sin pobres ni clases sociales inmóviles, no hay sustento real para el socialismo. Por este motivo es que los socialistas que van quedando están empecinados en multiplicar los pobres, y hacerlos lo más miserables posible. En palabras de Jorge Giordani, Ministro de Planificación de Chávez y Maduro: “El piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así”[2].

Lo lamentable del caso es que el contrapeso de la libre competencia no aplica al estado, pues es éste un monopolista, no tiene competencia que lo desbanque cuando produce malos resultados. Por esto, cuando los socialistas llegan al poder pueden efectivamente llevar a cabo su destructiva labor de empobrecimiento y pauperización masiva. Ya que la profecía de Marx de la pauperización en el capitalismo no se cumplió, los socialistas están fabricando su propia pauperización artificial.

Y aún peor es que a la vez le echan la culpa a la libertad, o más precisamente al “neoliberalismo”, siendo que ese término, al ser analizado en su uso, identifica las políticas que han llevado a cabo los socialistas mismos. Es decir, los socialistas hacen política “neoliberal”, pero ellos no se dicen neoliberales, según ellos los neoliberales son los liberales. De esta forma le echan la culpa de esta pauperización artificial a lo que en realidad prácticamente la hizo desaparecer.

Claramente necesitamos combatir el socialismo con todas nuestras fuerzas, ya que de lograrlo, es muy probable que en un par de generaciones éste llegara a desaparecer por simple inanición. Sin pobreza, su principal fuente vital, el socialismo quedaría obsoleto y superado, falleciendo de forma natural.

[1] Estratificación y movilidad social en Chile: entre la adscripción y el logro, CEPAL, Florencia Torche, Guillermo Wormald http://books.google.cl/books?id=0VeBk-TV0joC&lpg=PP1&pg=PA69#v=onepage&q&f=false

[2] Jorge Giordani: “Los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así”, DolarToday, Mar 24, 2013 https://dolartoday.com/jorge-giordani-los-pobres-tendran-que-seguir-siendo-pobres-los-necesitamos-asi/

RE: Seis mitos sobre el comunismo que se cumplen en el capitalismo

El 14 de febrero Russia Today en español publicó un artículo llamado “Seis mitos sobre el comunismo que se cumplen en el capitalismo” donde supuestamente explica cómo es el capitalismo el opresivo, expropiador e inhumano, y no el comunismo. La realidad es que estas acusaciones son tan infundadas como otras similares que se han vuelto populares.

El articulo comienza diciendo que “el poder estatal es una condición indispensable para la protección de la propiedad, piedra angular del capitalismo.” Esto es incorrecto, es un hecho sabido por los estudiosos del tema que muchísimas culturas anárquicas primitivas si funcionaban (y funcionan aún algunas) con propiedad privada y un sistema legal y judicial completo y muy efectivo. Al respecto este ensayo de Bruce L. Benson es bastante elocuente. Por otro lado, el uso de la coerción es prácticamente universal en los sistemas colectivistas.

El siguiente “mito” dice que el capitalismo se basa en la expropiación, cosa bastante falsa. Lo que sí se basa en esto es el estatismo y el mercantilismo que siguen muy vivos hoy. Es un error muy común confundir mercantilismo -el cual se trata de otorgar privilegios a ciertos grupos mercantiles a costa del resto mediante regulaciones y monopolios- con capitalismo de libre mercado. Y hay muchos ejemplos de economías de mercado que surgieron sin expropiarle un milímetro a ningún otro pueblo ni esclavizar a nadie, por ejemplo la exitosa experiencia de Taiwán o de Singapur, entre muchos otros.

También es errónea la afirmación de que la prosperidad estadounidense y europea se debe a que en un momento de su historia emplearon esclavos o robaron sus bienes y tierras. La prosperidad estadounidense proviene de gente como Andrew Carnegie, John Rockefeller entre otros grandes empresarios que redujeron el precio de productos como el petróleo y el acero al punto que los precios de casi todo bajaron y el poder adquisitivo de la gente subió dramáticamente. Si, estos “malvados empresarios” cometieron el horrible crimen de hacer más ricos a todos los estadounidenses y de paso a los habitantes de muchos otros países. Los EEUU se volvieron una superpotencia mundial recién ahí, no antes. Y vale la pena recordar que para ese momento, ya habían abolido la esclavitud de que habla el artículo de RT. De igual forma el exterminio de los indígenas norteamericanos tampoco fue una causa de la posterior prosperidad de esos países. Es algo obvio que exterminar a un pueblo no es más rentable que comerciar pacíficamente con él.

Tampoco se entiende la frase que dice que se priva a los campesinos el acceso a los campos. De hecho esto es una característica clásica de los regímenes socialistas como los africanos, donde la gente simplemente no puede ser propietaria de tierras. Y menos aún se entiende ese reclamo de “falta de libertades”. ¿Qué libertades reclama el autor que no se respetan? No las especifica, porque claramente en los sistemas socialistas se respetan mucho menos las libertades básicas.

El siguiente punto pretende achacar al libre mercado los problemas de desnutrición causados por políticas proteccionistas y socialistas. ¿No es acaso curioso que donde hay más problemas de pobreza es en los lugares donde más prevalece el socialismo?

El cuarto punto pretende achacar al capitalismo cosas que nuevamente son obra del estatismo: guerras, esclavitud, etc. Además, graciosamente culpa a quienes se defendían de gobiernos opresivos y dictatoriales de ser los culpables de las muertes ocurridas durante las rebeliones contra estos gobiernos. Además, por algún motivo ignora los millones de muertos bajo regímenes socialistas de todo tipo, incluyendo a los nazis, otros fascistas, China, la URSS, las víctimas de los guerrilleros socialistas en todo el mundo. Si a esto se le suma las víctimas de guerras iniciadas por estos mismos regímenes, las hambrunas sufridas allí y diversos genocidios por estos regímenes, el total excede los 300 millones con holgura.

El penúltimo punto es ridículo. Entre otras cosas, pasa por alto la gran diversidad cultural e individual que se da cuando hay libertad, mientras que el socialismo pretende imponer la cultura “aprobada por el partido” y prohibir todo lo que no sea del agrado de los gobernantes. Siempre ha sido así, desde la fuerte censura y represión en los países del bloque soviético, hasta el más disimulado “incentivo a la cultura” dirigido desde los estados socialdemócratas modernos.

El último punto es también una falacia. Que mucha gente tenga gustos similares no significa que de alguna manera se los esté obligando a “ser iguales”. Más bien debería el autor fijarse en la gran variedad de gustos que hay aparte de los mayoritarios. No sólo existen las grandes cadenas de supermercados y de locales de comida rápida, también existe una tremenda cantidad de locales que apelan a los gustos más variados, desde restaurantes con cocina de todos los rincones del mundo y con los temas más variados, pasando por todo tipo de cosas, incluyendo tiendas de antigüedades, de artesanías de todo tipo, grupos musicales de una variedad casi inimaginable de estilos, etc. Toda esta variedad que apela a los más diversos gustos individuales jamás existió ni existirá en una economía comunista. La socialdemocracia imperante ya le hace bastante daño a esta diversidad como es.

El resumen más sucinto que puedo hacer después de haber escrito lo anterior es que el autor confunde capitalismo con estatismo y la socialdemocracia imperante, mal llamada “neoliberalismo” o “capitalismo”. Se le achacan al capitalismo hambrunas que son consecuencia de políticas de corte socialista (exceso de regulación de los mercados, emisión monetaria descontrolada, alta fiscalidad), expropiaciones que son medidas también de corte socialista (¡Exprópiese!) etc. En una frase: es una falacia de comienzo a fin.