[Traducción] Lo Natural no es Necesariamente Mejor: Celebrando el Logro Humano

Por Richard Morrison, 23 de marzo de 2018

Únete a la celebración anual del Instituto de Empresa Competitiva a la innovación y el progreso.

La Hora del Logro Humano – a ser observada mañana, 24 de Marzo, entre las 8:30 PM y las 9:30 PM – es la celebración anual del Instituto de Empresa Competitiva a la innovación y el progreso.

Durante esta hora, personas en todo el mundo rinden tributo a los avances que inventores y emprendedores han creado en cada campo, desde salud y energía a comunicaciones y transporte. Estos avances nos permiten vivir vidas más completas y ricas, y nos protegen a nosotros y a nuestras familias de peligros impredecibles, tanto en la vida diaria como durante emergencias o desastres.

Originalmente lanzada como una alternativa a campañas de activistas ambientalistas como la “Hora de la Tierra” – que hace un llamado a sus participantes a señalar su preocupación por el cambio climático por medio de apagar todas sus luces – la Hora del Logro Humano desafía a las personas a celebrar la habilidad de la humanidad de resolver problemas de forma creativa.

Algunas voces en el debate ambiental de hoy en día ven a la humanidad como una plaga sobre un de otro modo prístino y virtuoso planeta Tierra. Esa perspectiva, que adolece de lo que los filósofos llaman la “falacia naturalista”, aboga por una menor población humana, límites en el uso de energía, y restricciones gubernamentales en la implementación de valiosa nueva tecnología. Eleva una visión antropomórfica de la Madre Tierra por sobre la salud y seguridad de seres humanos concretos.

En vez de confrontar los desafíos ambientales con una economía vibrante y creciente, y con conocimiento humano, escuchamos repetidas llamadas a reducir nuestras expectativas para afianzarnos para un futuro de recursos constreñidos en el que viviremos materialmente más pobres que nuestros ancestros. Esas condiciones, se nos asegura, deben venir con estrictos límites gubernamentales sobre lo que podemos cultivar, usar, minar, cosechar y crear.

Esta visión demasiado pesimista y profundamente deprimente de nuestro futuro en común ignora las necesidades humanas vitales que dependen del desarrollo de recursos y del uso de fuentes de energía asequibles, incluyendo fuentes fósiles como petróleo, gas natural, y carbón.

Incluso como un gesto simbólico, encender nuestras luces en respuesta a desafíos globales manda el mensaje equivocado. El conocimiento tecnológico, abundante energía, y economía competitiva que trajeron acceso universal a la electricidad al mundo desarrollado son precisamente las fuerzas que nos permitirán prosperar, florecer y ganar un creciente estándar de vida a todos nosotros hasta un futuro lejano.

Como sea que pases la hora mañana en la noche, recuerda que la tecnología humana y la energía asequible están haciendo que la vida sea mejor para miles de millones de personas alrededor del mundo cada día – desde esperanza de vida y tratamiento de enfermedades a tasas de alfabetismo y más empleo. Imponer barreras y restricciones en nombre de proteger la Tierra ralentizará esas mejoras. Los costos, especialmente para los más pobres y más vulnerables, son reales.

En vez de sentarse en la oscuridad, la Hora del Logro Humano nos pide a todos celebrar el espíritu humano – y apoyar una sociedad libre en cualesquiera mayores éxitos será posible.

Republicado desde el Instituto de Empresa Competitiva.


Richard Morrison

Richard Morrison es el administrador de proyectos del Centro para el Avance del Capitalismo, un proyecto del Instituto de Empresa Competitiva.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en FEE.org. Si quieres apoyar mi trabajo puedes hacerlo donando acá.

Translated to Spanish by Dusan Vilicic Held. Original article published on FEE.org. If you want to support my work you can do it by donating here.

De déspotas e ignorantes

El Mercurio publica hoy una columna de Cristián Warnken titulada “Chile: ¿quién sabe?“, donde éste comete varios errores y cae en varias falacias que me hacen pensar que es malintencionado y no sólo tonto. Esto porque yo suelo, en casos así, asumir que la persona no es malintencionada, y que sólo es tonta o ignorante. Es decir, quiere hacer algo bueno, pero no sabe cómo hacerlo, y en su ignorancia o falta de reflexión, termina sugiriendo o haciendo cosas incluso hasta contraproducentes. En fin, manos a la obra.

Primero, cae en una brutal generalización, al asumir que los chilenos «no son capaces ni de un segundo de contemplación o admiración en silencio». Aparentemente Warnken no se considera chileno, ni tampoco lo son los miles de ¿chilenos? que sí somos “capaces de contemplación”. Esto es una falacia muy obvia, y muy común entre quienes quieren tratar de manipular la realidad presentándola de una forma falsa, distorsionada, para lograr cierto efecto.

No explica para nada cuales serían los «signos de este bosque de símbolos» que según él «se perdieron». Tal vez sea porque ni él sabe de qué está hablando, que simplemente escribió eso porque suena “poético” y de algún modo da una impresión de ser verdad, simplemente porque cada quién va a rellenar mentalmente ahí lo que cada quién cree que es eso que se “perdió”. Es un recurso muy típico en los discursos que se crean para, también, lograr cierto efecto en el lector (en este caso, indignación, probablemente), sin presentar una causa real y concreta.

