[Traducción] 15 argumentos comunes en contra de la inmigración, respondidos

Por Alex Nowrasteh, 11 de Agosto del 2016

La mayoría de los argumentos contra la inmigración han existido por décadas. Así se refutan.

Todos los días llegan argumentos en contra de la inmigración a mi escritorio , pero su variedad es limitada -rara vez encuentro alguno único. Varias veces al año hago presentaciones sobre estos argumentos y refuto sus puntos. Éstos son los principales argumentos en contra de la inmigración y mis respuestas rápidas a ellos:

1. “Los inmigrantes nos quitarán nuestros empleos y bajarán nuestros sueldos, perjudicando especialmente a los pobres.”

Este es el argumento más común y también el que tiene mayor cantidad de evidencia refutándolo. Primero, el efecto desplazamiento es pequeño, si es que afecta en algo a los nativos. Los inmigrantes son típicamente atraídos a regiones en crecimiento e incrementan los lados de oferta y demanda de la economía una vez que están allí, expandiendo las oportunidades de empleo. Segundo, el debate sobre el impacto de los inmigrantes en los sueldos americanos está confinado al rango inferior de menos del diez por ciento – los inmigrantes pueden aumentar las remuneraciones relativas de algunos americanos en una ínfima cantidad y reducirlos en una cantidad más grande a los pocos americanos que compiten directamente con ellos. Los inmigrantes probablemente compiten más directamente con otros inmigrantes así que los efectos en los americanos nativos con menos capacitación podrían ser muy pequeños o incluso positivos.

Nueva investigación por el profesor de Harvard George Borjas sobre el efecto del Éxodo de Mariel – una gigante sacudida al mercado laboral de Miami que incrementó el tamaño de su población en 7 por ciento en 42 días – encuentra grandes efectos salariales negativos concentrados en americanos con menos que un grado de escuela secundaria. Para poner la escala de esa sacudida a Miami en contexto, sería como si 22.4 millones de inmigrantes se trasladaran a América en un período de seis semanas – lo cual no va a suceder. Algunos dudan de los hallazgos de Borjas (aquí está la respuesta de Borjas a los críticos y aquí hay un resumen del debate) pero lo que no está en duda en que la inmigración ha aumentado las remuneraciones y los ingresos de los americanos en total. Los estimados más pequeños del excedente de inmigración, como se le llama, es igual a cerca de 0,24 por ciento del PIB – lo que excluye las ganancias de los inmigrantes y sólo se enfoca en los americanos nativos.

2. “Los inmigrantes abusan del Estado del Bienestar.”

La mayoría de inmigrantes legales no tiene acceso a subsidios condicionados por los primeros cinco años en que están acá con pocas excepciones, y los inmigrantes no autorizados no tiene acceso en absoluto.

Los inmigrantes tienen menos probabilidad de usar subsidios condicionados que americanos nativos similares. Cuando usan subsidios, el valor en dólares de los subsidios consumidos es más pequeño. Si los americanos nativos pobres usaran Medicaid en la misma tasa y consumieran el mismo valor de subsidios que los inmigrantes pobres, el programa sería 42% más pequeño.

Los inmigrantes también hacen grandes contribuciones netas a Medicare y a la Seguridad Social, las porciones más grandes del Estado del Bienestar, por sus edades, su no elegibilidad, y su mayor probabilidad de retirarse en otros países. Lejos de drenar al Estado del Bienestar, los inmigrantes le han dado a las porciones de derechos sociales unos cuantos años más de operación antes de su quiebra. Si aún estás preocupado del uso del Estado del Bienestar por parte de los inmigrantes, como yo, entonces es mucho más fácil y barato crear un muro más alto alrededor del Estado del Bienestar, en vez de alrededor del país.

3. “Los inmigrantes son un costo fiscal neto.”

Relacionado al argumento del Estado del Bienestar es el de que los inmigrantes consumen más en subsidios estatales de lo que generan en ingresos impositivos. Lo empírico en esto es bastante consistente – los inmigrantes en los Estados Unidos tienen un impacto neto nulo en los presupuestos gubernamentales (la versión publicada de ese working paper está publicada acá).

