[Traducción] Neutralidad en la Red: Triunfo de la Clase Dominante

Por Jeffrey Tucker, 26 de Febrero del 2015

¿Un triunfo de “la libre expresión y los principios democráticos”? ¿Qué tan estúpidos creen que somos?

Ha sido doloroso ver el gradual endurecimiento del control gubernamental en el nombre de la neutralidad en la red. La decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de reescribir las reglas y declarar la internet como un servicio público sella el trato. Carteliza la industria y convierte un “Salvaje Oeste” en un sistema planificado de gestión pública – o al menos lo intenta.

Todo lo demás es una fachada para cubrir lo que en realidad es una toma de poder.

Todo este complot ha tenido todos los elementos usuales. Tiene un buen nombre y sus partidarios dicen que se trata de detener el control privado y público. Ha tenido el respaldo de todos los mayores nombres en la entrega de contenidos, desde Yahoo a Netflix a Amazon. Ha tenido el respaldo silencioso de los principales proveedores de servicios de Internet (PSI). La decisión de imponer la regla ha sido declarada por un pequeño grupo de burócratas independientes operando con el apoyo de un ejecutivo débil.

La oposición, en contraste, ha sido representada por pequeños jugadores de la industria, proveedores de hardware como Cisco, think-tanks libremercadistas y profesores desinteresados, y un pequeño grupo de escritores y expertos que saben algo sobre libertad y economía libremercadista. El público en general debiera haberse levantado en oposición, pero la gente es en general ignorante de lo que está sucediendo con la neutralidad en la red.

Esto es lo que realmente está sucediendo. Los regentes titulares de la tecnología más excitante del mundo han decidido fijar las condiciones de mercado prevalentes para protegerse a sí mismos contra nuevos advenedizos en un mercado rápidamente cambiante. Para imponer una nueva regla en contra del throttling o usar el sistema de precios del mercado para asignar recursos de ancho de banda en contra de innovaciones que quebrantarían el status quo.

Lo que se está vendiendo como justicia económica y un maravilloso favor a los consumidores es en realidad una compensación para gigantes industriales que están buscando acceso irrestricto a tu billetera y un fin a amenazas competitivas al poder de mercado. Una persona que conozco comparó la movida con la creación de la mismísima Reserva Federal: la creación de un cartel industrial en el nombre de mejorar el ambiente macroeconómico.

Retrocedamos y comprendamos la posición de los grandes proveedores de contenidos. Aquí vemos los obvios intereses especiales en funcionamiento. Netflix, Amazon, y el resto no quieren que los PSI les cobren ni a ellos ni a sus consumidores por su contenido de alto ancho de banda. Ellos preferirían que los PSI absorban el incremento del costo de tal provisión. Es muy claro cómo hacer que el gobierno haga ilegal la discriminación de precios está en su interés. Significa que no haya amenazas a su modelo de negocios.

Por analogía, imaginemos que una compañía de retail de muebles estuviera en posición de cargar todos sus costos de transporte a la industria camionera. Por decreto gubernamental, los camioneros no tienen permitido cobrar más o menos independiente de si están transportando una silla o una carga completa de muebles. ¿Los vendedores de muebles favorecerían tal trato? Absolutamente. Ellos podrían llamar a esto “neutralidad en los muebles” y vendérselo al público como previniendo el control de los muebles por parte de la industria transportista.

Pero eso deja la pregunta de porqué la oposición de los mismos PSI (los camioneros por analogía) estaría silente o calladamente a favor de tal cambio de reglas. Aquí es dónde las cosas se ponen complicadas. Después de muchos años de experimentación en la provisión de servicios de Internet -tiempo en el que pasamos desde líneas fijas telefónicas a conecciones T1 a experimentar con cobertura de datos 4G- el ganador el el mercado (por ahora) han sido las compañías de cable. Los consumidores prefieren su velocidad y ancho de banda por sobre todas las opciones existentes.

Pero ¿qué con el futuro? ¿Qué clase de servicios van a reemplazar a los servicios de cable, los que son mayormente monopolios por privilegios especiales otorgados por estados y localidades? Es difícil saber con certeza pero hay algunas ideas impresionantes por allí. Los costos están cayendo para toda clase de sistemas inalámbricos e incluso distribuidos.