No explica tampoco por qué todos debieran saber reconocer cada especie de flora y fauna. Acá comienza a evidenciarse su problema: a Warnken le molesta que al resto de gente no le guste lo mismo que a él. Esto se confirma hacia el final, cuando comienza a reclamar por las «ruidosas y groseras “motos de agua”». Es una enfermedad común entre los intelectuales e intelectualoides (aquellos que se quieren hacer pasar por intelectuales) el querer presentar sus propios gustos y preferencias como si éstas fueran de algún modo superiores. Que de algún modo sus gustos son los correctos, y quienes no los compartes básicamente pecan, son herejes que deben ser subyugados. El clásico desprecio al prójimo. Y este desprecio sale a la superficie completamente en momentos como cuando dice que «el hombre es prescindible», que no es más que trivializar al otro, las personas no son importantes, dando la idea de que cualquier agresión cometida en el afán de imponer sus gustos particulares es algo trivial, sin necesidad de ser justificada. «El hombre es prescindible», así que no importa si hay que subyugarlo y quitarle su libertad, con tal de que se comporte como él desea. Ese es el mensaje que al menos yo voy encontrando en su columna. Bastante perverso, en mi opinión.

Es curioso que Cristian se indigna porque un terreno estatal esté sucio, pero no parece hacer mucho por limpiarlo. No parece entender el problema que hay ahí. Esa playa que él menciona es “de todos”, pero como bien sabemos “lo que es de todos no es de nadie”, y por ende no se cuida y nadie se preocupa mucho por su mantención. Si ese terreno fuera de alguien que quisiera explotarlo comercialmente como atracción turística, es muy seguro que se aseguraría de que hubiera basureros, y gente recogiendo la basura que pueda haber sido dejada fuera de ellos, para mantener la limpieza y atractivo del lugar. Poca gente gusta de visitar atracciones turísticas sucias con basura, por lo que si el empresario quiere lucrar, debe mantener el lugar limpio. Pero gente como Warnken no están interesados en estudiar cosas tan “mundanas” como economía, la ciencia que se dedica a entender la acción humana y sus consecuencias.Y por eso no entienden cosas como lo que es la tragedia de los comunes, ni cómo se soluciona. Terminan haciendo un diagnóstico equivocado, y por ende, con soluciones inefectivas y hasta contraproducentes. Esto queda clarísimo en el momento en que dice que lo que «une a un flaite y a mucho[s] miembro[s] de nuestra clase dirigente» es «el desamor a lo propio». No se da cuenta que lo estatal no es “propio”, olvida que “lo que es de todos no es de nadie”, por ende no tiene sentido hablar de “algo propio” en su ejemplo. Sin olvidar que Warken parece pretender que por haber nacido en algún lugar del territorio del Estado de Chile, entonces de algún modo se es propietario de ese territorio. Eso es falso. Chile no es “de los chilenos”, cada terreno es de su(s) propietario(s) y de nadie más. No tiene sentido que uno adquiera derechos sobre un terreno en La Serena simplemente por haber nacido en Puerto Williams, es un disparate que sólo tiene consecuencias contrarias a lo que parece buscar Warnken.

En fin, no parece ser más que otro más en una larga lista de iluminados que creen que sus propios gustos y preferencias son superiores y dignos de ser impuestos al resto por medio de la violencia de ser necesario. Un déspota más, sencillamente.

El conservacionismo debería oponerse a la reforma de los derechos de aguas

Entre las propuestas que está analizando el gobierno respecto del agua están estatizarla (monopolio estatal), limitar la duración de los derechos y castigar a quienes tienen derechos pero “no los usan”. Más allá de los nocivos efectos económicos y la mala economización que previsiblemente resultaría, quiero llamar la atención sobre los efectos que tendría para el conservacionismo.

La primera propuesta, crear un monopolio estatal del agua (agua lluvia y atmosférica, glaciares, ríos, etc.) sería potencialmente perjudicial para el conservacionismo, ya que siendo el agua privada, los grupos conservacionistas interesados en preservar un glaciar, un río y su ecosistema, etc., pueden comprar esos recursos y cuidarlos, y nadie tiene derecho a dañarlos ni usarlos de un modo que al grupo no le parezca. En cambio, si el estado es dueño del glaciar o río, no hay ninguna garantía de que el gobierno de turno no se los vaya a entregar a una minera o cualquier otro grupo de interés, y que esta los destruya, cosa que no pasaría si un grupo conservacionista fuera el dueño. Y seamos realistas, los estados no suelen ser muy conservacionistas ni sustentables con el uso de un recurso una vez que lo monopolizan.

La segunda y tercera propuestas mencionadas también van en detrimento de los grupos conservacionistas, ya que lo que ellos quieren es justamente tener los recursos para usarlos en “no usarlos”, cosa que sería castigada con multas o impuestos especiales. Entonces los costes de conservar intactos esos recursos y sus ecosistemas se disparan.

Los conservacionistas deberían ser de los primeros y más vociferantes opositores a tales medidas, pues les quita poder y vías de acción. Son medidas desempoderantes y un perjuicio claro para cualquier conservacionista.

Como extra les dejo esta charla que muestra el efecto que tiene cuando se castiga y desincentiva el “no uso” de los recursos hídricos: