[Traducción] 15 argumentos comunes en contra de la inmigración, respondidos

Por Alex Nowrasteh, 11 de Agosto del 2016

La mayoría de los argumentos contra la inmigración han existido por décadas. Así se refutan.

Todos los días llegan argumentos en contra de la inmigración a mi escritorio , pero su variedad es limitada -rara vez encuentro alguno único. Varias veces al año hago presentaciones sobre estos argumentos y refuto sus puntos. Éstos son los principales argumentos en contra de la inmigración y mis respuestas rápidas a ellos:

1. “Los inmigrantes nos quitarán nuestros empleos y bajarán nuestros sueldos, perjudicando especialmente a los pobres.”

Este es el argumento más común y también el que tiene mayor cantidad de evidencia refutándolo. Primero, el efecto desplazamiento es pequeño, si es que afecta en algo a los nativos. Los inmigrantes son típicamente atraídos a regiones en crecimiento e incrementan los lados de oferta y demanda de la economía una vez que están allí, expandiendo las oportunidades de empleo. Segundo, el debate sobre el impacto de los inmigrantes en los sueldos americanos está confinado al rango inferior de menos del diez por ciento – los inmigrantes pueden aumentar las remuneraciones relativas de algunos americanos en una ínfima cantidad y reducirlos en una cantidad más grande a los pocos americanos que compiten directamente con ellos. Los inmigrantes probablemente compiten más directamente con otros inmigrantes así que los efectos en los americanos nativos con menos capacitación podrían ser muy pequeños o incluso positivos.

Nueva investigación por el profesor de Harvard George Borjas sobre el efecto del Éxodo de Mariel – una gigante sacudida al mercado laboral de Miami que incrementó el tamaño de su población en 7 por ciento en 42 días – encuentra grandes efectos salariales negativos concentrados en americanos con menos que un grado de escuela secundaria. Para poner la escala de esa sacudida a Miami en contexto, sería como si 22.4 millones de inmigrantes se trasladaran a América en un período de seis semanas – lo cual no va a suceder. Algunos dudan de los hallazgos de Borjas (aquí está la respuesta de Borjas a los críticos y aquí hay un resumen del debate) pero lo que no está en duda en que la inmigración ha aumentado las remuneraciones y los ingresos de los americanos en total. Los estimados más pequeños del excedente de inmigración, como se le llama, es igual a cerca de 0,24 por ciento del PIB – lo que excluye las ganancias de los inmigrantes y sólo se enfoca en los americanos nativos.

2. “Los inmigrantes abusan del Estado del Bienestar.”

La mayoría de inmigrantes legales no tiene acceso a subsidios condicionados por los primeros cinco años en que están acá con pocas excepciones, y los inmigrantes no autorizados no tiene acceso en absoluto.

Los inmigrantes tienen menos probabilidad de usar subsidios condicionados que americanos nativos similares. Cuando usan subsidios, el valor en dólares de los subsidios consumidos es más pequeño. Si los americanos nativos pobres usaran Medicaid en la misma tasa y consumieran el mismo valor de subsidios que los inmigrantes pobres, el programa sería 42% más pequeño.

Los inmigrantes también hacen grandes contribuciones netas a Medicare y a la Seguridad Social, las porciones más grandes del Estado del Bienestar, por sus edades, su no elegibilidad, y su mayor probabilidad de retirarse en otros países. Lejos de drenar al Estado del Bienestar, los inmigrantes le han dado a las porciones de derechos sociales unos cuantos años más de operación antes de su quiebra. Si aún estás preocupado del uso del Estado del Bienestar por parte de los inmigrantes, como yo, entonces es mucho más fácil y barato crear un muro más alto alrededor del Estado del Bienestar, en vez de alrededor del país.

3. “Los inmigrantes son un costo fiscal neto.”

Relacionado al argumento del Estado del Bienestar es el de que los inmigrantes consumen más en subsidios estatales de lo que generan en ingresos impositivos. Lo empírico en esto es bastante consistente – los inmigrantes en los Estados Unidos tienen un impacto neto nulo en los presupuestos gubernamentales (la versión publicada de ese working paper está publicada acá).

Parece extraño que los inmigrantes pobres no creen un déficit más grande, pero hay muchos factores pujando para explicar eso. El primero es la mayor fertilidad de los inmigrantes y la productividad de largo plazo de aquellas personas nacidas en los Estados Unidos genera un montón de ingresos impositivos. El segundo es que los inmigrantes hacen crecer considerablemente a la economía (esto es diferente del excedente de inmigración discutido arriba) e incrementan los ingresos impositivos. El tercero es que muchos inmigrantes vienen cuando son jóvenes, pero no suficientemente jóvenes como para consumir escuelas públicas, por lo que trabajan y pagan impuestos antes de consumir cientos de miles de dólares en costos de escuelas públicas y subsidios estatales – lo que significa que ellos dan un impulso fiscal inmediato. También hay muchas otras razones.

A pesar de que la incidencia impositiva desde los inmigrantes es lo que importa para las consecuencias fiscales, entre 50 por ciento y 75 por ciento de los inmigrantes ilegales cumplen con la ley impositiva federal. Los estados que dependen de impuestos de consumo o contribuciones tienden a obtener un excedente desde impuestos pagados por inmigrantes ilegales, mientras aquellos que dependen de impuestos a la renta no.

4. “Los inmigrantes aumentan la desigualdad económica.”

En un mundo post-Piketty, el argumento de que la inmigración está incrementando la desigualdad económica dentro de las naciones está obteniendo algo de atención. Si bien la mayoría de formas de desigualdad económica están aumentando entre las personas dentro de las naciones, la desigualdad global probablemente está cayendo y está en mínimos históricos como consecuencia del rápido crecimiento económico en gran parte del mundo durante la última generación.

La evidencia de cómo la inmigración afecta a la desigualdad económica en los Estados Unidos es mixta – algunos estudios encuentran efectos relativamente pequeños y otros encuentran efectos sustanciales. La varianza en los descubrimientos puede ser explicada por los métodos de estudio – hay una gran diferencia en los resultados entre un estudio que mide cómo la inmigración afecta la desigualdad económica sólo entre nativos y otro estudio que incluye a los inmigrantes y sus remuneraciones. Ambos métodos parecen razonables pero los efectos en la desigualdad son pequeños en comparación con otros factores.

Francamente, no veo el problema si un inmigrante cuadruplica sus ingresos viniendo a los Estados Unidos, apenas afecta los sueldos de los americanos nativos acá, e incrementa la desigualdad económica como resultado. El estándar de vida es mucho más importante que la distribución de remuneraciones y todos en esta situación ganan o no se ven afectados.

5. “Los inmigrantes de hoy en día no se asimilan como lo hicieron los anteriores grupos de inmigrantes.”

Hay una gran cantidad de investigación que indica que los inmigrantes se están asimilando tan bien o mejor que grupos previos de inmigrantes – incluso mexicanos. La primera investigación es el libro de septiembre del 2015 de la Academia Nacional de Ciencia (ANS) titulado La Integración de Inmigrantes a la Sociedad Americana. Es un minucioso y brillante resumen de la literatura académica relevante sobre asimilación de inmigrantes. En pocas palabras: la asimilación nunca es perfecta y siempre toma tiempo, pero está progresando muy bien.

El segundo libro es un libro de julio del 2015 titulado Indicadores de Integración de Inmigrantes 2015 que analiza la integración los de inmigrantes y la segunda generación en 27 indicadores mensurables a lo largo de la OCDE y países de la UE. Este reporte encuentra más problemas con la asimilación de inmigrantes en Europa, especialmente para aquellos de fuera de la Unión Europea, pero los descubrimientos para los Estados Unidos sin bastante positivos.

El tercer trabajo del economista de la Universidad de Washington Jacob Vigdor, compara la asimilación cívica y cultural moderna a la de los inmigrantes de principios del siglo XX (un borrador previo de su capítulo de libro está acá, la versión publicada está disponible en esta colección). Si piensas que los inmigrantes de principios del siglo XX y sus descendientes eventualmente se asimilaron exitosamente, la concusión de Vigdor es tranquilizadora:

“Si bien hay razones para pensar que la migración contemporánea de naciones hispanohablantes como distinta de olas de inmigración previas, la evidencia no apoya la noción de que esta ola de migración representa una verdadera amenaza a las instituciones que resistieron esas olas previas. Indicadores básicos de asimilación, desde naturalización a habilidad en el inglés, son en cualquier caso más fuertes ahora que lo que fueron hace un siglo.

Para los nostálgicos entre nosotros que creemos que los inmigrantes se asimilaron tanto mejor en el pasado, son buen tónico la multitud de protestas étnicas y anti-católicas, el movimiento nativista Saber Nada, y los grupos de inmigrantes que se negaron a asimilarse. La asimilación de los inmigrantes nunca es limpia y se ve mal desde la mitad del proceso donde estamos ahora, pero las tendencias son positivas y apuntan en la dirección correcta.

6. “Los inmigrantes son especialmente proclives al crimen.”

Este mito ha existido por más de un siglo. No era verdad en 1896, 1909, 1931, 1994, y más recientemente. Los inmigrantes son menos proclives a ser encarcelados por crímenes violentos o a la propiedad y las ciudades con más inmigrantes y sus descendientes son más pacíficas. Algunos inmigrantes sí cometen crímenes violentos y contra la propiedad pero, en total, es menos probable que lo hagan.

7. “Los inmigrantes representan un riesgo único hay en día por el terrorismo.”

El terrorismo no es una estrategia moderna. Hubo una gran cantidad de ataques terroristas y con bombas a principios del siglo XX, la mayoría de ellos cometidos por inmigrantes, socialistas, y sus compañeros de ruta.

Hoy, las muertes por terrorismo cometidas por inmigrantes son mayores de lo que fueron hace un siglo pero el riesgo aún es bajo en comparación a los beneficios de la inmigración. Por ejemplo, la probabilidad de que un americano sea muerto en un ataque terrorista perpetrado en territorio de los EEUU por un refugiado fue uno en 3,6 mil millones desde 1975 a 2015. Para todos los terroristas extranjeros en territorio de los EEUU, la probabilidad de ser asesinado en un ataque terrorista es uno en 3,6 millones durante el mismo período de tiempo. Casi el 99 por ciento de esos homicidios ocurrió el 11 de septiembre y fueron cometidos por extranjeros con visas de turista y una vista de estudiante, no por inmigrantes. Cato tiene un paper que será publicado en Septiembre que explora esto en mayor detalle. Cada muerte por terrorismo es una tragedia pero los inmigrantes representan una amenaza relativamente pequeña en relación a los grandes beneficios de que ellos estén acá (recuerda el excedente de inmigración de arriba).

8. “Es fácil inmigrar a América y somos el país más abierto del mundo.”

Es muy difícil inmigrar a los Estados Unidos. La Isla Ellis cerró hace mucho tiempo. En la mayoría de casos, no hay una cola, y cuando la hay, puede tomar décadas o siglos. Este gráfico muestra el confuso y difícil camino a una tarjeta verde. ¿Eso se ve fácil para tí?

América permite un número mayor de inmigrantes que cualquier otro país. A pesar de ello, el flujo anual de inmigrantes como porcentaje de nuestra población está por debajo de la mayoría de otros países de la OCDE porque los Estados Unidos son tan grandes. El porcentaje de nuestra población que es nacida en el extranjero es de alrededor de 13 por ciento – por debajo de los máximos históricos en los Estados Unidos y menos de la mitad de lo que es en Nueva Zelanda y Australia modernas. América es buena asimilando inmigrantes pero otros países son mucho más abiertos.

9. “Una amnistía o fallar en hacer cumplir nuestras leyes de inmigración destruiría el Estado de Derecho en los Estados Unidos.”

Para que una ley sea consistente con el principio del Estado de Derecho, tiene que ser aplicada igualitariamente, tener resultados aproximadamente predecibles ex ant basados en las circunstancias, y ser consistente con nuestras tradiciones anglosajonas de autonomía y libertad personal. Nuestras leyes de inmigración actuales violan todas ellas. Son aplicadas de forma diferente en base al país de nacimiento vía cuotas arbitrarias y otras regulaciones, los resultados son ciertamente no predecibles, y son a penas consistentes con la política inmigratoria tradicional y nuestras concepciones de libertad.

