Pensiones: Mejoras y retrocesos

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Dusan Vilicic Held
Asociación Liberal de Magallanes (ALMA)

Esta columna se publicó el 3 de septiembre del 2015 en el diario El Pingüino de Punta Arenas.

Cuando se habla de pensiones, hay varias propuestas que se hacen para mejorar sus prestaciones. La más recurrente es volver a un sistema estatal de reparto forzado que se ha demostrado insostenible y hasta impracticable aquí y en la quebrada del ají. A pesar de ello, sus proponentes perseveran, sin inmutarse.

Uno de los argumentos que suelen esgrimir es que las FFAA y del orden poseen un sistema así, gestionado por CAPREDENA y DIPRECA, el cual es solvente, supuestamente. Pero hay que apuntar que los beneficiarios de este sistema son pocos, relativos a la cantidad de gente que sufraga esos gastos, que somos todos los contribuyentes, sin importar que no vayamos a beneficiarnos de él. Y es sólo por este hecho que el sistema es solvente. Tan pronto como este se tratara de extender al resto de la población, dejaría de ser capaz de dar las mismas prestaciones, o en su defecto exigiría de todos nosotros un gran aumento en las contribuciones al sistema, posiblemente del doble de lo que se paga hoy en el sistema actual, o incluso más. Lo mismo sucedería si el sistema pasase a ser financiado sólo por aportes de los futuros beneficiarios. A mucha gente ya le cuesta llegar a fin de mes con el sistema actual que extrae un 12% de sus ingresos; sólo cabe imaginar lo difícil que sería con un sistema de reparto que extraería un 20% o más. Si lo que se busca es mejorar la calidad de vida, esta no es una vía para avanzar; al contrario, sería un terrible retroceso que dañaría principalmente a las personas de menores ingresos, y eso deviene inmoral y antiético.

Si lo que se desea es lograr una mejora, empoderar a la ciudadanía, y proveer mayor seguridad, la solución pasa por liberalizar fuertemente la economía. Dos de los principales motivos por los que las pensiones actuales son relativamente bajas son las llamadas “lagunas previsionales”, y los bajos salarios percibidos por los cotizantes. Liberalizar la economía -esto es, reducir la carga impositiva y regulatoria, y liberar mercados a la competencia- permitiría solucionar ambas cosas. Una economía más libre sería mucho más dinámica y fuerte, lo que significa muchas más y mejores oportunidades laborales. Con más empleo, se reducen enormemente las lagunas, y con mejor empleo, se aumentan los ingresos y, por consecuencia, el monto ahorrado. Eso redundaría finalmente en mayores pensiones y más seguridad, tanto laboral, como en la vejez. Además, en una economía así, los precios reales serían mucho menores, lo que se suma a los beneficios anteriormente mencionados para hacer aún mejores las condiciones para empleados y pensionados.

Queda claro entonces que un retorno al sistema de reparto sería, sin duda, un retroceso, especialmente para la gente de menores ingresos. Y por otro lado también queda claro que un avance hacia una economía más libre sería un gran mejora para todos.

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Porqué no es buena idea extender CAPREDENA y DIPRECA al resto de la población

El único motivo por el que CAPREDENA y DIPRECA pueden pagar lo que pagan, es porque el resto de nosotros los subsidiamos. Si el sistema se extendiera a todos, nos quitarían mucho más que el app 15% de nuestros ingresos que nos quitan para financiar las pensiones (incluyendo AFP, CAPREDENA y DIPRECA). Probablemente sería más del doble, y los beneficios serían menores con seguridad. Y si, si nos confiscaran nuestra plata que tenemos en los fondos obviamente se podría financiar pensiones mayores que si no, pero para la gente que está jubilada ahora, no para los que aún nos quedan de 10 años para arriba para jubilarnos. A nosotros nos tocarían pensiones mucho más bajas (más bajas que lo que obtendríamos con el sistema actual y también más bajas que lo que inicialmente darían con un reparto “pay as you go”), o impuestos (“aportes”) mucho más altos, que es lo mismo al final del día.

Está claro que no tiene sentido extender el sistema al resto de gente. De hecho, sería preferible que se fueran desfasando DIPRECA y CAPREDENA, eso permitiría liberar recursos estatales que idealmente permitirían bajar impuestos, generando un efecto retroalimentativo positivo de menores precios y mejores remuneraciones (y, por ende, mejores pensiones para todos también).