[Traducción] No, Australia no es un ejemplo de la efectividad del control de armas. (Lo siento, Jim Jefferies)

Por Being Classically Liberal, 2 de julio del 2015

De tanto en tanto me topo con el trillado argumento de que Australia es un muy buen ejemplo de la efectividad del control de armas. En 1996, Australia experimentó un horrible homicidio en masa que dejó docenas de muertos y docenas más de heridos. Subsecuentemente, el gobierno instituyó un enorme programa de recompra en el que los dueños de armas fueron forzados a entregar (pero fueron compensados por) sus armas (principalmente rifles semiautomáticos y escopetas) al gobierno. Desde entonces, la mayoría de rifles y escopetas han sido prohibidas para uso civil.

¿El resultado? Australia no ha experimentado un homicidio en masa desde entonces. Eso es lo que nos dicen los defensores del control de armas, al menos. Recientemente, un video del comediante australiano Jim Jefferies se volvió viral. En el video, él cubre las medidas de control de armas de Australia, y se burla de los Estados Unidos por no adoptar medidas similares. Sus afirmaciones resumen bien la posición pro control de armas. Él dice…

En Australia, teníamos armas… hasta 1996 Australia tuvo la masacre más grande de la Tierra. Aún no ha sido superada. Después [de la masacre] ellos [el gobierno] prohibieron las armas… Desde la prohibición en 1996 no ha habido ni una masacre.

Caso cerrado, ¿no? No exactamente, los expertos que han estudiado este asunto no están exactamente saltando a la misma conclusión. Por ejemplo, el resumen de un paper publicado en la Justice Policy Journal [Revista de Políticas de Justicia] específicamente examinando la pregunta de si el control de armas ha reducido o no los homicidios en masa en Australia dice lo siguiente:

Este paper examina la incidencia de homicidios en masa en Australia y Nueva Zelanda (un país que es socioeconómicamente similar a Australia, pero con un acercamiento diferente a la regulación de armas de fuego) en un período de 30 años. No encuentra apoyo para la hipótesis de que la prohibición de algunos tipos de armas de fuego en Australia ha prevenido homicidios en masa, no habiéndose experimentado homicidios masivos en Nueva Zelanda desde 1997 a pesar de la disponibilidad en ese país de armas de fuego prohibidas en Australia.

Incluso si el control de armas de hecho redujo o eliminó los homicidios en masa en Australia, de lo que no parece haber ninguna evidencia, eso de todos modos no sería un buen argumento en favor de que los Estados Unidos adopten medidas similares. El Servicio de Investigación del Congreso (CRS) ha notado que, “homicidios en masa públicos dan cuenta de pocos de los homicidios o homicidios no-negligentes relacionados a armas de fuego que ocurren anualmente en los Estados Unidos:” De hecho, de acuerdo al CRS sólo se perdieron 567 vidas en homicidios en masa en un período de…. tres décadas. Eso es sólo 18.9 por año, lo que significa que las muertes en homicidios en masa dan cuenta de menos del 1% de todos los homicidios con arma de fuego. Entonces, eliminar todos los homicidios en masa reduciría las tasas de homicidio con armas de fuego en una cantidad estadísticamente insignificante.

También, asumiendo que las prohibiciones de armas de fuego fueran 100% efectivas, y la evidencia muestra que no lo son, prohibir los rifles y las escopetas en los Estados Unidos tendría pequeños efectos en la violencia con armas de fuego en el mejor de los casos. Se ha confirmado el uso de rifles para asesinar a sólo 322 personas en 2012. Eso es sólo 3,6% de todos los homicidios con armas de fuego y sólo 2,5% de todos los homicidios en general. De forma similar, se ha confirmado el uso de escopetas en el asesinato de 303 personas el 2012, lo que constituye un 3,4% de todos los homicidios con arma de fuego y 2,3% de todos los homicidios en general.

En comparación, ese mismo año hubo 1589 homicidios cometidos con cuchillos, 518 cometidos con objetos contundentes, y 668 cometidos con manos o pies. Así es, tienes más probabilidades de ser estrangulado, aporreado o acuchillado hasta la muerte en América, que de recibir disparos de la temida AR-15. ¿Los defensores del control de armas piensan que también deberíamos prohibir los martillos, los palos y los cuchillos?

Volviendo a Australia, uno podría pensar que dada la enorme publicidad que los defensores del control de armas le han dado a sus medidas de control de armas, habría al menos algo de investigación que apoye la afirmación de que estas medidas resultan en fuertes disminuciones en el homicidio con armas de fuego. Aparentemente, no la hay. Una reciente evaluación de evidencia sobre las medidas de control de armas de Australia publicada en el International Journal of Criminal Justice Sciences [Revista Internacional de Ciencias de la Justicia Criminal] reporta lo siguiente…

Estudios sobre la legislación de Australia sobre armas de fuego, usando diferentes series temporales y diferentes metodologías estadísticas, han producido resultados consistentes. A la luz de esto, parece razonable concluir que en base a la investigación disponible no hay evidencia de un impacto de la NFA [la legislación de control de armas de Australia] en los homicidios con arma de fuego…

A pesar de que el número total de estudios revisados por pares publicados basados en datos de series temporales sigue siendo relativamente pequeño (menos de 15 estudios, en el momento en que se escribe esto), ninguno de esos estudios ha encontrado un impacto significativo de los cambios legislativos australianos en la tendencia descendente preexistente en homicidios con arma de fuego.