Para que el Estado de Derecho esté presente, se requieren buenas leyes, no sólo una adherencia estricta a la fiscalización gubernamental de reglas imposibles de seguir. Una amnistía es una admisión de que nuestras leyes pasadas han fallado, necesitan ser reformadas, y el costo neto de hacerlas cumplir en el intertanto excede los beneficios. Ese es el motivo por el que han habido numerosas amnistías a lo largo de la historia americana.

Hacer cumplir leyes que son inherentemente caprichosas y que son contrarias a nuestras tradiciones es inconsistente con un Estado de Derecho estable que es una precondición necesaria, aunque no suficiente, para el crecimiento económico. Hacer cumplir poco leyes malas es mejor que hacer cumplir leyes males uniformemente a pesar de la incertidumbre. En inmigración, una fiscalización pobre de nuestras destructivas leyes es preferible a una fiscalización estricta, pero la liberalización es la mejor opción de todas. Admitir que nuestras leyes fallaron, otorgar una amnistía para quienes rompen las leyes, y reformar las leyes no condena el Estado de Derecho en los Estados Unidos – lo fortalece.

10. “Soberanía nacional.”

Al no ejercer control sobre las fronteras por medio de bloquear activamente a los inmigrantes, los usuarios de este argumento advierten, el gobierno de los Estados Unidos renunciaría a un componente vital de su soberanía nacional. Los usuarios de este argumento rara vez explican a quién estaría de hecho renunciando a la soberanía el gobierno estadounidense en esta situación. Incluso en la política inmigratoria más abierta imaginable, fronteras totalmente abiertas, la soberanía nacional no es disminuida asumiendo que nuestras instituciones gubernamentales eligieron tal política (no estoy apoyando las fronteras completamente abiertas aquí, sólo estoy unsándolas como un dispositivo para mostrar que incluso en esta situación extrema este argumento falla). ¿Cómo puede ser eso?

La definición weberiana estándar de un gobierno es una institución que tiene un monopolio (o cuasi monopolio) sobre el uso legítimo de la violencia dentro de una cierta área geográfica. La forma en que logra este monopolio es por medio de mantener fuera a otros competidores soberanos que quieren ser ese monopolio. Nuestro gobierno mantiene su soberanía por medio de excluir a los ejércitos de otras naciones y por medio de detener insurgentes.

Sin embargo, las leyes de inmigración estadounidenses no están primariamente diseñadas ni su propósito es mantener fuera ejércitos extranjeros, espías, o insurgentes. El efecto principal de nuestras leyes de inmigración es mantener fuera a trabajadores extranjeros dispuestos a vender su trabajo a compradores americanos dispuestos. Tales controles económicos no ayudan en la mantención de la soberanía nacional y relajar o removerlos no infringiría la soberanía nacional del gobierno más que lo haría una política unilateral de libre comercio internacional. Si los Estados Unidos retornaran a su política inmigratoria de 1790-1875, ejércitos extranjeros que crucen las fronteras estadounidenses serían opuestas por las fuerzas armadas estadounidenses. Permitir el flujo libre de extranjeros sanos y no-violentos no hace nada para disminuir el monopolio legítimo sobre el uso de la fuerza del gobierno estadounidense en un mundo weberiano.

También hay un argumento histórico de que la inmigración libre y la soberanía nacional estadounidense no están en conflicto. Desde 1790-1875 el gobierno federal casi no impuso restricciones a la inmigración. En esa época, los estados impusieron restricciones a la inmigración de negros libres y probables indigentes a través de prohibiciones, impuestos, regulaciones de pasajeros, y bonos. Muchas de esas restricciones no eran fiscalizadas por los gobiernos estatales y fueron derogadas en la década de 1840 luego de decisiones de la Corte Suprema. No obstante, esa política de inmigración abierta no evitó que los Estados Unidos pelearan dos guerras contra poderes extranjeros – la Guerra de 1812 y la Guerra México-Americana – y la Guerra Civil. El monopolio del gobierno estadounidense sobre el uso legítimo de la fuerza durante ese tiempo fue ciertamente desafiado desde dentro y fuera pero el gobierno estadounidense mantuvo su soberanía nacional incluso con fronteras casi completamente abiertas.

El gobierno estadounidense también fue claramente soberano durante ese período de la historia. Aquellos que afirman que el gobierno estadounidense perdería su soberanía nacional bajo un régimen de inmigración libre aún deben reconciliar esa afirmación con el pasado de América en que hizo justamente eso. Argumentar que las fronteras abiertas destruirían la soberanía americana es argumentar que los Estados Unidos no eran un país soberano cuando George Washington, Andrew Jackson, o Abraham Lincoln fueron presidentes. No tenemos que escoger entre inmigración libre y soberanía nacional estadounidense.

Es más, el control soberano nacional sobre las inmigraciones significa que el gobierno puede hacer lo que sea que quiera con ese poder – incluyendo renunciar completamente a él. Sería extraño argumentar que los estados soberanos tienen control completo sobre sus fronteras excepto que no pueden abrirlas demasiado. Por supuesto que pueden – esa es la esencia de la soberanía. Después de todo, estoy argumentando que el gobierno de los Estados Unidos debería cambiar sus leyes para permitir más inmigración legal, no que el gobierno estadounidense debería ceder todo su poder a un soberano extranjero.

11. “Los inmigrantes no votan por el Partido Republicano – mira lo que sucedió en California.”

Este es un argumento usado por algunos Republicanos para oponerse a la inmigración liberalizada. Ellos apuntan a mi estado nativo de California como un ejemplo de lo que sucede cuando hay demasiados inmigrantes y sus descendientes: control Demócrata. La evidencia es clara en que los votantes hispánicos e inmigrantes en California a inicios y mediados de la década de 1990 convirtieron al estado en azul pero esa fue una reacción al GOP estatal declarando una guerra política contra ellos. Aquellos que afirman que una demografía cambiante como causa de la inmigración es la única responsable por el cambio en la política de California deben explicar la severa pérdida de apoyo al GOP exactamente al mismo tiempo que el partido estaba utilizando propuestas y argumentos anti-inmigración para ganar las elecciones de 1994. Además tendrían que [explicar] porqué los hispanos de Texas son mucho más Republicanos que aquellos en California. El nativismo nunca ha sido el sendero hacia el éxito para el partido nacional y frecuentemente contribuye a su caída. En otras palabras, el que los inmigrantes voten por los Republicanos depende principalmente de cómo los Republicanos los tratan.

Los Republicanos deberían considerar las políticas y posiciones inclusivas y relativamente pro-inmigración adoptadas por sus compañeros de partido en Texas y sus subsecuente éxito electoral allí en vez de intentar replicar las necias políticas nativistas perseguidas por el Partido Republicano de California. Mi comentario aquí asume que dejar gente fuera de los Estados Unidos porque podrían votar desproporcionadamente por uno de los dos principales partidos es un uso legítimo del poder gubernamental – yo no creo que lo es.

12. “Los inmigrantes traen con ellos malas culturas, ideas, o otros factores que socavarán y destruirán nuestras instituciones económicas y políticas. El debilitamiento resultante del crecimiento económico significa que los inmigrantes destruirán más riqueza de la que crearán.”

Este es el argumento anti-inmigración más inteligente y el más probablemente correcto, aunque la evidencia actualmente no apoya su veracidad. El economista Michael Clemens expone un maravilloso modelo de cómo los inmigrantes podrían teóricamente debilitar el crecimiento potencial de cualquier país anfitrión. En su modelo, el asume que los inmigrantes transmiten estos factores anti-crecimiento a los Estados Unidos. Sin embargo, a medida que los inmigrantes asimilan las ideas y nociones americanas, estos factores anti-crecimiento se debilitan a lo largo del tiempo. La congestión podría contrarrestar ese proceso de asimilación cuando hay demasiados inmigrantes con demasiadas ideas malas, sobrepasando así las fuerzas asimilatorias. Clemens es justificadamente escéptico de que esto esté ocurriendo pero este paper expone el punto teórico en que las restricciones a la inmigración serían eficientes – donde ellas balancean los beneficios de la expansión económica por la inmigración con los costos de la degradación institucional.

La evidencia empírica tampoco apunta a este efecto. En un paper académico reciente, mis coautores y yo comparamos los puntajes de libertad económica con las poblaciones inmigrantes a través de q00 países por 21 años. Algunos países eran mayormente habitados por inmigrantes mientras que otros casi no tenían. Encontramos que entre más grande fuera la población inmigrante en 1990, más aumentaba la libertad económica al 2011. El país de origen de los inmigrantes, y si venían de una nación pobre o rica, no afectó el resultado. Los resultados se mantuvieron para el gobierno federal de los Estados Unidos pero no para los gobiernos estatales. Los estados con mayores poblaciones inmigrantes en 1990 tuvieron menos libertad económica en 2011 que aquellos con menos inmigrantes, pero la diferencia fue pequeña. El incremento nacional en libertad económica más que contrarrestó el pequeño decremento en libertad económica en los estados con más inmigrantes. Las poblaciones grandes de inmigrantes tampoco aumentan el tamaño de programas de bienestar o otros programas públicos a lo largo de los estados americanos y hay un montón de evidencia de que más inmigrantes en los países europeos de hecho decrementa el apoyo por un gobierno grande.

A pesar de que este argumento anti-inmigración podría ser cierto, parece improbable que lo sea hasta ahora por varias razones. Primero, es muy difícil dar un vuelco a instituciones políticas y económicas a través de la inmigración. Los inmigrantes cambian para encajar en el orden existente en vez de al revés. Las instituciones son ontológicamente colectivas – mis concepciones americanas de derechos de propiedad privada no me acompañarían en ninguna forma significativa si fuera a Cuba y vice versa. Tomaría una inundación rápida de inmigrantes y un reemplazo de los nativos para cambiar las instituciones en la mayoría de lugares.

La segunda posibilidad es la auto-selección de inmigrantes: aquellos que deciden venir acá mayormente admiran las instituciones americanas o tienen opiniones políticas que son similares a aquellas de los americanos nativos. Como resultado, agregar más inmigrantes que ya comparten ampliamente las opiniones de la mayoría de americanos no afectaría a las políticas. Este parece ser el caso en los Estados Unidos.

La tercera explicación es que extranjeros y americanos tienen opiniones muy similares sobre las políticas. Esta hipótesis está relacionada a las de arriba, pero indica un área donde los americanos serían inexcepcionales en comparación con el resto del mundo. De acuerdo a esta teoría, los americanos no son más partidarios de los mercados libres que la mayoría del resto de gente, sólo tenemos la suerte de haber heredado excelentes instituciones de nuestros ancestros.

La cuarta razón es que una inmigración más abierta hace que los votantes nativos se opongan al bienestar o a una expansión del gobierno porque creen que los inmigrantes consumirán los beneficios de forma desproporcionada (no obstante el hecho que los inmigrantes pobres en realidad sub consumen los subsidios en comparación con los americanos pobres). En esencia, los votantes retienen la expansión de esos programas basados en la creencia de que los inmigrantes podrían sacar ventaja de ellos. Como Paul Krugman acertadamente observó, “en ausencia de esas restricciones [a la inmigración], habrían habido muchas afirmaciones, justificadas o no, sobre gente acudiendo en tropel a América para tomar ventaja de los programas de bienestar [del New Deal]”.

Como escribió el difunto historiador laboral (y restriccionista de inmigración) Vernon M. Briggs Jr., “Esta era [de restricciones de inmigración] fue testigo de la promulgación de la legislación laboral y familiar más progresista que la nación ha adoptado”. Ninguno de esos programas habría sido políticamente posible de crear durante una inmigración masiva. Los gobiernos crecen más rápido cuando la inmigración está más restringida, y se ralentiza dramáticamente cuando las fronteras están más abiertas.

Incluso Karl Marx y Friedrich Engels pensaban que las perspectivas para la revolución de la clase trabajadora en los Estados Unidos eran disminuidas como consecuencia de los variados orígenes inmigrantes de los trabajadores que eran divididos por un alto grado de diversidad étnica, sectaria y racial. Esa diversidad encabezada por los inmigrantes puede haber sido porqué los Estados Unidos nunca tuvieron un partido de trabajadoras, laboral o socialista popular.

El argumento más plausible en contra de liberalizar la inmigración es que los inmigrantes empeorarán nuestras instituciones económicas y políticas, ralentizando así el crecimiento económico y matando la gallina de los huevos dorados. Afortunadamente, la literatura académica y de política [migratoria] no apoya este argumento y hay algo de evidencia de que la inmigración podría de hecho mejorar nuestras instituciones. Incluso el mejor argumento en contra de la inmigración es aún poco convincente.

13. “La fuga de cerebros de inmigrantes inteligentes a los Estados Unidos empobrece a otros países.”

Los resultados de la evidencia empírica sobre este punto son concluyentes: el flujo de trabajadores capacitados desde países de baja productividad a naciones de alta productividad incrementa los ingresos de la gente en el país de destino, enriquece al inmigrante, y ayuda (o al menos no daña) a los que quedan atrás. Es más, las remesas que los inmigrantes envían a casa son a menudo suficientemente grandes como para compensar cualquier pérdida en productividad en el país originario por emigración. A la larga, el potencial para inmigrar y los mayores retornos de la educación incrementan el incentivo para que trabajadores en el Mundo en Vías de Desarrollo adquieran habilidades que de otro modo no adquirirían – incrementando la cantidad de capital humano. En vez de ser llamado una fuga de cerebros, este fenómeno debería ser correctamente llamado un flujo de habilidades.

El desarrollo económico debería tratarse de incrementar los ingresos de la gente, no la cantidad de actividad económica en regiones geográficas específicas. La inmigración y emigración hacen justamente eso.

14. “Los inmigrantes incrementarán la sobrepoblación, dañarán al medio ambiente, y [insertar afirmación misántropa aquí].”

El difunto economista Julian Simon pasó mucho de su carrera mostrando que las personas son una bendición económica y ambiental, no una maldición. A pesar de su trabajo, numerosas organizaciones anti-inmigración hoy son financiadas y fundadas para oponerse a la inmigración porque incrementaría el número de americanos de altos ingresos que entonces dañarían más el ambiente. Sí, en serio – sólo lee acerca de John Tanton que es el Johnny Appleseed del nativismo americano moderno.

La preocupación sobre la sobrepoblación está enfocada en bienes y servicios provistos públicamente – como escuelas, caminos, y áreas urbanas densamente zonificadas. Las empresas privadas no se quejan de la sobrepoblación, ellas se expanden para abarcar la demanda lo que incrementa sus utilidades. Si la sobrepoblación realmente fuera un problema entonces privatizar funciones gubernamentales de forma que tengan un incentivo a abarcar rápidamente a la demanda es una opción barata y fácil. Incluso si el gobierno no hace eso, y sospecho que no lo harán en el futuro cercano, los problemas de la sobrepoblación son abordables porque más inmigrantes también significa una base imponible más grande. Reformar o remover leyes de uso de tierras que previenen la urbanización también ayudarían mucho a aliviar cualquier preocupación sobre la sobrepoblación.

A pesar de que debemos pensar sobre estos asuntos de forma marginal, ¿preferirías tener los problemas de sobrepoblación como los tienen en Houston o el problema de no suficiente población como en Detroit?

15. “Algunas razas y grupos étnicos son genéticamente inferiores. Es necesario prevenir que vengan acá, procreen, y reduzcan la calidad genética de América.”

Estos argumentos eran más populares hace un siglo cuando las nociones de eugenesia y racismo eran ampliamente aceptadas, basadas en investigación extraordinariamente mala, y eran algunos de los principales argumentos para la aprobación de la Ley de Inmigración de 1924. Han resurgido en las secciones de comentarios de algunos blog y en twitter, frecuentemente dirigidas a un servidor, pero estos tipos de argumentos aún no son muy frecuentemente expuestos en público y son bastante tontos. No gasto tiempo interactuando con ellos pero tenía que mencionar que aún siguen ahí.

Hay otros argumentos que personas usan en oposición a la inmigración. Muchos de esos argumentos giran en torno de temas de “justicia” – una palabra con un significado difuso que difiere dramáticamente entre personas y culturas. Los argumentos sobre justicia a menudo dependen de emociones y, usualmente, de una mala comprensión de los hechos que es rápidamente corregida en referencia a mi 8vo punto arriba.

Esto fue publicado inicialmente por el Instituto CATO.


Alex Nowrasteh

Alex Nowrasteh es el analista de políticas inmigratorias en el Centro para la Libertad y Prosperidad Global del Instituto Cato.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en FEE.org. Si quieres apoyar mi trabajo puedes hacerlo donando acá.

Translated to Spanish by Dusan Vilicic Held. Original article published on FEE.org. If you want to support my work you can do it by donating here.

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[Traducción] Lo Natural no es Necesariamente Mejor: Celebrando el Logro Humano

Por Richard Morrison, 23 de marzo de 2018

Únete a la celebración anual del Instituto de Empresa Competitiva a la innovación y el progreso.

La Hora del Logro Humano – a ser observada mañana, 24 de Marzo, entre las 8:30 PM y las 9:30 PM – es la celebración anual del Instituto de Empresa Competitiva a la innovación y el progreso.

Durante esta hora, personas en todo el mundo rinden tributo a los avances que inventores y emprendedores han creado en cada campo, desde salud y energía a comunicaciones y transporte. Estos avances nos permiten vivir vidas más completas y ricas, y nos protegen a nosotros y a nuestras familias de peligros impredecibles, tanto en la vida diaria como durante emergencias o desastres.

Originalmente lanzada como una alternativa a campañas de activistas ambientalistas como la “Hora de la Tierra” – que hace un llamado a sus participantes a señalar su preocupación por el cambio climático por medio de apagar todas sus luces – la Hora del Logro Humano desafía a las personas a celebrar la habilidad de la humanidad de resolver problemas de forma creativa.

Algunas voces en el debate ambiental de hoy en día ven a la humanidad como una plaga sobre un de otro modo prístino y virtuoso planeta Tierra. Esa perspectiva, que adolece de lo que los filósofos llaman la “falacia naturalista”, aboga por una menor población humana, límites en el uso de energía, y restricciones gubernamentales en la implementación de valiosa nueva tecnología. Eleva una visión antropomórfica de la Madre Tierra por sobre la salud y seguridad de seres humanos concretos.

En vez de confrontar los desafíos ambientales con una economía vibrante y creciente, y con conocimiento humano, escuchamos repetidas llamadas a reducir nuestras expectativas para afianzarnos para un futuro de recursos constreñidos en el que viviremos materialmente más pobres que nuestros ancestros. Esas condiciones, se nos asegura, deben venir con estrictos límites gubernamentales sobre lo que podemos cultivar, usar, minar, cosechar y crear.

Esta visión demasiado pesimista y profundamente deprimente de nuestro futuro en común ignora las necesidades humanas vitales que dependen del desarrollo de recursos y del uso de fuentes de energía asequibles, incluyendo fuentes fósiles como petróleo, gas natural, y carbón.

Incluso como un gesto simbólico, encender nuestras luces en respuesta a desafíos globales manda el mensaje equivocado. El conocimiento tecnológico, abundante energía, y economía competitiva que trajeron acceso universal a la electricidad al mundo desarrollado son precisamente las fuerzas que nos permitirán prosperar, florecer y ganar un creciente estándar de vida a todos nosotros hasta un futuro lejano.

Como sea que pases la hora mañana en la noche, recuerda que la tecnología humana y la energía asequible están haciendo que la vida sea mejor para miles de millones de personas alrededor del mundo cada día – desde esperanza de vida y tratamiento de enfermedades a tasas de alfabetismo y más empleo. Imponer barreras y restricciones en nombre de proteger la Tierra ralentizará esas mejoras. Los costos, especialmente para los más pobres y más vulnerables, son reales.

En vez de sentarse en la oscuridad, la Hora del Logro Humano nos pide a todos celebrar el espíritu humano – y apoyar una sociedad libre en cualesquiera mayores éxitos será posible.

Republicado desde el Instituto de Empresa Competitiva.


Richard Morrison

Richard Morrison es el administrador de proyectos del Centro para el Avance del Capitalismo, un proyecto del Instituto de Empresa Competitiva.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en FEE.org. Si quieres apoyar mi trabajo puedes hacerlo donando acá.

Translated to Spanish by Dusan Vilicic Held. Original article published on FEE.org. If you want to support my work you can do it by donating here.

[Traducción] No, Australia no es un ejemplo de la efectividad del control de armas. (Lo siento, Jim Jefferies)

Por Being Classically Liberal, 2 de julio del 2015

De tanto en tanto me topo con el trillado argumento de que Australia es un muy buen ejemplo de la efectividad del control de armas. En 1996, Australia experimentó un horrible homicidio en masa que dejó docenas de muertos y docenas más de heridos. Subsecuentemente, el gobierno instituyó un enorme programa de recompra en el que los dueños de armas fueron forzados a entregar (pero fueron compensados por) sus armas (principalmente rifles semiautomáticos y escopetas) al gobierno. Desde entonces, la mayoría de rifles y escopetas han sido prohibidas para uso civil.

¿El resultado? Australia no ha experimentado un homicidio en masa desde entonces. Eso es lo que nos dicen los defensores del control de armas, al menos. Recientemente, un video del comediante australiano Jim Jefferies se volvió viral. En el video, él cubre las medidas de control de armas de Australia, y se burla de los Estados Unidos por no adoptar medidas similares. Sus afirmaciones resumen bien la posición pro control de armas. Él dice…

En Australia, teníamos armas… hasta 1996 Australia tuvo la masacre más grande de la Tierra. Aún no ha sido superada. Después [de la masacre] ellos [el gobierno] prohibieron las armas… Desde la prohibición en 1996 no ha habido ni una masacre.

Caso cerrado, ¿no? No exactamente, los expertos que han estudiado este asunto no están exactamente saltando a la misma conclusión. Por ejemplo, el resumen de un paper publicado en la Justice Policy Journal [Revista de Políticas de Justicia] específicamente examinando la pregunta de si el control de armas ha reducido o no los homicidios en masa en Australia dice lo siguiente:

Este paper examina la incidencia de homicidios en masa en Australia y Nueva Zelanda (un país que es socioeconómicamente similar a Australia, pero con un acercamiento diferente a la regulación de armas de fuego) en un período de 30 años. No encuentra apoyo para la hipótesis de que la prohibición de algunos tipos de armas de fuego en Australia ha prevenido homicidios en masa, no habiéndose experimentado homicidios masivos en Nueva Zelanda desde 1997 a pesar de la disponibilidad en ese país de armas de fuego prohibidas en Australia.

Incluso si el control de armas de hecho redujo o eliminó los homicidios en masa en Australia, de lo que no parece haber ninguna evidencia, eso de todos modos no sería un buen argumento en favor de que los Estados Unidos adopten medidas similares. El Servicio de Investigación del Congreso (CRS) ha notado que, “homicidios en masa públicos dan cuenta de pocos de los homicidios o homicidios no-negligentes relacionados a armas de fuego que ocurren anualmente en los Estados Unidos:” De hecho, de acuerdo al CRS sólo se perdieron 567 vidas en homicidios en masa en un período de…. tres décadas. Eso es sólo 18.9 por año, lo que significa que las muertes en homicidios en masa dan cuenta de menos del 1% de todos los homicidios con arma de fuego. Entonces, eliminar todos los homicidios en masa reduciría las tasas de homicidio con armas de fuego en una cantidad estadísticamente insignificante.

También, asumiendo que las prohibiciones de armas de fuego fueran 100% efectivas, y la evidencia muestra que no lo son, prohibir los rifles y las escopetas en los Estados Unidos tendría pequeños efectos en la violencia con armas de fuego en el mejor de los casos. Se ha confirmado el uso de rifles para asesinar a sólo 322 personas en 2012. Eso es sólo 3,6% de todos los homicidios con armas de fuego y sólo 2,5% de todos los homicidios en general. De forma similar, se ha confirmado el uso de escopetas en el asesinato de 303 personas el 2012, lo que constituye un 3,4% de todos los homicidios con arma de fuego y 2,3% de todos los homicidios en general.

En comparación, ese mismo año hubo 1589 homicidios cometidos con cuchillos, 518 cometidos con objetos contundentes, y 668 cometidos con manos o pies. Así es, tienes más probabilidades de ser estrangulado, aporreado o acuchillado hasta la muerte en América, que de recibir disparos de la temida AR-15. ¿Los defensores del control de armas piensan que también deberíamos prohibir los martillos, los palos y los cuchillos?

Volviendo a Australia, uno podría pensar que dada la enorme publicidad que los defensores del control de armas le han dado a sus medidas de control de armas, habría al menos algo de investigación que apoye la afirmación de que estas medidas resultan en fuertes disminuciones en el homicidio con armas de fuego. Aparentemente, no la hay. Una reciente evaluación de evidencia sobre las medidas de control de armas de Australia publicada en el International Journal of Criminal Justice Sciences [Revista Internacional de Ciencias de la Justicia Criminal] reporta lo siguiente…

Estudios sobre la legislación de Australia sobre armas de fuego, usando diferentes series temporales y diferentes metodologías estadísticas, han producido resultados consistentes. A la luz de esto, parece razonable concluir que en base a la investigación disponible no hay evidencia de un impacto de la NFA [la legislación de control de armas de Australia] en los homicidios con arma de fuego…

A pesar de que el número total de estudios revisados por pares publicados basados en datos de series temporales sigue siendo relativamente pequeño (menos de 15 estudios, en el momento en que se escribe esto), ninguno de esos estudios ha encontrado un impacto significativo de los cambios legislativos australianos en la tendencia descendente preexistente en homicidios con arma de fuego.

En consecuencia, el experimento natural sobre la efectividad de medidas de estricto control de armas, el cual los australianos nos han provisto, no nos provee evidencia de que tales medidas de hecho reduzcan el homicidio con armas de fuego. En este caso, pareciera que los defensores del control de armas han pregonado ampliamente la efectividad de leyes que son, en realidad, inefectivas.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en Liberty.me. Si quieres apoyar mi trabajo puedes hacerlo donando acá.

Translated to Spanish by Dusan Vilicic Held. Original article published on Liberty.me. If you want to support my work you can do it by donating here.

[Traducción] Neutralidad en la Red: Triunfo de la Clase Dominante

Por Jeffrey Tucker, 26 de Febrero del 2015

¿Un triunfo de “la libre expresión y los principios democráticos”? ¿Qué tan estúpidos creen que somos?

Ha sido doloroso ver el gradual endurecimiento del control gubernamental en el nombre de la neutralidad en la red. La decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de reescribir las reglas y declarar la internet como un servicio público sella el trato. Carteliza la industria y convierte un “Salvaje Oeste” en un sistema planificado de gestión pública – o al menos lo intenta.

Todo lo demás es una fachada para cubrir lo que en realidad es una toma de poder.

Todo este complot ha tenido todos los elementos usuales. Tiene un buen nombre y sus partidarios dicen que se trata de detener el control privado y público. Ha tenido el respaldo de todos los mayores nombres en la entrega de contenidos, desde Yahoo a Netflix a Amazon. Ha tenido el respaldo silencioso de los principales proveedores de servicios de Internet (PSI). La decisión de imponer la regla ha sido declarada por un pequeño grupo de burócratas independientes operando con el apoyo de un ejecutivo débil.

La oposición, en contraste, ha sido representada por pequeños jugadores de la industria, proveedores de hardware como Cisco, think-tanks libremercadistas y profesores desinteresados, y un pequeño grupo de escritores y expertos que saben algo sobre libertad y economía libremercadista. El público en general debiera haberse levantado en oposición, pero la gente es en general ignorante de lo que está sucediendo con la neutralidad en la red.

Esto es lo que realmente está sucediendo. Los regentes titulares de la tecnología más excitante del mundo han decidido fijar las condiciones de mercado prevalentes para protegerse a sí mismos contra nuevos advenedizos en un mercado rápidamente cambiante. Para imponer una nueva regla en contra del throttling o usar el sistema de precios del mercado para asignar recursos de ancho de banda en contra de innovaciones que quebrantarían el status quo.

Lo que se está vendiendo como justicia económica y un maravilloso favor a los consumidores es en realidad una compensación para gigantes industriales que están buscando acceso irrestricto a tu billetera y un fin a amenazas competitivas al poder de mercado. Una persona que conozco comparó la movida con la creación de la mismísima Reserva Federal: la creación de un cartel industrial en el nombre de mejorar el ambiente macroeconómico.

Retrocedamos y comprendamos la posición de los grandes proveedores de contenidos. Aquí vemos los obvios intereses especiales en funcionamiento. Netflix, Amazon, y el resto no quieren que los PSI les cobren ni a ellos ni a sus consumidores por su contenido de alto ancho de banda. Ellos preferirían que los PSI absorban el incremento del costo de tal provisión. Es muy claro cómo hacer que el gobierno haga ilegal la discriminación de precios está en su interés. Significa que no haya amenazas a su modelo de negocios.

Por analogía, imaginemos que una compañía de retail de muebles estuviera en posición de cargar todos sus costos de transporte a la industria camionera. Por decreto gubernamental, los camioneros no tienen permitido cobrar más o menos independiente de si están transportando una silla o una carga completa de muebles. ¿Los vendedores de muebles favorecerían tal trato? Absolutamente. Ellos podrían llamar a esto “neutralidad en los muebles” y vendérselo al público como previniendo el control de los muebles por parte de la industria transportista.

Pero eso deja la pregunta de porqué la oposición de los mismos PSI (los camioneros por analogía) estaría silente o calladamente a favor de tal cambio de reglas. Aquí es dónde las cosas se ponen complicadas. Después de muchos años de experimentación en la provisión de servicios de Internet -tiempo en el que pasamos desde líneas fijas telefónicas a conecciones T1 a experimentar con cobertura de datos 4G- el ganador el el mercado (por ahora) han sido las compañías de cable. Los consumidores prefieren su velocidad y ancho de banda por sobre todas las opciones existentes.

Pero ¿qué con el futuro? ¿Qué clase de servicios van a reemplazar a los servicios de cable, los que son mayormente monopolios por privilegios especiales otorgados por estados y localidades? Es difícil saber con certeza pero hay algunas ideas impresionantes por allí. Los costos están cayendo para toda clase de sistemas inalámbricos e incluso distribuidos.

Si eres un actor dominante en el mercado -una empresa como Comcast y Verizon- tú realmente enfrentas dos amenazas a tu modelo de negocios. Debes mantener a tu base de consumidores a bordo, y tienes que protegerte contra advenedizos que buscan arrebatarte consumidores. Una regla como la neutralidad en la red puede aumentar los costos de hacer negocios, pero hay una ventaja maravillosa en esto: tus competidores potenciales futuros enfrentan los mismos costos. Como un actor establecido en el mercado, estás en una mucho mejor posición para absorber costos más altos que aquellos que ladran a tus tobillos. Esto significa que puedes ralentizar el desarrollo, calmar tus inversiones en fibra óptica, y en general descansar más sobre tus laureles.

Pero ¿cómo puedes vender un plan tan vil? Quedas bien con los reguladores. Apoyas la idea en general, con algunas reservas, mientras retocas la legislación a tu favor. Sabes completamente bien que esto aumenta los costos para nuevos competidores. Cuando se apruebe, llámalo un voto por la “internet abierta” que va a “preservar el derecho a comunicarse libremente en línea”.

Pero cuando miras de cerca a los efectos, la realidad es exactamente lo opuesto. Cierra la competencia de mercado por medio de poner al gobierno y a sus partidarios corporativos a cargo de decidir quién puede o no participar en el mercado. Erige masivas nuevas barreras de entrada para empresas advenedizas mientras que subsidia enormemente a los proveedores de contenido más grandes y adinerados.

Entonces ¿cuáles son los costos para el resto de nosotros? Significa absolutamente ninguna reducción de precios en servicio de internet. Podría significar lo opuesto. Vigila tus cuentas. Predigo que no será bonito. También significa una reducción de la velocidad del desarrollo tecnológico consecuencia de la reducción en competencia que inmediatamente seguirá a la imposición de esta regla. En otras palabras, será como toda la regulación gubernamental: la mayoría de los costos serán invisibles pero los beneficios serán concentrados en las manos de la clase gobernante.

Hay una amenaza adicional de como la FCC ha reclasificado la internet como un servicio público. Significa un cheque en blanco para el control gubernamental en todos los ámbitos. Piensa en el mercado médico, el cual está actualmente completamente apropiado por un cartel no competitivo de industrias. Este es el futuro de la internet bajo la neutralidad en la red.

Si te fijas en como todo esto se desarrolla, esto realmente no es diferente de como casi todo otro sector en la vida ha sido regulado por el estado, desde la comida al dinero a la medicina a la educación. Siempre sucede así, con un público adormilado creyendo la propaganda, un grupo de élite manipulando las regulaciones en su propio beneficio, intelectuales de izquierdas que son suficientemente ingenuos para creer los lugares comunes sobre justicia, y una derecha que es mayormente ignorante y está en venta al mejor postor.

No, no creo que la decisión de la neutralidad en la red significa el fin de los tiempos para la internet. Pero significa que el progreso en adelante en la era digital será más lento de lo que de otro modo sería. Generaciones futuras reirán en desconcierto: era el amanecer de una nueva era y aún así creían que podría ser controlada igual que todas las que vinieron antes. Necios.


Jeffrey Tucker es el Gerente de Libertad de Liberty.me, una plataforma social y de publicación enfocada en la acción para los interesados en la libertad. Es socio gestor de Vellum Capital. También es senior fellow de la Foundation for Economic Education, investigador del Acton Institute, fundador de la CryptoCurrency Conference, y autor de ocho libros. Está disponible para hablar y entrevistas vía jeffrey.a.tucker@gmail.com.


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¿Masculinidad tóxica? Sí, claro

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¿Qué tan seguido ves a hombres arriesgando sus vidas por ayudar a otras personas o incluso animales?

¿Qué tan seguido ves a mujeres arriesgando sus vidas por ayudar a otros?

¿Qué tan seguido ves a hombres sacrificando su tiempo y energías para darle una vida más cómoda a su familia?

¿Qué tan seguido ves a mujeres haciendo eso?

La disparidad es enorme. Las mujeres -por voluntad propia, no por compulsión ni por adoctrinamiento- en general escogen arriesgar menos su vida que los hombres. Es por esto que escogen profesiones como medicina o psicología en vez de policía, rescatista o bombero. En ambos casos la motivación principal es ayudar al prójimo, la diferencia es en buena parte el riesgo. No veo nada de tóxico en ese impulso de auto sacrificio por el prójimo.

Si alguien está actuando ahí bajo compulsión son muchos de esos hombres. Pero las feministas insisten que las víctimas son las mujeres. Insisten en que la solución está en “dejar de oprimir a las mujeres”, como si fuera el caso. Sí, claro. La solución es que los hombres sacrifiquen aún más, y eso de alguna forma logrará que sacrifiquen menos. En el mundo al revés al menos.

Porque claramente sacrificarse por el prójimo es oprimir al prójimo ¿acaso no lo sabías? Dedicarse a arriesgar la vida por otros es masculinidad tóxica, pero sólo si lo hace un hombre. Entregar décadas de tu vida por mejorar el nivel de vida de otros es masculinidad tóxica. Escoger los trabajos más difíciles, los más peligrosos, los más incómodos, eso es todo masculinidad tóxica. Masculinidad tóxica es que un hombre ayude a una anciana a cruzar la calle, o que no la ayude. También lo es que se lance a un lago helado para rescatar a una niña, o que no se lance para ayudarla. Sólo un macho opresor le cede el asiento a una embarazada, pero si no se lo cede… también es un macho opresor por no solidarizar con la embarazada. Es un defensor del patriarcado si decide ser quien va a enfrentar al invasor que entró en mitad de la noche a su casa, y también lo es si no lo hace.

Las feministas parecen estar lidiando con un complejo de inferioridad. Ven a tantos más hombres haciendo tanto más por el resto que las mujeres, que probablemente se sienten disminuidas. Seguramente se sienten inadecuadas en comparación con la gran competencia, auto sacrificio y solidaridad que demuestran tantos hombres. Eso explicaría su afán “chaquetero” por derribar a estos verdaderos héroes (pequeños y grandes). Dejan la barra muy alta, y eso no les gusta, porque es difícil ser un pez pequeño en un gran océano, para eso mejor ser tuerto entre ciegos. Sacarle los ojos al resto no va a mejorar tu vida, pero al menos dejarías de sentirte mediocre.