Parece extraño que los inmigrantes pobres no creen un déficit más grande, pero hay muchos factores pujando para explicar eso. El primero es la mayor fertilidad de los inmigrantes y la productividad de largo plazo de aquellas personas nacidas en los Estados Unidos genera un montón de ingresos impositivos. El segundo es que los inmigrantes hacen crecer considerablemente a la economía (esto es diferente del excedente de inmigración discutido arriba) e incrementan los ingresos impositivos. El tercero es que muchos inmigrantes vienen cuando son jóvenes, pero no suficientemente jóvenes como para consumir escuelas públicas, por lo que trabajan y pagan impuestos antes de consumir cientos de miles de dólares en costos de escuelas públicas y subsidios estatales – lo que significa que ellos dan un impulso fiscal inmediato. También hay muchas otras razones.

A pesar de que la incidencia impositiva desde los inmigrantes es lo que importa para las consecuencias fiscales, entre 50 por ciento y 75 por ciento de los inmigrantes ilegales cumplen con la ley impositiva federal. Los estados que dependen de impuestos de consumo o contribuciones tienden a obtener un excedente desde impuestos pagados por inmigrantes ilegales, mientras aquellos que dependen de impuestos a la renta no.

4. “Los inmigrantes aumentan la desigualdad económica.”

En un mundo post-Piketty, el argumento de que la inmigración está incrementando la desigualdad económica dentro de las naciones está obteniendo algo de atención. Si bien la mayoría de formas de desigualdad económica están aumentando entre las personas dentro de las naciones, la desigualdad global probablemente está cayendo y está en mínimos históricos como consecuencia del rápido crecimiento económico en gran parte del mundo durante la última generación.

La evidencia de cómo la inmigración afecta a la desigualdad económica en los Estados Unidos es mixta – algunos estudios encuentran efectos relativamente pequeños y otros encuentran efectos sustanciales. La varianza en los descubrimientos puede ser explicada por los métodos de estudio – hay una gran diferencia en los resultados entre un estudio que mide cómo la inmigración afecta la desigualdad económica sólo entre nativos y otro estudio que incluye a los inmigrantes y sus remuneraciones. Ambos métodos parecen razonables pero los efectos en la desigualdad son pequeños en comparación con otros factores.

Francamente, no veo el problema si un inmigrante cuadruplica sus ingresos viniendo a los Estados Unidos, apenas afecta los sueldos de los americanos nativos acá, e incrementa la desigualdad económica como resultado. El estándar de vida es mucho más importante que la distribución de remuneraciones y todos en esta situación ganan o no se ven afectados.

5. “Los inmigrantes de hoy en día no se asimilan como lo hicieron los anteriores grupos de inmigrantes.”

Hay una gran cantidad de investigación que indica que los inmigrantes se están asimilando tan bien o mejor que grupos previos de inmigrantes – incluso mexicanos. La primera investigación es el libro de septiembre del 2015 de la Academia Nacional de Ciencia (ANS) titulado La Integración de Inmigrantes a la Sociedad Americana. Es un minucioso y brillante resumen de la literatura académica relevante sobre asimilación de inmigrantes. En pocas palabras: la asimilación nunca es perfecta y siempre toma tiempo, pero está progresando muy bien.

El segundo libro es un libro de julio del 2015 titulado Indicadores de Integración de Inmigrantes 2015 que analiza la integración los de inmigrantes y la segunda generación en 27 indicadores mensurables a lo largo de la OCDE y países de la UE. Este reporte encuentra más problemas con la asimilación de inmigrantes en Europa, especialmente para aquellos de fuera de la Unión Europea, pero los descubrimientos para los Estados Unidos sin bastante positivos.

El tercer trabajo del economista de la Universidad de Washington Jacob Vigdor, compara la asimilación cívica y cultural moderna a la de los inmigrantes de principios del siglo XX (un borrador previo de su capítulo de libro está acá, la versión publicada está disponible en esta colección). Si piensas que los inmigrantes de principios del siglo XX y sus descendientes eventualmente se asimilaron exitosamente, la concusión de Vigdor es tranquilizadora:

“Si bien hay razones para pensar que la migración contemporánea de naciones hispanohablantes como distinta de olas de inmigración previas, la evidencia no apoya la noción de que esta ola de migración representa una verdadera amenaza a las instituciones que resistieron esas olas previas. Indicadores básicos de asimilación, desde naturalización a habilidad en el inglés, son en cualquier caso más fuertes ahora que lo que fueron hace un siglo.