Si eres un actor dominante en el mercado -una empresa como Comcast y Verizon- tú realmente enfrentas dos amenazas a tu modelo de negocios. Debes mantener a tu base de consumidores a bordo, y tienes que protegerte contra advenedizos que buscan arrebatarte consumidores. Una regla como la neutralidad en la red puede aumentar los costos de hacer negocios, pero hay una ventaja maravillosa en esto: tus competidores potenciales futuros enfrentan los mismos costos. Como un actor establecido en el mercado, estás en una mucho mejor posición para absorber costos más altos que aquellos que ladran a tus tobillos. Esto significa que puedes ralentizar el desarrollo, calmar tus inversiones en fibra óptica, y en general descansar más sobre tus laureles.

Pero ¿cómo puedes vender un plan tan vil? Quedas bien con los reguladores. Apoyas la idea en general, con algunas reservas, mientras retocas la legislación a tu favor. Sabes completamente bien que esto aumenta los costos para nuevos competidores. Cuando se apruebe, llámalo un voto por la “internet abierta” que va a “preservar el derecho a comunicarse libremente en línea”.

Pero cuando miras de cerca a los efectos, la realidad es exactamente lo opuesto. Cierra la competencia de mercado por medio de poner al gobierno y a sus partidarios corporativos a cargo de decidir quién puede o no participar en el mercado. Erige masivas nuevas barreras de entrada para empresas advenedizas mientras que subsidia enormemente a los proveedores de contenido más grandes y adinerados.

Entonces ¿cuáles son los costos para el resto de nosotros? Significa absolutamente ninguna reducción de precios en servicio de internet. Podría significar lo opuesto. Vigila tus cuentas. Predigo que no será bonito. También significa una reducción de la velocidad del desarrollo tecnológico consecuencia de la reducción en competencia que inmediatamente seguirá a la imposición de esta regla. En otras palabras, será como toda la regulación gubernamental: la mayoría de los costos serán invisibles pero los beneficios serán concentrados en las manos de la clase gobernante.

Hay una amenaza adicional de como la FCC ha reclasificado la internet como un servicio público. Significa un cheque en blanco para el control gubernamental en todos los ámbitos. Piensa en el mercado médico, el cual está actualmente completamente apropiado por un cartel no competitivo de industrias. Este es el futuro de la internet bajo la neutralidad en la red.

Si te fijas en como todo esto se desarrolla, esto realmente no es diferente de como casi todo otro sector en la vida ha sido regulado por el estado, desde la comida al dinero a la medicina a la educación. Siempre sucede así, con un público adormilado creyendo la propaganda, un grupo de élite manipulando las regulaciones en su propio beneficio, intelectuales de izquierdas que son suficientemente ingenuos para creer los lugares comunes sobre justicia, y una derecha que es mayormente ignorante y está en venta al mejor postor.

No, no creo que la decisión de la neutralidad en la red significa el fin de los tiempos para la internet. Pero significa que el progreso en adelante en la era digital será más lento de lo que de otro modo sería. Generaciones futuras reirán en desconcierto: era el amanecer de una nueva era y aún así creían que podría ser controlada igual que todas las que vinieron antes. Necios.


Jeffrey Tucker es el Gerente de Libertad de Liberty.me, una plataforma social y de publicación enfocada en la acción para los interesados en la libertad. Es socio gestor de Vellum Capital. También es senior fellow de la Foundation for Economic Education, investigador del Acton Institute, fundador de la CryptoCurrency Conference, y autor de ocho libros. Está disponible para hablar y entrevistas vía jeffrey.a.tucker@gmail.com.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en Liberty.me.

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Socialismo neoliberal nórdico

Estoy bastante aburrido de que los variados socialistas miren a países como Finlandia o Suecia y digan “esos son países socialistas y por eso son tan prósperos y la gente de allá vive tan bien”. Eso es una gran mentira. Muy similar a la mentira de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”. Para desmentir estos mitos, voy a hacer una comparación simple entre Chile y los diferentes países que el World Economic Forum considera “los diez más felices”. La lista me pareció interesante no tanto por ser “más felices”, sino que porque son países muy prósperos, que están entre los con más libertad económica según los índices que tratan de medir esto, y que además incluye a los países escandinavos “socialistas” más prominentes. Lo que compararé son varios agregados que reflejan el nivel de “socialismo” y de “neoliberalismo” (según la concepción de la gente que mencioné antes), según el índice de libertad económica de The Heritage Foundation (lo uso porque tiene mejor presentación y es más accesible que el índice del The Fraser Institute). Un número más alto significa “más neoliberal” o “menos socialista”, o “menos corrupción”.