Hay que ser muy mal agradecido para criticar a alguien que se está sacrificando de forma heroica por el resto. Hay que ser una persona muy mezquina de alma para despreciar así a las personas que hacen un gran esfuerzo por mejorar la vida del resto. Hay que ser muy pobre de espíritu para fijar así la atención sólo en los defectos más mínimos que alguien pudiera tener, y no alabar los aportes que hace al resto.

Hay que ser muy sexista y egoísta para ser feminista.


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[Traducción] Cómo funciona la policía en una ciudad privatizada

Atlantic Station es una ciudad dentro de una ciudad

Por Jeffrey A. Tucker


“Todas las áreas comunes en Atlantic Station, incluyendo las calles, aceras, parques y callejones son propiedad privada.”

Así dice una línea enterrada en las Normas de Conducta para Atlantic Station, Atlanta, Georgia: una maravillosa ciudad dentro de una ciudad. Pero es esta línea la que hace toda la diferencia. Es la razón por la que este medio kilómetro cuadrado en el corazón de esta gran ciudad ha hecho más para modelar la belleza, la prosperidad, la diversidad, y la vida feliz que 50 años de “renovación urbana” y otros programas gubernamentales.

La comunidad completa se construyó sobre la antigua planta siderúrgica de Atlanta Steel Mill, que se inauguró en 1901 y cerró en la década de 1970, dejando desolación a su paso. Atlantic Station abrió hace 10 años como un proyecto empresarial visionario -creación del The Jacoby Group, encabezado por Jim Jacoby- financiado en mayor parte con dinero privado (la ciudad ayudó con incentivos fiscales y algunos fondos para infraestructura).

No es un condominio cerrado separado del público sólo para la élite. No se paga entrada. Todo es de acceso público y sujeto a todas las leyes que rigen la propiedad comercial. La diferencia entre las ciudades pública y privada, sin embargo, es enorme.

Se nota cuando entras a este espacio. Mientras que muchas áreas de Atlanta sufren, esta zona en el corazón de la ciudad está limpia, brillante, vivaz, llena de empresa y vida.

En una tarde recientemente, en el camino a ver películas en el espectacular cine de allí, estaba sentado fuera en el patio de un restaurante de comida mexicana y vi a adultos y niños jugando y divirtiéndose en el área verde que sirve como un mini-parque en el medio de este experimento urbano en capitalismo. Había gente de todas las razas, clases y edades. Escucharon a la banda en vivo y cantaron.

Mientras estaba sentado allí, de pronto fui abrumado por la sensación de una mini-utopía. Es como una escena idealizada que se ve en un comercial de refresco o para algún programa vacacional feliz. Fue una de las escenas de ciudad más alegres que he visto en mi vida.

Era una tarde típica, y todo estaba teniendo lugar en un lugar que era, sólo veinte años atrás, una zona de desastre quemada y de bajo alquiler, el tipo de lugar del que la gente huye. Ahora, los patrones de migración han cambiado. Atlantic Station es un lugar donde uno desea vivir y trabajar.

Estaba caminando por el lugar y una oficial de policía uniformada me dio las buenas tardes. Respondí con deleite, y tuvimos una agradable conversación. Ella quería saber si estaba disfrutando la tarde, me recomendó bares, conversamos sobre el clima, y proseguí. Ella estaba uniformada, sí, y probablemente armada, pero de una forma no amenazante. Se veía atenta y servicial, así como oficial.

Entonces me dí cuenta: la policía en la comunidad está empleada de forma privada por los principales interesados de la comunidad, que son los comerciantes, los propietarios de los apartamentos, y otros proveedores de servicios. (Las calles también son privadas, pero de acceso público.) Por esa razón, los policías mismos tienen un profundo interés en el bienestar de la comunidad y la felicidad general de los consumidores que compran allí. Ellos son empleados del sistema de libre empresa. En particular, los propietarios de Atlantic Station contratan a Chesley Brown por su experimentado servicio.

A veces en el ambiente excesivamente militarizado de hoy en día es fácil de olvidar: la policía es una profesión totalmente legítima, útil e importante. Ellos están ahí para asegurarse de que todo el mundo se apega a las normas y para aprehender a los vándalos y delincuentes que rompen las reglas. Incluso se les podría llamar a la delgada línea azul.

Lo que hace la diferencia aquí es la naturaleza privada del contrato que los emplea. Al igual que todos los demás empleados en esta comunidad, tienen un interés directo en el valor del espacio. Ellos están ahí para servir a los clientes, al igual que hacen todos los comerciantes en esta comunidad.

Entre más valiosa la comunidad, más valiosos serán sus propios puestos de trabajo. Ellos tienen el incentivo para hacer bien su trabajo, lo que significa mejorar la experiencia de los que siguen las reglas mientras expulsan a los que no siguen las reglas.

Las reglas para Atlantic Station son bastante estrictas, más de lo que yo hubiera pensado. Hay un toque de queda para los adolescentes. No se puede llevar puesta ropa relacionada con pandillas o obscena. No se puede llevar a armamento. No se puede utilizar lenguaje indecente. No se puede fumar. No se puede ser ruidoso. No se puede gritar o ser vulgar. Se puede trotar, pero no se puede simplemente partir corriendo por las calles como un animal.

Si reglas como estas fueran impuestas por el Gobierno de la ciudad, la gente con razón se quejaría por violación de derechos. Entonces, ¿por qué estas reglas no son violación de derechos? Debido a que es propiedad privada y los propietarios las determinan.

Más importante aún, el punto de las reglas no es controlar a la gente y dirigir sus vidas; es mejorar el valor de la comunidad para todos. Se pueden cambiar dependiendo de las circunstancias. Se pueden imponer de forma estricta o no. Todo depende de lo que es mejor para Atlantic Station, y, sí, lo que es mejor para el negocio.

Pero, ¿sabes lo que es interesante dadas todas las reglas? En realidad, no las sientes. No están realmente publicados en ningún lugar. Sólo sientes que existen, y sientes el deseo de comportarte bien. La cultura de la cooperatividad y el buen comportamiento está siempre presente. Y las reglas tienen el efecto de librarte de cosas molestas, no de restringir tu comportamiento. No se siente como una imposición. Se siente ordenado. Las reglas se hacen cumplir, pero con delicadeza y cuidado.

La primera vez que entré en Atlantic Station fue hace unos 18 meses. Tenía alguna idea de que había algo diferente sobre el lugar, pero no había entendido que era totalmente privado. Salí a la acera y encendí un cigarrillo. Uno de estos muy simpáticos policías privados se acercó, me saludó amablemente y me pidió que lo apagara, porque que esto iba contra las reglas de esta comunidad privada. Dije, ¿quiere decir de este edificio? Él dijo, no, de la comunidad completa.

No me molestó. De hecho, yo estuve encantado de hacer caso. Incluso le di las gracias por ser tan amable. No hubo multas, ni gritos, ni momentos de intimidación. Nadie está quitándote sus cosas, amenazando con arrestarte, o incluso pasándote multas. Tiene derecho a irte. Las reglas mismas se convierten en parte de un mercado más amplio de reglas.

Otra característica interesante es la forma en que Atlantic Station se ha publicitado a sí misma. No se ve como un experimento en vida capitalista. Toda la publicidad utiliza todas las palabras izquierdistas de moda habituales sobre la eficiencia energética, sustentabilidad, diversidad, renovable esto y aquello, certificaciones de varios grupos verdes, y así sucesivamente. Nada de eso importa en lo más mínimo. Esto se trata de propiedad privada. Punto. Es la propiedad la que realiza los ideales, sean los que sean.

La lección que derivo de todo esto es que las instituciones importan. Puedes tener los mismos principios y leyes en dos lugares, uno hecho cumplir de forma pública y otro hecho cumplir de forma privada. El código de conducta puede ser idéntico, pero los resultados pueden ser completamente diferentes.

Mientras la aplicación de reglas de forma monopolista y financiada con impuestos puede ser cruel, inflexible y violenta, la misma aplicación de reglas hecha dentro de la matriz de una economía de intercambio puede generar resultados que sean humanitarios, ordenados y hermosos. El derecho a irse hace toda la diferencia.

Las implicancias para la policía son quizás las más interesantes, dada la actual controversia sobre abusos policiales. Cuando la función de la policía es parte del orden de mercado, la frase “servir y proteger” adquiere un significado sustantivo. Es esta característica de la propiedad privada vs. pública que es decisiva.

Deben haber muchas de estas comunidades apareciendo en todo el país. A los Gobiernos de todos los niveles se les han acabado las ideas y el dinero. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste de algún programa de renovación urbana muy costoso, o de un masivo complejo de viviendas públicas, que se fuese a construir en una gran ciudad?

Estas visiones son cada vez menos parte de nuestras vidas y nuestro futuro, por suerte. Con los Gobiernos retirándose del negocio de la planificación, la empresa privada se está instalando cada vez más con esfuerzos reales por restaurar la comunidad.

La empresa privada está poco a poco llevando a cabo lo que los Gobiernos sólo prometieron hacer, y está sucediendo sin mucha fanfarria. De hecho, no he visto un sólo titular acerca de esta comunidad, cuando debieran haber miles que digan algo como “¡El comercio privado salva a Atlanta!”

Propiedad privada y comercio inclusivo: es la salsa mágica que hace bella la vida. Ven a Atlantic Station y velo por ti mismo.


Jeffrey Tucker es ex Director de Contenido de la Foundation for Economic Education. Es Director Editorial en el American Institute for Economic Research, Socio Administrativo de Vellum Capital, el fundador de Liberty.me, Distinguido Miembro Honorario de Mises Brasil, asesor en economía de FreeSociety.com, investigador en el Acton Institute, asesor de política del Heartland Institute, fundador de la CryptoCurrency Conference, miembro de la junta editorial de la revista Molinari Rewiew, asesor del desarrollador de aplicaciones de blockchain Factom, y autor de cinco libros, más recientemente Right-Wing Collectivism: The Other Threat to Liberty, con un prefacio de Deirdre McCloskey (FEE 2017). Ha escrito 150 introducciones a libros y más de diez mil artículos que se publican en la prensa académica y popular. Él está disponible para entrevistas con la prensa a través de su correo electrónico.


Traducido al español por Dusan Vilicic Held. Artículo original publicado en FEE.org. Si quieres apoyar mi trabajo puedes hacerlo donando acá.

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[Traducción] Spooner: El Estado y el asaltante

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Extracto de “No es Traición N° VI: La Constitución de Autoridad Nula“, capítulo III, por Lysander Spooner. Traducción mía.

El pago de impuestos, siendo obligatorio, por supuesto no constituye evidencia de que alguien apoya la Constitución de forma voluntaria.

Es verdad que la teoría de nuestra Constitución es, que todos los impuestos son pagados voluntariamente; que nuestro Gobierno es una compañía mutual de seguros, a la cual la gente ingresa entre ella voluntariamente; que cada hombre hace un contrato libre y puramente voluntario con todos los otros que suscriben a la Constitución, para pagar tanto dinero por tanta protección, igual que él hace con cualquier otra compañía de seguros; y que él es tan libre de no ser protegido, y no pagar ningún impuesto, como lo es de pagar un impuesto, y ser protegido.

Pero esta teoría de nuestro Gobierno es completamente diferente del hecho práctico. El hecho es que el Gobierno, como un asaltante, le dice al hombre: Tu dinero o tu vida. Y muchos, si no la mayoría, de los impuestos son pagados bajo la compulsión de esa amenaza.

El Gobierno, de hecho, no ataca a un hombre en un lugar solitario, salta sobre él desde la orilla del camino, y, poniendo una pistola en su cabeza, procede a hurgar en sus bolsillos. Pero el robo es de todos modos un robo en ese caso; y es mucho más cobarde y vergonzoso.