Para los nostálgicos entre nosotros que creemos que los inmigrantes se asimilaron tanto mejor en el pasado, son buen tónico la multitud de protestas étnicas y anti-católicas, el movimiento nativista Saber Nada, y los grupos de inmigrantes que se negaron a asimilarse. La asimilación de los inmigrantes nunca es limpia y se ve mal desde la mitad del proceso donde estamos ahora, pero las tendencias son positivas y apuntan en la dirección correcta.

6. “Los inmigrantes son especialmente proclives al crimen.”

Este mito ha existido por más de un siglo. No era verdad en 1896, 1909, 1931, 1994, y más recientemente. Los inmigrantes son menos proclives a ser encarcelados por crímenes violentos o a la propiedad y las ciudades con más inmigrantes y sus descendientes son más pacíficas. Algunos inmigrantes sí cometen crímenes violentos y contra la propiedad pero, en total, es menos probable que lo hagan.

7. “Los inmigrantes representan un riesgo único hay en día por el terrorismo.”

El terrorismo no es una estrategia moderna. Hubo una gran cantidad de ataques terroristas y con bombas a principios del siglo XX, la mayoría de ellos cometidos por inmigrantes, socialistas, y sus compañeros de ruta.

Hoy, las muertes por terrorismo cometidas por inmigrantes son mayores de lo que fueron hace un siglo pero el riesgo aún es bajo en comparación a los beneficios de la inmigración. Por ejemplo, la probabilidad de que un americano sea muerto en un ataque terrorista perpetrado en territorio de los EEUU por un refugiado fue uno en 3,6 mil millones desde 1975 a 2015. Para todos los terroristas extranjeros en territorio de los EEUU, la probabilidad de ser asesinado en un ataque terrorista es uno en 3,6 millones durante el mismo período de tiempo. Casi el 99 por ciento de esos homicidios ocurrió el 11 de septiembre y fueron cometidos por extranjeros con visas de turista y una vista de estudiante, no por inmigrantes. Cato tiene un paper que será publicado en Septiembre que explora esto en mayor detalle. Cada muerte por terrorismo es una tragedia pero los inmigrantes representan una amenaza relativamente pequeña en relación a los grandes beneficios de que ellos estén acá (recuerda el excedente de inmigración de arriba).

8. “Es fácil inmigrar a América y somos el país más abierto del mundo.”

Es muy difícil inmigrar a los Estados Unidos. La Isla Ellis cerró hace mucho tiempo. En la mayoría de casos, no hay una cola, y cuando la hay, puede tomar décadas o siglos. Este gráfico muestra el confuso y difícil camino a una tarjeta verde. ¿Eso se ve fácil para tí?

América permite un número mayor de inmigrantes que cualquier otro país. A pesar de ello, el flujo anual de inmigrantes como porcentaje de nuestra población está por debajo de la mayoría de otros países de la OCDE porque los Estados Unidos son tan grandes. El porcentaje de nuestra población que es nacida en el extranjero es de alrededor de 13 por ciento – por debajo de los máximos históricos en los Estados Unidos y menos de la mitad de lo que es en Nueva Zelanda y Australia modernas. América es buena asimilando inmigrantes pero otros países son mucho más abiertos.

9. “Una amnistía o fallar en hacer cumplir nuestras leyes de inmigración destruiría el Estado de Derecho en los Estados Unidos.”

Para que una ley sea consistente con el principio del Estado de Derecho, tiene que ser aplicada igualitariamente, tener resultados aproximadamente predecibles ex ant basados en las circunstancias, y ser consistente con nuestras tradiciones anglosajonas de autonomía y libertad personal. Nuestras leyes de inmigración actuales violan todas ellas. Son aplicadas de forma diferente en base al país de nacimiento vía cuotas arbitrarias y otras regulaciones, los resultados son ciertamente no predecibles, y son a penas consistentes con la política inmigratoria tradicional y nuestras concepciones de libertad.