Partamos con Chile:

  • Regulación laboral: 64.3
  • Regulación empresarial: 72.1
  • Derechos de propiedad: 85
  • Gasto estatal: 83.1
  • Impuestos: 74.8
  • Corrupción: 73

Como se puede ver, tenemos (en realidad tuvimos, la información es de hace un par de años) bastante regulación estatal de la actividad económica, pero impuestos relativamente bajos (como la información es vieja no cuenta aún el impuestazo de Bachelet). El nivel de corrupción no es alto, pero tampoco es tan bajo como para no ser preocupante. El nivel de protección a los derechos de propiedad privada es decente, pero no especialmente alto, claramente no tanto como para ser motivo de celebración.

Ahora veamos los países de la lista de “más felices” (entre paréntesis la diferencia con Chile):

socialismo-neoliberal-nordico

  • Australia:
    • Regulación laboral: 77.2 (+12.9)
    • Regulación empresarial: 89.4 (+17.3)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 62 (-21.1)
    • Impuestos: 63.2 (-11.6)
    • Corrupción: 80 (+7)
  • Canadá:
    • Regulación laboral: 72.6 (+8.3)
    • Regulación empresarial: 81.8 (+9.7)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 50.4 (-32.7)
    • Impuestos: 80 (+5.2)
    • Corrupción: 81 (+8)
  • Dinamarca:
    • Regulación laboral: 86 (+21.7)
    • Regulación empresarial: 95.4 (+23.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 2.3 (-80.8)
    • Impuestos: 39.5 (-35.3)
    • Corrupción: 92 (+19)
  • Finlandia:
    • Regulación laboral: 53.7 (-10.6)
    • Regulación empresarial: 90.7 (+18.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 0.8 (-82.3)
    • Impuestos: 66.5 (-8.3)
    • Corrupción: 89 (+16)
  • Islandia:
    • Regulación laboral: 61.6 (-2.7)
    • Regulación empresarial: 90.1 (+18)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 42.1 (-41)
    • Impuestos: 73.3 (-1.5)
    • Corrupción: 79 (+6)
  • Países Bajos:
    • Regulación laboral: 64 (-0.3)
    • Regulación empresarial: 80 (+7.9)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 34.4 (-48.7)
    • Impuestos: 52.7 (-22.1)
    • Corrupción: 83 (+10)
  • Noruega:
    • Regulación laboral: 48 (-16.3)
    • Regulación empresarial: 89.6 (+17.5)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 41.8 (-41.3)
    • Impuestos: 53.2 (-21.6)
    • Corrupción: 86 (+13)
  • Nueva Zelanda:
    • Regulación laboral: 85.9 (+21.6)
    • Regulación empresarial: 91.4 (+19.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 46 (-37.1)
    • Impuestos: 71 (-3.8)
    • Corrupción: 91 (+18)
  • Suecia:
    • Regulación laboral: 53.5 (-10.8)
    • Regulación empresarial: 89.7 (+17.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 14.9 (-68.2)
    • Impuestos: 44.4 (-30.4)
    • Corrupción: 87 (+14)
  • Suiza:
    • Regulación laboral: 72.1 (+7.8)
    • Regulación empresarial: 82.2 (+10.1)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 66.3 (-16.8)
    • Impuestos: 70.9 (-3.9)
    • Corrupción: 86 (+13)

Lo que podemos ver inmediatamente es que todos los países tienen menos regulación a las empresas, más protección a los derechos de propiedad privada, menos corrupción, pero más impuestos (con la excepción de Canadá) y más gasto estatal. La minoría tienen más regulación laboral que acá, dos tienen una cantidad similar a la chilena y la mitad tienen mucha menos regulación laboral que Chile. Ya con esto se cae la idea de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”, pues en esos países la regulación estatal es mucho menor (más “neoliberalismo” y confianza en la “autorregulación del mercado”). Pero sigamos el análisis.

Los países que tienen más regulación laboral que Chile tienen alguna combinación de impuestos más bajos y menor regulación a las empresas, en comparación con los países que tienen menos regulación laboral, lo que sugiere un trade-off, un balance entre esas cosas. Lo cual tiene sentido, la regulación laboral, impuestos, y la regulación a las empresas son un lastre para la actividad privada de las personas, por lo que si se aumenta una de esas cosas, hay que disminuir alguna las otras en alguna combinación para compensar.

Se nota que en estos países se valora la libertad para llevar a cabo una empresa, lo cual para la lógica de quien cree que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” significaría que esos países no son “más socialistas” ni “menos neoliberales”, todo lo contrario. Se demuestra un nivel alto de confianza en los empresarios para llevar a cabo sus negocios, y en las empresas para generar prosperidad y bienestar de la manera que consideren mejor.