El asaltante asume para sí mismo la responsabilidad, el peligro, y el crimen de su propio acto. Él no pretende que tiene algún derecho a tu dinero, o que tiene la intención de usarlo para tu propio beneficio. Él no pretende ser nada más que un ladrón. No ha adquirido suficiente imprudencia para profesar ser meramente un ‘protector’, y que toma el dinero de los hombres contra su voluntad, meramente para que tenga la capacidad de ‘proteger’ a esos infatuados viajeros, quienes se sienten perfectamente capaces de protegerse a sí mismos, o no aprecian su peculiar sistema de protección. El es un hombre demasiado razonable como para dedicarse a profesiones como esas. Además, tras haberse llevado tu dinero, te deja, como tú deseas que lo haga. No insiste en seguirte en el camino, contra tu voluntad; asumiendo ser tu legítimo ‘soberano’, en atención a la ‘protección’ que te provee. Él no sigue ‘protegiéndote’, por medio de ordenarte a hacer una reverencia y servirle; por medio de requerir que hagas esto, y prohibiéndote hacer lo de más allá, por medio de robarte más dinero tan seguido como lo considere en su interés o gusto; y por medio de declararte como un rebelde, un traidor, y un enemigo de tu país, y abatiéndote a disparos sin piedad, si disputas su autoridad, o resistes sus demandas. Él es muy caballeroso para ser culpable de tales imposturas, e insultos, y villanías como esas. En suma, además de robarte, él no intenta convertirte en su estafado o su esclavo.

Los procedimientos de esos ladrones y asesinos, que se llaman a sí mismos ‘el Gobierno’, son loa directamente opuestos a los del simple asaltante.

En primer lugar, ellos no se dan a conocer de forma individual como él; o, consecuentemente, asumen personalmente la responsabilidad de sus actos. Al contrario, ellos secretamente (mediante voto secreto) designan a alguno de ellos para cometer el robo por ellos, mientras se mantienen prácticamente ocultos. Le dicen a la persona así designada:

Vé a A— B—, y dile que ‘el Gobierno’ tiene necesidad de dinero para cubrir los gastos de protegerlo a él y a su propiedad. Si osa decir que él nunca nos ha contratado para protegerlo, y que no quiere nuestra protección, dile que eso es asunto nuestro, no de él; que nosotros elegimos protegerlo, lo quiera o no; y que demandamos paga, también, por protegerlo. Si se atreve a preguntar quiénes son estos individuos, que se han tomado para sí el título de ‘el Gobierno’, y que asumen protegerlo, y demandan de él pago, sin haber hecho él nunca ningún contrato con ellos, dile a él que eso es, también, asunto nuestro y no suyo; que no elegimos darnos a conocer individualmente a él; que te hemos designado de forma secreta (mediante voto secreto) como nuestro agente para darle aviso de nuestras exigencias, y, si las acata, para darle, en nuestro nombre, un recibo que lo protegerá contra cualquier exigencia similar por el año presente. Si se niega a acatar, confisca y vende suficiente de su propiedad para pagar no sólo nuestras exigencias, sino que además tus propios gastos y molestias. Si se resiste a la confiscación de su propiedad, pide a los transeúntes que te ayuden (sin duda algunos de ellos resultarán ser miembros de nuestra pandilla). Si, al defender su propiedad, él matara a cualquiera de nuestra pandilla que que testé asistiendo, captúralo a cualquier costo; acúsalo (en una de nuestras cortes) de homicidio, condénalo, y cuélgalo. Si fuera a pedirle a sus vecinos, o a cualquier otro que, como él, esté dispuesto a resistir nuestras exigencias, y ellos fueran a venir en grandes cantidades en su ayuda, clama que ellos son todos rebeldes y traidores; que ‘nuestro país’ está en peligro; llama al comandante de nuestros asesinos a sueldo; dile que reprima la rebelión y ‘salve al país’, cueste lo que cueste. Dile que mate a todos los que se resistan, aunque sean cientos de miles; y así infunda terror en todos los otros que estén similarmente dispuestos. Asegúrate que el trabajo de homicidio sea hecho de forma exhaustiva, para que no tengamos más problemas de este tipo en adelante. Cuando a estos traidores se les haya enseñado así nuestra fuerza y determinación, ellos serán buenos y leales ciudadanos por muchos años, y pagarán sus impuestos sin cuestionar nada.

Es bajo tal compulsión que los así llamados impuestos son pagados. Y no hace falta más argumento para mostrar cuanta prueba constituye el pago de impuestos de que la gente consiente apoyar a ‘el Gobierno’.


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¿Es liberal un impuesto a las herencias?

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La respuesta debería ser obvia: los impuestos son, en el fondo, robo, por lo que obviamente un impuesto a la herencia no puede ser liberal. Pero persisten en el mundo personas que tratan de cuadrar el círculo. El último caso con el que me he topado es el de la revista británica The Economist, cuyo último número incluye una columna que defiende ese impuesto.

La columna parte mencionando datos irrelevantes pero interesantes sobre lo ínfima que es la recaudación fiscal (yo le diría robo) para los presupuestos estatales de países de la OECD por concepto del susodicho impuesto. Estos datos sólo sirven para dejar en claro que este impuesto no puede tener fines recaudatorios.

Lo interesante de la columna comienza cuando el autor menciona que oponerse al impuesto a las herencias contrapondría dos “valores liberales”:

Uno es que los Gobiernos no deben impedir que la gente disponga de su riqueza como mejor les parezca. El otro es que una élite permanente y hereditaria hace que la sociedad sea poco saludable e injusta. ¿Cómo elegir entre ellos?

Acá ya se puede decir algo al respecto. El primer principio es correcto, pero el segundo no es un  “principio liberal”, o al menos no como se lo enuncia en la columna. Si se estuviera hablando de élites políticas, podría tener algo de sentido la afirmación, pero no es el caso. Acá el autor habla de las llamadas “élites económicas”. Y estas no suelen ser hereditarias. La gran mayoría de personas que podrían caer en tal categoría son “ricos de primera o segunda generación”. Es decir, o crearon su propia riqueza, o son hijos directos de quienes la generaron. Es muy raro ver a una persona de la “élite económica” que sea de “tercera generación”, habiendo heredado esta riqueza de segunda mano, más raro aún para la cuarta y sucesivas generaciones. La gran mayoría de lo que podríamos llamar “élites hereditarias” son élites políticas, no “económicas”, y son éstas las que un liberal podría considerar dañinas.

En un mercado libre (con poca o nula intervención estatal) una persona sólo se mantiene en una “élite económica” mientras esté administrando su propiedad de forma más rentable y eficiente que el resto. Si el heredero no gestiona bien la riqueza heredada, la irá perdiendo. Esto es algo que de hecho sucede bastante seguido incluso en los mercados altamente intervenidos de hoy en día. Sería entonces innecesario e incluso contraproducente confiscar la propiedad que quien fallece lega a otras personas.

The Economist luego continúa justificando:

El argumento positivo para altos impuestos a las herencias es que promueven justicia e igualdad. Los herederos rara vez han hecho algo para merecer el dinero que reciben. Los liberales, desde John Stuart Mill a Theodore Roosevelt, pensaban que eso necesitaba ser corregido. Roosevelt, quién advirtió que dejar que enormes fortunas pasen de generación en generación era “en gran y genuino detrimento a la comunidad en general”, estaría pasmado con la situación actual.

En este párrafo hay muchas cosas cuestionables. Primero que nada, es risible en concepto de “justicia” que se deja entrever acá. El autor dice, básicamente que si una persona quiere darle algo a la otra, no sólo debe la primera “merecer” lo que va a dar, sino que la segunda tiene que de algún modo demostrar también merecimiento. Tal idea abre la puerta a toda clase de totalitarismo, pues para hacer cumplir esta idea (bastante estúpida, especialmente para un empleado de The Economist) haría falta fiscalizar cada transacción. Cada regalo navideño tendría que ser vetado por alguna burocracia (seguramente Estatal), teniendo que fundamentarse en cada caso el “merecimiento” de ambas partes en la transferencia. Puedo imaginar al autor diciendo “eso no es lo que yo propongo”, pero la realidad es que la extensión de esta fiscalización sería completamente arbitraria. No hay justificación objetiva para limitar esto sólo a las herencias o a ciertas transacciones en particular, por lo que corresponde llevar esta idea a su conclusión lógica y mostrar así lo absurda que es. Es más, para un liberal, una transacción es justa en función de los medios, no de “merecimientos” o fines. Si la persona obtuvo la propiedad (dinero, algún otro objeto, un terreno, acciones, etc.) de forma legítima (no hubo robo, estafa, extorsión, etc.), entonces la transacción es justa, punto. Los merecimientos son consideraciones que quedan fuera de la ética liberal.

Segundo, la igualdad material no es parte de la ética liberal, por lo que no tiene lugar en el argumento. alguno que otro podrá acá tratar de introducir los débiles argumentos de Rawls, pero de partida él no era liberal, por lo que de todos modos no cuenta.

Tercero, ni Mill, ni mucho menos Roosevelt se pueden considerar como liberales. El primero porque era utilitarista, es decir, no poseía principios, sino que más bien su ética se reducía a “maximizar la utilidad de la sociedad”, sin preocuparse en lo más mínimo de derechos o libertades más que como herramientas para lograr ese vago objetivo. El segundo fue uno de los primeros presidentes progresistas y, por lo tanto, para nada liberales. Roosevelt perfeccionó el “arte” de gobernar por decreto en los EEUU. Era un autoritario de corazón, un gran jingoísta que creía que a los EEUU les faltaba, y parafraseo, “una buena guerra para hacerse machos, porque sin derramamiento de sangre un país se vuelve afeminado”. Sobre la situación actual, me parece que estaría encantado con todas las guerras no declaradas en que está metido en Gobierno Federal de los EEUU. Guerra contra las drogas, guerra contra “el terrorismo”, bases militares en todo el mundo, derrocaciones no provocadas de líderes extranjeros cada puñado de años, operaciones encubiertas de todo tipo en medio mundo… yo creo que se sentiría orgulloso de su legado. Pero de liberal no tenía un hueso. Ninguno de los dos. Su defensa de estas figuras nos da una buena pista de la ética a la que adscribe The Economist, por cierto. Si tuviera que resumirlo en un nombre, diría que en esa revista adoran a Hillary Clinton.

Los flujos anuales de herencias en Francia se han triplicado como proporción del PIB desde los 1950s.

¿No se les habrá ocurrido a la gente de The Economist que la cantidad de patrimonio de la gente en Francia también ha aumentado grandemente en ese tiempo? Si una persona gana sólo suficiente para cubrir sus necesidades básicas, es poco lo que puede dejar en herencia. Pero si aumentan sus ingresos y comienza a poder ahorrar, a adquirir patrimonio (viviendas, vehículos, ahorros, entre otros bienes muebles e inmuebles, etc.) su patrimonio heredable aumenta mucho. La elección de fecha base no parece tomada al azar, aunque les daré el beneficio de la duda. De todos modos, tomar una fecha en que el patrimonio heredable es muy pequeño para la persona común, y compararlo con una fecha en que hasta la gente del decil más pobre logra acumular durante su vida una cantidad significante de patrimonio es como mínimo ser poco honesto y cuidadoso en el uso de las estadísticas.

La mitad de los billonarios de Europa han heredado su riqueza, y sus números parecen estar creciendo.

Es difícil juzgar esta afirmación sin que se fundamente ¿Será que en The Economist no son rigurosos a la hora de fundamentar sus afirmaciones? ¿O será que no les conviene citar su fuente porque esta ha sido refutada? Pueden estarse refiriendo al derechamente pésimo trabajo de Piketty, o pueden estarse refiriendo a cualquier cosa que bien puede tener una explicación que contradice su tesis. Imposible saberlo si no fundamentan. Por ende uno sólo puede asumir que la afirmación es falsa hasta que se demuestre lo contrario.

Sin embargo, en 2017 no está claro cuán decisivo es el papel de la herencia en el afianzamiento de la élite hereditaria.

En este y el siguiente párrafo The Economist curiosamente destruye su propio argumento. Primero parte sugiriendo que se hace necesario confiscar las herencias porque eso crea élites económicas, pero luego dice que no se sabe si eso realmente sucede… pero igual hay que poner el impuesto, supongo que porque a un socialista (light o de cualquiera otra variedad) no le preocupa no tener una justificación real para imponer sus preferencias al resto.

cada impuesto es una intrusión por parte del Estado. Si evitar la doble imposición fuera un requisito de una buena política, entonces los Gobiernos necesitarían abolir los impuestos a las ventas, que se pagan con ingresos ya afectos a impuestos.

Si realmente fueran liberales, les bastaría con ese argumento para concluir de forma lógica que todo impuesto debería ser abolido. Pero claramente no lo son.