Para que el Estado de Derecho esté presente, se requieren buenas leyes, no sólo una adherencia estricta a la fiscalización gubernamental de reglas imposibles de seguir. Una amnistía es una admisión de que nuestras leyes pasadas han fallado, necesitan ser reformadas, y el costo neto de hacerlas cumplir en el intertanto excede los beneficios. Ese es el motivo por el que han habido numerosas amnistías a lo largo de la historia americana.

Hacer cumplir leyes que son inherentemente caprichosas y que son contrarias a nuestras tradiciones es inconsistente con un Estado de Derecho estable que es una precondición necesaria, aunque no suficiente, para el crecimiento económico. Hacer cumplir poco leyes malas es mejor que hacer cumplir leyes males uniformemente a pesar de la incertidumbre. En inmigración, una fiscalización pobre de nuestras destructivas leyes es preferible a una fiscalización estricta, pero la liberalización es la mejor opción de todas. Admitir que nuestras leyes fallaron, otorgar una amnistía para quienes rompen las leyes, y reformar las leyes no condena el Estado de Derecho en los Estados Unidos – lo fortalece.

10. “Soberanía nacional.”

Al no ejercer control sobre las fronteras por medio de bloquear activamente a los inmigrantes, los usuarios de este argumento advierten, el gobierno de los Estados Unidos renunciaría a un componente vital de su soberanía nacional. Los usuarios de este argumento rara vez explican a quién estaría de hecho renunciando a la soberanía el gobierno estadounidense en esta situación. Incluso en la política inmigratoria más abierta imaginable, fronteras totalmente abiertas, la soberanía nacional no es disminuida asumiendo que nuestras instituciones gubernamentales eligieron tal política (no estoy apoyando las fronteras completamente abiertas aquí, sólo estoy unsándolas como un dispositivo para mostrar que incluso en esta situación extrema este argumento falla). ¿Cómo puede ser eso?

La definición weberiana estándar de un gobierno es una institución que tiene un monopolio (o cuasi monopolio) sobre el uso legítimo de la violencia dentro de una cierta área geográfica. La forma en que logra este monopolio es por medio de mantener fuera a otros competidores soberanos que quieren ser ese monopolio. Nuestro gobierno mantiene su soberanía por medio de excluir a los ejércitos de otras naciones y por medio de detener insurgentes.

Sin embargo, las leyes de inmigración estadounidenses no están primariamente diseñadas ni su propósito es mantener fuera ejércitos extranjeros, espías, o insurgentes. El efecto principal de nuestras leyes de inmigración es mantener fuera a trabajadores extranjeros dispuestos a vender su trabajo a compradores americanos dispuestos. Tales controles económicos no ayudan en la mantención de la soberanía nacional y relajar o removerlos no infringiría la soberanía nacional del gobierno más que lo haría una política unilateral de libre comercio internacional. Si los Estados Unidos retornaran a su política inmigratoria de 1790-1875, ejércitos extranjeros que crucen las fronteras estadounidenses serían opuestas por las fuerzas armadas estadounidenses. Permitir el flujo libre de extranjeros sanos y no-violentos no hace nada para disminuir el monopolio legítimo sobre el uso de la fuerza del gobierno estadounidense en un mundo weberiano.

También hay un argumento histórico de que la inmigración libre y la soberanía nacional estadounidense no están en conflicto. Desde 1790-1875 el gobierno federal casi no impuso restricciones a la inmigración. En esa época, los estados impusieron restricciones a la inmigración de negros libres y probables indigentes a través de prohibiciones, impuestos, regulaciones de pasajeros, y bonos. Muchas de esas restricciones no eran fiscalizadas por los gobiernos estatales y fueron derogadas en la década de 1840 luego de decisiones de la Corte Suprema. No obstante, esa política de inmigración abierta no evitó que los Estados Unidos pelearan dos guerras contra poderes extranjeros – la Guerra de 1812 y la Guerra México-Americana – y la Guerra Civil. El monopolio del gobierno estadounidense sobre el uso legítimo de la fuerza durante ese tiempo fue ciertamente desafiado desde dentro y fuera pero el gobierno estadounidense mantuvo su soberanía nacional incluso con fronteras casi completamente abiertas.