Se ve también más confianza en el manejo privado de la propiedad, lo que refleja en la consistencia con que se protegen más los derechos de propiedad privada. Eso implica cosas como menos poder y discreción estatal para expropiar y confiscar, más garantías a los propietarios de que cualquier daño a su propiedad será castigada o resarcida, etc. Esto claramente es un signo de “neoliberalismo” más que de “socialismo”.

Otra cosa que se puece observar es que hay menos corrupción en el Estado en todos esos países. Personalmente creo que eso viene como consecuencia de factores culturales, que a su vez vienen influídos por el hecho de que todos esos países han sido muy libremercadistas a lo largo de la historia, especialmente desde el siglo 19 en adelante, con relativamente breves lapsos estatistas. Cuando el sistema es muy de libre mercado, con prácticamente nada de provisión estatal de servicios educacionales, médicos, seguros, pensiones, redistribución, subsidios empresariales, barreras comerciales, etc. lo que resulta es que ese ambiente genera, por fuerza de necesidad, una cultura muy emprendedora, empresarial, solidaria, de responsabilidad individual y de honestidad, que no sólo es un caldo de cultivo ideal para la prosperidad, sino que además tiene como consecuencia un nivel muy bajo de corrupción en los funcionarios estatales.

Respecto del gasto estatal, es evidente que se hace posible un gasto así de grande en estos países gracias a que esto se compensa con alguna combinación de bajos impuestos y regulación, lo que produce una mayor y más fuerte actividad económica generadora de impuestos. Es decir, algunos países tienen impuestos altos, pero muy poca regulación laboral y a las empresas (como Dinamarca), otros tienen más regulación laboral pero menos impuestos (como Islandia), y también está el caso de Noruega que financia su gasto estatal mediante la estatización de alguna empresa o recurso importante (de forma similar a Chile). Además tenemos los casos de Canadá y Australia, que van más por la moderación, teniendo impuestos y gasto estatal un menores al resto, y compensando con un poco menos de regulación laboral que el resto.

Es claro que los países nórdicos son todo menos “socialistas”, y que de hecho son mucho más “neoliberales” que Chile (siempre según la concepción antes mencionada). Además, el mito de que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” se demuestra claramente sin base, siendo que estos países supuestamente “socialistas” tienen un mercado mucho más desregulado, mayor protección a los derechos de propiedad privada y en general menos regulación laboral. También se hace evidente que hay un trade-off entre impuestos y regulación, debiendo compensar el aumento en una cosa, con una reducción de la otra. Una última cosa que se hace evidente es que el nivel de impuestos es menos determinante del bienestar que la regulación estatal. Un cierto aumento en impuestos requiere una reducción menor de la regulación estatal para compensar, lo que explica el éxito relativo de estos países. Lo cual no quita que tendrían un mejor desempeño si además de tener poca regulación estatal, tuvieran también un bajo nivel de impuestos y gasto estatal (para ver eso se tendrían que haber incluído países como Liechtenstein, Singapur y Hong Kong al análisis – tal vez en otra ocasión). La libertad funciona, como decía el slogan de Students for Liberty.

Enlace

En el artículo de Reason “Maten a la FDA (¡Antes de que Vuelva a Matar!)” comentan lo siguiente:

Los requisitos de la FDA, a menudo arbitrarios, pero siempre intensivos en tiempo han creado un sistema en el que los nuevos medicamentos toman cerca de 10 a 15 años en llegar al mercado, a un costo típico de 800 millones de dólares o más. Como mi colega de Reason, Ronald Bailey, ha escrito, esto significa que la cautela de la FDA “puede estar matando a más personas de las que salva.” ¿Cómo es eso? “Si le toma a la FDA diez años para aprobar un medicamento que salva 20.000 vidas al año esto significa que 200.000 personas murieron en el ínterin.”

Esto no sólo afecta a los estadounidenses, sino que a todo el mundo. Ésto porque los EEUU son uno de los mercados de medicamentos más grandes y es común que si un medicamento no se aprueba en los EEUU, tampoco se vende en muchos otros lugares, incluido Chile.

¿Aún hay dudas sobre el origen del alto costo de desarrollar medicamentos? Claramente no es tanto porque sea caro el desarrollo en sí de la droga (que lo puede ser), sino que lo que más dispara los costes es el proceso de aprobación por parte del ente regulador estatal. Un ejemplo claro de cómo la regulación no ayuda, sino que daña e incluso mata.