De hecho, las personas que están en contra de los impuestos en general debieran ser menos hostiles hacia los impuestos a las herencias que a otros tipos. Por muy poco queridos que sean, son de los menos distorsionadores. A diferencia de los impuestos a la renta, no destruyen el incentivo a trabajar—mientras que estudios sugieren que una persona que hereda una cantidad superior a $150,000 es cuatro veces más propensa a dejar la fuerza laboral que una que hereda menos que $25,000. A diferencia de los impuestos de ganancias de capital, mayores impuestos a las herencias no parecen disuadir el ahorro o la inversión. A diferencia de los impuestos a las ventas, son progresivos. En la medida en que un impuesto a las herencias puede financiar recortes a todos los demás impuestos, el sistema puede ser más eficiente.

Primero que nada, un liberal se opone a los impuestos no por un tema de eficiencia, sino que por principio. Los impuestos son robo, por lo tanto hay que minimizarlos o eliminarlos. Que un impuesto sea más “eficiente” que otro no es factor muy relevante para preferirlo. De hecho, uno podría argumentar que es mejor tener impuestos ineficientes que por su naturaleza minimicen la recaudación estatal y así ayuden a limitar el poder estatal. Un impuesto “eficiente” en general beneficia principalmente al aparato estatal y le posibilita crecer desmedidamente.

Segundo, sobre lo del incentivo a trabajar, lo que lo destruye no son tanto los impuestos (que sí tienen un efecto), como los subsidios, el Estado del Bienestar. Más aún si se combinan ambas cosas. Las personas tratan de sobrevivir. Si se les aumentan los impuestos sin dar subsidios de ningún tipo, lo que sucederá es que mucha gente comenzará a compensar de varias formas por los ingresos perdidos, por ejemplo trabajando “en negro”, o incluso posiblemente trabajando más. El incentivo a trabajar se destruye cuando se crean vías para vivir a costa del resto, como los diversos subsidios que existen en la mayoría de países europeos. Esto de hecho va muy en línea con la afirmación de que quienes heredan grandes sumas (lo cual sería lo mismo que un subsidio estatal para efectos del ejemplo) tienden a dejar de trabajar. Esos estudios lo que deberían hacer es mostrarle a socialistas como la gente de The Economist que el Estado del Bienestar (subsidios a la pobreza, servicios estatales “gratuitos”, etc.) destruye los incentivos a trabajar.

Tercero, lo que observan respecto de que confiscar las herencias no parece reducir el ahorro o la inversión se puede deber a muchas cosas, y a mi me parece que no se debe a que a la gente no le importa que le confisquen lo que le quieren legar a sus familias u otros. De hecho, en un párrafo anterior ya mencionaron una posible explicación: la gente evade esa confiscación de un modo u otro. Si la gente puede evadir el impuesto, entonces el impuesto tendrá poco efecto. ¿De verdad les cuesta tanto pensar a la gente de The Economist? ¿O será que su ideología les compele a mentir sobre o ignorar ciertos hechos?

Cuarto, un liberal se opondría tanto a impuestos progresivos como regresivos. El principio de igualdad ante la ley lo lleva a uno a defender un impuesto igual para todos como el “menos injusto”. Uno podría discrepar en si es preferible una tasa igual o una cantidad absoluta igual, pero se está apuntando a igualdad ante la ley, no a igualdad material, como apuntan en The Economist.

Quinto, hay que ser muy ingenuo para pensar que al imponer un impuesto los políticos van a decidir reducir el resto. Lo que casi siempre sucede es que el nuevo impuesto se crea sin eliminar ni reducir ningún otro preexistente, creando así una nueva fuente de recaudación para aplastar aún más a la explotada sociedad.

El enfoque correcto es lograr un balance entre ambos extremos. La tasa exacta variará de país en país. Pero destacan tres principios de diseño. Primero, apuntar a los ricos; eso significa ponerle impuestos a los herederos en vez de a las propiedades y establecer un límite de exención significativo. Segundo, mantenerlo simple. Cerrar grietas para quienes son atrapados en la red por medio de establecer una tasa plana y dándole a la gente una asignación vitalicia para los legados; establecer una tasa lo suficientemente alta como para que se recauden sumas significativas, pero no tan altas que provoquen evasión en masa. Tercero, con el margen fiscal generado por el aumento del impuesto a las herencias, reducir otros impuestos, reduciendo la carga para la mayoría de las personas.

El enfoque correcto no es “lograr balances”, es hacer lo correcto. Eso significa, como ya dije, una tasa de cero. Cuando alguien dice que lo correcto es buscar un balance, yo reemplazo “impuesto” (robo) con “homicidio” o “violación” y me pregunto si la persona considera que no hay que “irse al extremo” al oponerse al homicidio o las violaciones.

En fin que los principios de diseño propuestos son bastante tontos. En la misma columna el autor demostró porqué no tienen sentido. Enfocarse en los ricos no es efectivo porque, como dice en la columna unos párrafos antes: “la riqueza puede pagar un buen abogado fiscal. … Suecia y otros países con altos impuestos descubrieron que si los Gobierno s imponen una tasa muy alta, los ricos encontrarán formas de evadirla.” El autor parece no tener idea de lo que significa la palabra “coherencia”.

Una “tasa lo suficientemente alta como para que se recauden sumas significativas” si o sí provocaría “evasión en masa”. La única forma de que eso no suceda es no “apuntar a los ricos”, sino que al resto. Ese es el motivo por el cual impuestos como el IVA recaudan tanto. Cualquier economista medio decente entiende que los “impuestos a los ricos” nunca recaudan mucho. La experiencia de los EEUU luego de Hoover y Roosevelt, más las reformas de Reagan, son clara evidencia de ello. Pero como el autor claramente está asumiendo la posición socialista de “robarle a los ricos para darle a los pobres”, es incapaz de admitir lo obvio: su propuesta no produciría resultados ni siquiera lejanamente similares de lo que parece esperar.

El tercer principio es tremendamente ingenuo, como ya dije. Prácticamente no existen políticos que quieran eliminar o reducir ningún impuesto, pero a todos ellos les encantaría la idea de introducir uno nuevo. El resultado en la práctica sería que se crearía un nuevo impuesto (o aumentaría uno preexistente), no se reduciría ninguno, el sistema sería más “ineficiente”, la carga fiscal sería aún mayor que antes, la recaudación no aumentaría mucho, y los más perjudicados al final del día serían los pobres. Sorprendente que una revista de (supuestos) economistas defienda una idea así.

Un sistema impositivo justo y eficiente buscaría incluir impuestos a la herencia, no eliminarlos.

Esa afirmación es tan alejada del liberalismo, que de hecho defiende el tercer punto del manifiesto comunista: “abolición de la herencia”. La columna de hecho defiende el segundo punto del texto de Marx: “impuesto fuertemente progresivo”.

A mí, al menos, me queda claro que la gente de la revista The Economist no es liberal, como dicen ser, sino que son socialistas y estatistas. Su afirmación de ser liberales probablemente tiene que ver con un tema de marketing (sería poco convincente para su público tradicional que se hicieran llamar lo que realmente son), o tal vez simplemente con un tema estratégico, para tratar de confundir lo que es la tradición liberal y así hacer más difícil la tarea de los liberales (de verdad).


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Porqué defender la secesión, respuesta a Antonio España

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Me topé hace poco con una columna donde se pretende explicar porqué es supuestamente antiliberal apoyar al movimiento secesionista catalán. Se llama “La inoportuna defensa liberal de la secesión”, su autor es Antonio España. Me he topado ya con mucha gente, muchos liberales que igual que Antonio, argumentan en contra del derecho de secesión de los catalanes, usando varios argumentos. Dado que su columna reúne a la mayoría de argumentos que he visto, me pareció útil hacer una réplica. Acá asumo que se parte de una mirada liberal, es decir, de la aceptación de los derechos más básicos del ser humano, por ejemplo el derecho de propiedad (privada). Haré esta réplica en forma de conversación, pues me es más cómodo ese formato para este caso.

se da en unas circunstancias de desafío a la ley y al Estado de derecho

No, lo que va en contra del Estado de derecho es el Estado mismo, que violenta todos los derechos más básicos del ser humano. Además, cualquier ley que diga que uno no puede finalizar relaciones con cualquier organización o persona no es una ley válida, no debe ser respetada. Las leyes malas no se deben respetar.

Es más, me pregunto si Antonio y compañía opinan lo mismo sobre el referéndum kurdo. Se me hace que van a tener un enorme doble estándar ahí. Ese referendum también ha sido declarado ilegal por los Gobiernos de Irak, Turquía y demás déspotas que están luchando por que no se les escapen algunos de sus siervos/esclavos. Sería terrible que la gente empezara a pensar que tiene derecho a ser libre e independizarse si no le gusta el Estado en que están. ¿Qué quedaría para los déspotas entonces? Tendrían que empezar a considerar tener un trabajo productivo en vez de uno parasitario, qué indigno. Disculpen por el sarcasmo.

supone un agravio comparativo con otras situaciones de verdadera restricción de las libertades individuales más básicas, como puedan ser los regímenes comunistas de Corea del Norte, Cuba o Venezuela, o las teocracias islámicas de Oriente Medio

Eso no tiene nada que ver. Que a alguien le roben es tan violación de derechos como cualquier otra cosa. Esta afirmación es como decir que el que una víctima de violación reclame que fue privada de su derecho a la integridad física es un agravio comparativo contra gente que que está en condición de esclavitud en Corea del Norte. Ridículo, y me parece que tal afirmación es de hecho un agravio contra cualquier persona que sufre alguna reducción o privación de alguno de sus derechos.

supone alinearse junto a unas formaciones políticas —nacionalismo corporativista, nacionalismo socialista y comunismo antisistema— que comparten muy poco con las ideas liberales

Los derechos, como por ejemplo el derecho de secesión (que no es más que el derecho a la libre asociación, derivado del derecho de propiedad) se tienen indiferentemente del color político de la persona. Una persona tiene tanto derecho a secesionarse como cualquier otra, incluso si es comunista, fascista, etc. Muy antiliberal me parece afirmar que la posesión de derechos depende del contexto político.

Si algo defienden estos partidos, es supeditar la voluntad personal a la colectiva.

Curioso que estén buscando imponer esa voluntad a muy poca gente. En este caso, me parece que los anti-derechos de propiedad (los anti-secesión, como ya expliqué) son los que buscan imponerle a los catalanes secesionistas sus propios dictados, y no al revés. Los catalanes independentistas parecen buscar no tener que imponerle al resto sus preferencias políticas, si no para qué separarse del resto. Se separan y forman para ellos un sistema que ellos quieren.

A mi parecer, lo que un liberal busca es no imponer a otros los gustos y preferencias particulares propios, sino que cada quién pueda tener para sí lo que prefiere, en tanto no busque imponer nada a otros. Si alguien quiere tener a alguien que gobierne su vida, allá esa persona, mientras no busque imponer eso a otros.

cabe oponer la opresión real que sufren quienes se oponen hoy a esa idea en Cataluña

Mientras existan Estados, va a existir gente en esa situación. Lo mejor que podemos hacer para mitigar ese problema, es aumentar lo más posible la cantidad de jurisdicciones autónomas. Si a alguien le parece mal que a alguien se le imponga un sistema que no quiere, entonces esa persona está a favor de la anarquía, como yo, por simple implicancia lógica.

Además, ¿qué con “la opresión real que sufren quienes apoyan hoy a esa idea en Cataluña”? La moneda tiene dos caras, por si no se han dado cuenta. Como dije, mientras haya Estados, habrá gente oprimida. Y el sistema democrático no cambia en nada ese hecho, para efectos de ese asunto, la democracia no es diferente a una dictadura.

dentro de los márgenes que contemplan la Constitución española y el Estado de derecho, existen los mecanismos democráticos y legales para reformar las leyes necesarias y articular un eventual derecho de secesión.

El problema acá es el que ya indicó Lysander Spooner, en su ensayo “No es Traición“. Por ejemplo podemos citar el simple hecho de que prácticamente nadie ha dado consentimiento formal válido a registe por ninguna Constitución. Es ya de entrada, por tanto, un argumento inválido citar ese documento.

Peor aún, no tiene sentido para un liberal defender un documento que no hace más que amarrar a las personas a un Estado que les quita sus derechos más básicos cada vez que puede.