El gobierno estadounidense también fue claramente soberano durante ese período de la historia. Aquellos que afirman que el gobierno estadounidense perdería su soberanía nacional bajo un régimen de inmigración libre aún deben reconciliar esa afirmación con el pasado de América en que hizo justamente eso. Argumentar que las fronteras abiertas destruirían la soberanía americana es argumentar que los Estados Unidos no eran un país soberano cuando George Washington, Andrew Jackson, o Abraham Lincoln fueron presidentes. No tenemos que escoger entre inmigración libre y soberanía nacional estadounidense.

Es más, el control soberano nacional sobre las inmigraciones significa que el gobierno puede hacer lo que sea que quiera con ese poder – incluyendo renunciar completamente a él. Sería extraño argumentar que los estados soberanos tienen control completo sobre sus fronteras excepto que no pueden abrirlas demasiado. Por supuesto que pueden – esa es la esencia de la soberanía. Después de todo, estoy argumentando que el gobierno de los Estados Unidos debería cambiar sus leyes para permitir más inmigración legal, no que el gobierno estadounidense debería ceder todo su poder a un soberano extranjero.

11. “Los inmigrantes no votan por el Partido Republicano – mira lo que sucedió en California.”

Este es un argumento usado por algunos Republicanos para oponerse a la inmigración liberalizada. Ellos apuntan a mi estado nativo de California como un ejemplo de lo que sucede cuando hay demasiados inmigrantes y sus descendientes: control Demócrata. La evidencia es clara en que los votantes hispánicos e inmigrantes en California a inicios y mediados de la década de 1990 convirtieron al estado en azul pero esa fue una reacción al GOP estatal declarando una guerra política contra ellos. Aquellos que afirman que una demografía cambiante como causa de la inmigración es la única responsable por el cambio en la política de California deben explicar la severa pérdida de apoyo al GOP exactamente al mismo tiempo que el partido estaba utilizando propuestas y argumentos anti-inmigración para ganar las elecciones de 1994. Además tendrían que [explicar] porqué los hispanos de Texas son mucho más Republicanos que aquellos en California. El nativismo nunca ha sido el sendero hacia el éxito para el partido nacional y frecuentemente contribuye a su caída. En otras palabras, el que los inmigrantes voten por los Republicanos depende principalmente de cómo los Republicanos los tratan.

Los Republicanos deberían considerar las políticas y posiciones inclusivas y relativamente pro-inmigración adoptadas por sus compañeros de partido en Texas y sus subsecuente éxito electoral allí en vez de intentar replicar las necias políticas nativistas perseguidas por el Partido Republicano de California. Mi comentario aquí asume que dejar gente fuera de los Estados Unidos porque podrían votar desproporcionadamente por uno de los dos principales partidos es un uso legítimo del poder gubernamental – yo no creo que lo es.

12. “Los inmigrantes traen con ellos malas culturas, ideas, o otros factores que socavarán y destruirán nuestras instituciones económicas y políticas. El debilitamiento resultante del crecimiento económico significa que los inmigrantes destruirán más riqueza de la que crearán.”

Este es el argumento anti-inmigración más inteligente y el más probablemente correcto, aunque la evidencia actualmente no apoya su veracidad. El economista Michael Clemens expone un maravilloso modelo de cómo los inmigrantes podrían teóricamente debilitar el crecimiento potencial de cualquier país anfitrión. En su modelo, el asume que los inmigrantes transmiten estos factores anti-crecimiento a los Estados Unidos. Sin embargo, a medida que los inmigrantes asimilan las ideas y nociones americanas, estos factores anti-crecimiento se debilitan a lo largo del tiempo. La congestión podría contrarrestar ese proceso de asimilación cuando hay demasiados inmigrantes con demasiadas ideas malas, sobrepasando así las fuerzas asimilatorias. Clemens es justificadamente escéptico de que esto esté ocurriendo pero este paper expone el punto teórico en que las restricciones a la inmigración serían eficientes – donde ellas balancean los beneficios de la expansión económica por la inmigración con los costos de la degradación institucional.