En consecuencia, el experimento natural sobre la efectividad de medidas de estricto control de armas, el cual los australianos nos han provisto, no nos provee evidencia de que tales medidas de hecho reduzcan el homicidio con armas de fuego. En este caso, pareciera que los defensores del control de armas han pregonado ampliamente la efectividad de leyes que son, en realidad, inefectivas.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en Liberty.me.

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Socialismo neoliberal nórdico

Estoy bastante aburrido de que los variados socialistas miren a países como Finlandia o Suecia y digan “esos son países socialistas y por eso son tan prósperos y la gente de allá vive tan bien”. Eso es una gran mentira. Muy similar a la mentira de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”. Para desmentir estos mitos, voy a hacer una comparación simple entre Chile y los diferentes países que el World Economic Forum considera “los diez más felices”. La lista me pareció interesante no tanto por ser “más felices”, sino que porque son países muy prósperos, que están entre los con más libertad económica según los índices que tratan de medir esto, y que además incluye a los países escandinavos “socialistas” más prominentes. Lo que compararé son varios agregados que reflejan el nivel de “socialismo” y de “neoliberalismo” (según la concepción de la gente que mencioné antes), según el índice de libertad económica de The Heritage Foundation (lo uso porque tiene mejor presentación y es más accesible que el índice del The Fraser Institute). Un número más alto significa “más neoliberal” o “menos socialista”, o “menos corrupción”.

Partamos con Chile:

  • Regulación laboral: 64.3
  • Regulación empresarial: 72.1
  • Derechos de propiedad: 85
  • Gasto estatal: 83.1
  • Impuestos: 74.8
  • Corrupción: 73

Como se puede ver, tenemos (en realidad tuvimos, la información es de hace un par de años) bastante regulación estatal de la actividad económica, pero impuestos relativamente bajos (como la información es vieja no cuenta aún el impuestazo de Bachelet). El nivel de corrupción no es alto, pero tampoco es tan bajo como para no ser preocupante. El nivel de protección a los derechos de propiedad privada es decente, pero no especialmente alto, claramente no tanto como para ser motivo de celebración.

Ahora veamos los países de la lista de “más felices” (entre paréntesis la diferencia con Chile):

socialismo-neoliberal-nordico

  • Australia:
    • Regulación laboral: 77.2 (+12.9)
    • Regulación empresarial: 89.4 (+17.3)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 62 (-21.1)
    • Impuestos: 63.2 (-11.6)
    • Corrupción: 80 (+7)
  • Canadá:
    • Regulación laboral: 72.6 (+8.3)
    • Regulación empresarial: 81.8 (+9.7)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 50.4 (-32.7)
    • Impuestos: 80 (+5.2)
    • Corrupción: 81 (+8)
  • Dinamarca:
    • Regulación laboral: 86 (+21.7)
    • Regulación empresarial: 95.4 (+23.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 2.3 (-80.8)
    • Impuestos: 39.5 (-35.3)
    • Corrupción: 92 (+19)
  • Finlandia:
    • Regulación laboral: 53.7 (-10.6)
    • Regulación empresarial: 90.7 (+18.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 0.8 (-82.3)
    • Impuestos: 66.5 (-8.3)
    • Corrupción: 89 (+16)
  • Islandia:
    • Regulación laboral: 61.6 (-2.7)
    • Regulación empresarial: 90.1 (+18)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 42.1 (-41)
    • Impuestos: 73.3 (-1.5)
    • Corrupción: 79 (+6)
  • Países Bajos:
    • Regulación laboral: 64 (-0.3)
    • Regulación empresarial: 80 (+7.9)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 34.4 (-48.7)
    • Impuestos: 52.7 (-22.1)
    • Corrupción: 83 (+10)
  • Noruega:
    • Regulación laboral: 48 (-16.3)
    • Regulación empresarial: 89.6 (+17.5)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 41.8 (-41.3)
    • Impuestos: 53.2 (-21.6)
    • Corrupción: 86 (+13)
  • Nueva Zelanda:
    • Regulación laboral: 85.9 (+21.6)
    • Regulación empresarial: 91.4 (+19.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 46 (-37.1)
    • Impuestos: 71 (-3.8)
    • Corrupción: 91 (+18)
  • Suecia:
    • Regulación laboral: 53.5 (-10.8)
    • Regulación empresarial: 89.7 (+17.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 14.9 (-68.2)
    • Impuestos: 44.4 (-30.4)
    • Corrupción: 87 (+14)
  • Suiza:
    • Regulación laboral: 72.1 (+7.8)
    • Regulación empresarial: 82.2 (+10.1)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 66.3 (-16.8)
    • Impuestos: 70.9 (-3.9)
    • Corrupción: 86 (+13)

Lo que podemos ver inmediatamente es que todos los países tienen menos regulación a las empresas, más protección a los derechos de propiedad privada, menos corrupción, pero más impuestos (con la excepción de Canadá) y más gasto estatal. La minoría tienen más regulación laboral que acá, dos tienen una cantidad similar a la chilena y la mitad tienen mucha menos regulación laboral que Chile. Ya con esto se cae la idea de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”, pues en esos países la regulación estatal es mucho menor (más “neoliberalismo” y confianza en la “autorregulación del mercado”). Pero sigamos el análisis.

Los países que tienen más regulación laboral que Chile tienen alguna combinación de impuestos más bajos y menor regulación a las empresas, en comparación con los países que tienen menos regulación laboral, lo que sugiere un trade-off, un balance entre esas cosas. Lo cual tiene sentido, la regulación laboral, impuestos, y la regulación a las empresas son un lastre para la actividad privada de las personas, por lo que si se aumenta una de esas cosas, hay que disminuir alguna las otras en alguna combinación para compensar.

Se nota que en estos países se valora la libertad para llevar a cabo una empresa, lo cual para la lógica de quien cree que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” significaría que esos países no son “más socialistas” ni “menos neoliberales”, todo lo contrario. Se demuestra un nivel alto de confianza en los empresarios para llevar a cabo sus negocios, y en las empresas para generar prosperidad y bienestar de la manera que consideren mejor.

Se ve también más confianza en el manejo privado de la propiedad, lo que refleja en la consistencia con que se protegen más los derechos de propiedad privada. Eso implica cosas como menos poder y discreción estatal para expropiar y confiscar, más garantías a los propietarios de que cualquier daño a su propiedad será castigada o resarcida, etc. Esto claramente es un signo de “neoliberalismo” más que de “socialismo”.

Otra cosa que se puece observar es que hay menos corrupción en el Estado en todos esos países. Personalmente creo que eso viene como consecuencia de factores culturales, que a su vez vienen influídos por el hecho de que todos esos países han sido muy libremercadistas a lo largo de la historia, especialmente desde el siglo 19 en adelante, con relativamente breves lapsos estatistas. Cuando el sistema es muy de libre mercado, con prácticamente nada de provisión estatal de servicios educacionales, médicos, seguros, pensiones, redistribución, subsidios empresariales, barreras comerciales, etc. lo que resulta es que ese ambiente genera, por fuerza de necesidad, una cultura muy emprendedora, empresarial, solidaria, de responsabilidad individual y de honestidad, que no sólo es un caldo de cultivo ideal para la prosperidad, sino que además tiene como consecuencia un nivel muy bajo de corrupción en los funcionarios estatales.

Respecto del gasto estatal, es evidente que se hace posible un gasto así de grande en estos países gracias a que esto se compensa con alguna combinación de bajos impuestos y regulación, lo que produce una mayor y más fuerte actividad económica generadora de impuestos. Es decir, algunos países tienen impuestos altos, pero muy poca regulación laboral y a las empresas (como Dinamarca), otros tienen más regulación laboral pero menos impuestos (como Islandia), y también está el caso de Noruega que financia su gasto estatal mediante la estatización de alguna empresa o recurso importante (de forma similar a Chile). Además tenemos los casos de Canadá y Australia, que van más por la moderación, teniendo impuestos y gasto estatal un menores al resto, y compensando con un poco menos de regulación laboral que el resto.

Es claro que los países nórdicos son todo menos “socialistas”, y que de hecho son mucho más “neoliberales” que Chile (siempre según la concepción antes mencionada). Además, el mito de que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” se demuestra claramente sin base, siendo que estos países supuestamente “socialistas” tienen un mercado mucho más desregulado, mayor protección a los derechos de propiedad privada y en general menos regulación laboral. También se hace evidente que hay un trade-off entre impuestos y regulación, debiendo compensar el aumento en una cosa, con una reducción de la otra. Una última cosa que se hace evidente es que el nivel de impuestos es menos determinante del bienestar que la regulación estatal. Un cierto aumento en impuestos requiere una reducción menor de la regulación estatal para compensar, lo que explica el éxito relativo de estos países. Lo cual no quita que tendrían un mejor desempeño si además de tener poca regulación estatal, tuvieran también un bajo nivel de impuestos y gasto estatal (para ver eso se tendrían que haber incluído países como Liechtenstein, Singapur y Hong Kong al análisis – tal vez en otra ocasión). La libertad funciona, como decía el slogan de Students for Liberty.