La evidencia empírica tampoco apunta a este efecto. En un paper académico reciente, mis coautores y yo comparamos los puntajes de libertad económica con las poblaciones inmigrantes a través de q00 países por 21 años. Algunos países eran mayormente habitados por inmigrantes mientras que otros casi no tenían. Encontramos que entre más grande fuera la población inmigrante en 1990, más aumentaba la libertad económica al 2011. El país de origen de los inmigrantes, y si venían de una nación pobre o rica, no afectó el resultado. Los resultados se mantuvieron para el gobierno federal de los Estados Unidos pero no para los gobiernos estatales. Los estados con mayores poblaciones inmigrantes en 1990 tuvieron menos libertad económica en 2011 que aquellos con menos inmigrantes, pero la diferencia fue pequeña. El incremento nacional en libertad económica más que contrarrestó el pequeño decremento en libertad económica en los estados con más inmigrantes. Las poblaciones grandes de inmigrantes tampoco aumentan el tamaño de programas de bienestar o otros programas públicos a lo largo de los estados americanos y hay un montón de evidencia de que más inmigrantes en los países europeos de hecho decrementa el apoyo por un gobierno grande.

A pesar de que este argumento anti-inmigración podría ser cierto, parece improbable que lo sea hasta ahora por varias razones. Primero, es muy difícil dar un vuelco a instituciones políticas y económicas a través de la inmigración. Los inmigrantes cambian para encajar en el orden existente en vez de al revés. Las instituciones son ontológicamente colectivas – mis concepciones americanas de derechos de propiedad privada no me acompañarían en ninguna forma significativa si fuera a Cuba y vice versa. Tomaría una inundación rápida de inmigrantes y un reemplazo de los nativos para cambiar las instituciones en la mayoría de lugares.

La segunda posibilidad es la auto-selección de inmigrantes: aquellos que deciden venir acá mayormente admiran las instituciones americanas o tienen opiniones políticas que son similares a aquellas de los americanos nativos. Como resultado, agregar más inmigrantes que ya comparten ampliamente las opiniones de la mayoría de americanos no afectaría a las políticas. Este parece ser el caso en los Estados Unidos.

La tercera explicación es que extranjeros y americanos tienen opiniones muy similares sobre las políticas. Esta hipótesis está relacionada a las de arriba, pero indica un área donde los americanos serían inexcepcionales en comparación con el resto del mundo. De acuerdo a esta teoría, los americanos no son más partidarios de los mercados libres que la mayoría del resto de gente, sólo tenemos la suerte de haber heredado excelentes instituciones de nuestros ancestros.

La cuarta razón es que una inmigración más abierta hace que los votantes nativos se opongan al bienestar o a una expansión del gobierno porque creen que los inmigrantes consumirán los beneficios de forma desproporcionada (no obstante el hecho que los inmigrantes pobres en realidad sub consumen los subsidios en comparación con los americanos pobres). En esencia, los votantes retienen la expansión de esos programas basados en la creencia de que los inmigrantes podrían sacar ventaja de ellos. Como Paul Krugman acertadamente observó, “en ausencia de esas restricciones [a la inmigración], habrían habido muchas afirmaciones, justificadas o no, sobre gente acudiendo en tropel a América para tomar ventaja de los programas de bienestar [del New Deal]”.

Como escribió el difunto historiador laboral (y restriccionista de inmigración) Vernon M. Briggs Jr., “Esta era [de restricciones de inmigración] fue testigo de la promulgación de la legislación laboral y familiar más progresista que la nación ha adoptado”. Ninguno de esos programas habría sido políticamente posible de crear durante una inmigración masiva. Los gobiernos crecen más rápido cuando la inmigración está más restringida, y se ralentiza dramáticamente cuando las fronteras están más abiertas.

Incluso Karl Marx y Friedrich Engels pensaban que las perspectivas para la revolución de la clase trabajadora en los Estados Unidos eran disminuidas como consecuencia de los variados orígenes inmigrantes de los trabajadores que eran divididos por un alto grado de diversidad étnica, sectaria y racial. Esa diversidad encabezada por los inmigrantes puede haber sido porqué los Estados Unidos nunca tuvieron un partido de trabajadoras, laboral o socialista popular.

El argumento más plausible en contra de liberalizar la inmigración es que los inmigrantes empeorarán nuestras instituciones económicas y políticas, ralentizando así el crecimiento económico y matando la gallina de los huevos dorados. Afortunadamente, la literatura académica y de política [migratoria] no apoya este argumento y hay algo de evidencia de que la inmigración podría de hecho mejorar nuestras instituciones. Incluso el mejor argumento en contra de la inmigración es aún poco convincente.

13. “La fuga de cerebros de inmigrantes inteligentes a los Estados Unidos empobrece a otros países.”

Los resultados de la evidencia empírica sobre este punto son concluyentes: el flujo de trabajadores capacitados desde países de baja productividad a naciones de alta productividad incrementa los ingresos de la gente en el país de destino, enriquece al inmigrante, y ayuda (o al menos no daña) a los que quedan atrás. Es más, las remesas que los inmigrantes envían a casa son a menudo suficientemente grandes como para compensar cualquier pérdida en productividad en el país originario por emigración. A la larga, el potencial para inmigrar y los mayores retornos de la educación incrementan el incentivo para que trabajadores en el Mundo en Vías de Desarrollo adquieran habilidades que de otro modo no adquirirían – incrementando la cantidad de capital humano. En vez de ser llamado una fuga de cerebros, este fenómeno debería ser correctamente llamado un flujo de habilidades.

El desarrollo económico debería tratarse de incrementar los ingresos de la gente, no la cantidad de actividad económica en regiones geográficas específicas. La inmigración y emigración hacen justamente eso.

14. “Los inmigrantes incrementarán la sobrepoblación, dañarán al medio ambiente, y [insertar afirmación misántropa aquí].”

El difunto economista Julian Simon pasó mucho de su carrera mostrando que las personas son una bendición económica y ambiental, no una maldición. A pesar de su trabajo, numerosas organizaciones anti-inmigración hoy son financiadas y fundadas para oponerse a la inmigración porque incrementaría el número de americanos de altos ingresos que entonces dañarían más el ambiente. Sí, en serio – sólo lee acerca de John Tanton que es el Johnny Appleseed del nativismo americano moderno.

La preocupación sobre la sobrepoblación está enfocada en bienes y servicios provistos públicamente – como escuelas, caminos, y áreas urbanas densamente zonificadas. Las empresas privadas no se quejan de la sobrepoblación, ellas se expanden para abarcar la demanda lo que incrementa sus utilidades. Si la sobrepoblación realmente fuera un problema entonces privatizar funciones gubernamentales de forma que tengan un incentivo a abarcar rápidamente a la demanda es una opción barata y fácil. Incluso si el gobierno no hace eso, y sospecho que no lo harán en el futuro cercano, los problemas de la sobrepoblación son abordables porque más inmigrantes también significa una base imponible más grande. Reformar o remover leyes de uso de tierras que previenen la urbanización también ayudarían mucho a aliviar cualquier preocupación sobre la sobrepoblación.

A pesar de que debemos pensar sobre estos asuntos de forma marginal, ¿preferirías tener los problemas de sobrepoblación como los tienen en Houston o el problema de no suficiente población como en Detroit?

15. “Algunas razas y grupos étnicos son genéticamente inferiores. Es necesario prevenir que vengan acá, procreen, y reduzcan la calidad genética de América.”

Estos argumentos eran más populares hace un siglo cuando las nociones de eugenesia y racismo eran ampliamente aceptadas, basadas en investigación extraordinariamente mala, y eran algunos de los principales argumentos para la aprobación de la Ley de Inmigración de 1924. Han resurgido en las secciones de comentarios de algunos blog y en twitter, frecuentemente dirigidas a un servidor, pero estos tipos de argumentos aún no son muy frecuentemente expuestos en público y son bastante tontos. No gasto tiempo interactuando con ellos pero tenía que mencionar que aún siguen ahí.

Hay otros argumentos que personas usan en oposición a la inmigración. Muchos de esos argumentos giran en torno de temas de “justicia” – una palabra con un significado difuso que difiere dramáticamente entre personas y culturas. Los argumentos sobre justicia a menudo dependen de emociones y, usualmente, de una mala comprensión de los hechos que es rápidamente corregida en referencia a mi 8vo punto arriba.

Esto fue publicado inicialmente por el Instituto CATO.


Alex Nowrasteh

Alex Nowrasteh es el analista de políticas inmigratorias en el Centro para la Libertad y Prosperidad Global del Instituto Cato.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en FEE.org. Si quieres apoyar mi trabajo puedes hacerlo donando acá.

Translated to Spanish by Dusan Vilicic Held. Original article published on FEE.org. If you want to support my work you can do it by donating here.

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