Y sobre “los mecanismos democráticos”, éstos no son más que humo y espejos. No garantizan derechos, ni nada. No son algo muy valioso ni sagrado. Lo único valioso y sagrado son los derechos.

ya me gustaría que se derogaran muchas leyes tributarias, pero no me tomo la justicia por mi mano

Claro, esa es la mentalidad de un siervo, no de un liberal. Un liberal cree que lo justo no depende de “tener apoyos suficientes”. Si alguien lo ataca a uno, uno tiene derecho a defenderse, independiente de lo que digan los edictos de los políticos. Si alguien le roba a uno, uno tiene derecho a recuperar lo robado, independiente de si se tiene o no “los apoyos suficientes”. El proceso judicial para lo que sirve es para validar o condenar a ojos del resto de la sociedad las acciones de algún individuo. El proceso judicial no puede arrebatarle a la persona el derecho a defender su libertad. No es un sustituto suficiente, más bien es un apoyo, una herramienta para asistir en el “hacer justicia”.

inoportuna también porque el pueblo de Cataluña (…) ya disfruta hoy de unos altísimos niveles de autogobierno que nada tienen que envidiar a las democracias más descentralizadas del planeta.

Esta afirmación es muy similar a decir que “es inoportuno para la esclava americana de la época antebélica reclamar por su esclavitud, ya que su situación es mucho mejor que la de cualquier esclavo en cualquier otro lugar o época”. De hecho, esto es verdad. Los esclavos en los EEUU antebélicos (en los años directamente previos a la guerra de secesión) efectivamente vivían mejor que cualquier otro esclavo de cualquier otra época preva, o cualquier otro país. Es más, los esclavos allí en general tenían estándares de vida superiores a los de los hombres libres de clase baja del resto de los EEUU, al menos si lo medimos en sentido material. Muchos de ellos tenían incluso permitido tener propiedad, manejar negocios (tanto propios como de sus amos) entre otras cosas similares. Entonces la afirmación de “¿qué más quieren los catalanes, si ya son casi tan independientes como un país aparte?” es como decir “¿qué más quiere el esclavo, si ya tiene casi tanta independencia y bienestar material como un hombre libre?”. Un argumento claramente repulsivo, especialmente en boca de un liberal.

Es cuestión, si así lo desea la mayoría, de seguir profundizando en la descentralización —deseable para todas las personas y no solo los catalanes— sin necesidad de abrir un proceso de secesión costoso e incierto para todos.

Me parece que Antonio debería aprender un poco de los argumentos que se daban, tanto a favor como en contra de la esclavitud, en la época antebélica ya mencionada. Esto porque lo que acabo de citar es muy, muy similar a los argumentos que daban las personas que se oponían a eliminar la esclavitud. Muchos eran argumentos de la línea “si los esclavos son liberados nadie sabe cómo lo harían para sobrevivir, y los problemas políticos que podrían causarse, por eso lo responsable es simplemente tratar de aumentar el bienestar de los esclavos sin liberarlos”. Argumentos como éste abundaban en esa época (además de los ya conocidos argumentos desde el racismo).

El Estado de derecho —lo que los anglosajones llaman ‘rule of law’— es uno de los grandes pilares en los que se basa el ideario liberal. El respeto y defensa de la vida, de la propiedad privada o del cumplimiento de los contratos no se entiende sin la vigencia del imperio de la ley.

Así es, pero eso no es lo mismo que “imperio del Estado”. La ley no proviene del Estado, no viene del Congreso, no viene de políticos o burócratas. Peligroso que un liberal crea algo así.

Son precisamente las normas generales —las constituciones y leyes de rango superior— las que reducen la arbitrariedad del gobernante, poniendo límite a la coacción institucional y protegiéndonos de la discrecionalidad en la actuación de políticos y burócratas.

Esto es falso. Entre más pequeñas son las jurisdicciones, más limitada es la coacción institucional y menor es la discrecionalidad de los gobernantes. Sorprendente que haya que decirle esto a un liberal. La libertad de asociación, sobre todo, es una de las fuerzas que más limitan en el hecho a las acciones de no sólo Gobernantes, sino que también limitan lo que una persona puede hacer en el mercado. Es la piedra angular de la libre competencia. Decir que no corresponde que una persona, o un grupo de ellas, se desligue de un Estado, es básicamente lo mismo que imponer un monopolio en algún producto o área mercantil, al menos para efectos de la limitación del poder.

Las Constituciones por sí solas no son garantía de nada. Famosamente, la URSS en su Constitución, declaraba la libertad de expresión, de reunión, de religión, entre muchas otras garantías. No hace falta mucha investigación para comprobar que ninguna de estas garantías se respetó. También se puede poner de ejemplo la Constitución de los EEUU, la cual ha sido repetidamente violada, las garantías en ella expresadas no han sido respetadas. Las Constituciones no tienen demasiado valor. No limitan el poder de nadie. Es peligroso que un liberal crea lo contrario.

la ley nos protege de los gobernantes, y renunciando a ella, renunciamos a la libertad.

Si por “ley” Antonio se refiere a los edictos de los políticos, entonces claramente está muy confundido. No tiene mucho sentido decir que los edictos de los políticos nos protegen de los edictos de los políticos, es una contradicción, claramente.

representan menos del 50% de los votantes menos del 36% sobre el censo total catalán—

Asumo que estas cifras están basadas en los resultados del referéndum. Si es el caso, entonces es bastante deshonesto afirmar algo así. Hay muchas razones por las cuales el resultado podría haber sido más bajo que lo que habría sido de otro modo.  Primera entre ellas está la amenaza policial del Gobierno español. Ésta actuó como un “chilling effect“, disuadiendo a mucha gente de presentarse a votar, para no arriesgarse a sufrir represalias. Muchas otras acciones del Gobierno español también dificultaron a mucha gente poder votar. Si no hubiera habido tanta intervención por parte del Estado español, el resultado habría sido más fidedigno. En cualquier caso, no corresponde tomar los resultados como el número definitivo. Claramente había más gente a favor de la secesión (y en contra), que no votaron por uno u otro motivo. Mal de parte de un liberal no notar esto.

la Constitución, el Estatuto y el resto de leyes orgánicas relevantes en la materia son precisamente la garantía que tiene aquel otro 50% que no quiere que le ‘secesionen’ involuntariamente.

Esto es totalmente dependiente del marco de referencia. Uno bien podría argumentar que la minoría oprimida acá es el grupo de catalanes a los que se les está forzando a vivir bajo el dominio del Estado español, contra su voluntad. Ellos son minoría frente al resto de españoles. La moneda tiene dos caras, y en esta cara “la Constitución, el Estatuto y el resto de leyes orgánicas relevantes en la materia” lo único que hacen es garantizar que la minoría no pueda librarse de la opresión de la mayoría. ¿En qué quedamos entonces?

Los liberales que toman partido por la causa separatista, y apoyan y justifican sus actos pensando que así defienden la libertad, olvidan que el derecho de libre asociación y desasociación atañe también a aquellos que desean mantenerse asociados y a aquellos que no quieren cambiar su asociación por otra excluyente, aún más colectivista, totalitaria y opresora de verdad

Y ese es el problema de que existan los Estados. Esto ya lo dije más arriba, y la única solución es tener las más jurisdicciones posibles. Viene a la mente también la idea de las Jurisdicciones Funcionales Superpuestas en Competencia (FOCJs, de “Functional Overlapping Competing Jurisdictions”) de Bruno Frey. Pero mientras no se de eso, la existencia de los Estados en ausencia de libertad de asociación garantiza que habrá gente oprimida, pasada a llevar, y lo mejor que podemos hacer en esos casos es subdividir los Estados, aumentar la cantidad de jurisdicciones. Que es lo que el separatismo catalán busca. Por simple lógica, esto es un argumento por el que un liberal debiera estar a favor de la secesión en este caso.

¿o qué piensan que persigue la CUP? (…) el independentismo preconizado por sus promotores en Cataluña es deshonesto, antidemocrático y liberticida, con un fuerte condicionamiento comunista que se combina con un corporativismo de tintes fascistas.

Claramente no persigue imponerle un sistema a una mayoría de españoles. ¿No cree Antonio que los españoles estarían mejor sin tener lidiar con la CUP? Si es verdad que en Cataluña los ánimos políticos se inclinan hacia el socialismo ¿No es mejor para el resto de españoles que estos socialistas se independicen y dejen de ejercer influencia sobre los primeros? Cuando se impone el unicismo (independiente de si se hace mediante un sistema democrático, monárquico, parlamentario, etc.), lo que se logra es una garantía de que nadie podrá obtener el sistema que prefiere.

Difícilmente puede catalogarse esta secesión como defensa de la libertad individual.

Más bien lo que es es un acercamiento a ésta. Los que quieren vivir en una comunidad socialista, que lo hagan, allá ellos. En tanto no busquen imponerlo a otros, un liberal no debería poner objeciones. Y si bien no es el caso, al menos se acerca más que forzar a estas personas a mantenerse en un sistema que no desean para si mismas. Y si como consecuencia estos socialistas se vuelven más pobres, cosa de ellos.

Tal es el caso, por ejemplo, de todos aquellos grupos humanos, étnica, cultural o lingüísticamente homogéneos, que fueron conquistados o cuyo territorio fue anexionado por la fuerza en algún momento reciente de su historia. O que se vieron repentinamente dentro de unas fronteras artificialmente definidas por terceros, como fue el caso de Yugoslavia o las antiguas colonias en África o Asia. No es el caso de Cataluña, cuyos condados se incorporaron al reino de Aragón por vía dinástica en la Edad Media, y en el Renacimiento, y también mediando el matrimonio entre sus respectivos monarcas, se unió con los dominios castellanos para formar el actual reino de España.

Esto es totalmente irrelevante. La libertad de asociación no depende de “homogeneidad cultural” ni de accidentes históricos. Una comunidad multicultural tiene tanto derecho a formar su unidad política independiente como una comunidad culturalmente homogénea. Y ambas tienen derecho a hacerlo, tanto si “toda la vida” han sido parte de otra, como si alguna vez fueron incorporadas a esta otra a la fuerza. Todo eso es irrelevante. Parece muy extraño para un liberal condicionar los derechos a cosas como ideología de la persona, accidentes históricos, cultura, etc.

a los liberales prosecesión les pregunto, ¿quién sufre opresión hoy en Cataluña?

Básicamente todos, en tanto que viven bajo la autoridad despótica de un Estado que atropella sus derechos. Y como ya dije antes, la secesión de un grupo permite reducir la discrecionalidad de los Gobernantes, aumenta la competencia entre ellos, etc. Además, valida el derecho de las personas a secesionarse, lo cual debiera ser legítimo bajo cualquier pretexto y circunstancia (como debiera ser si se considera que la libertad de asociación es algo que existe). Si fuese así, se habrían evitado muchas guerras y genocidios, a decir verdad.

Pregúntenselo a los catalanes que no quieren secesión, a los que el domingo quedaron señalados por quedarse en casa, a los delatados y multados por rotular sus comercios en español, a los que no pueden elegir la lengua en la que educar a sus hijos, a quienes defienden ideas no independentistas y les desean violaciones en grupo o señalan los comercios de sus padres.

Y está muy bien denunciarlo. Esas personas también tienen derecho a secesionarse de cualquier Estado, sea catalán, sea español, sea el que sea. Pero impedir la secesión de un grupo no ayuda a fortalecer el derecho de secesión de las personas mencionadas, más bien lo debilita.

Y a poco que uno haya viajado, se da cuenta de que España es hoy uno de los países más abiertos, integradores, tolerantes y acogedores del planeta.

¿Será esto motivo necesario o suficiente para negarle el derecho de secesión a alguien? No lo creo.

Costó muchas cesiones llegar a una Constitución imperfecta para todos

No suena como algo bueno. ¿No sería mejor que cada grupo tuviera su propio país, constitución, etc. que le acomoden mejor?

con el inmenso mérito de darnos una mínima estabilidad política que nos ha permitido centrarnos en nuestros asuntos privados y cambiar radicalmente el país en estos 40 años.

¿No se habría logrado lo mismo teniendo cada grupo su propio sistema, etc.?

No, defender esa convivencia imperfecta no es nacionalismo español.

Pero tampoco me parece algo muy sensato. ¿Forzar a todos a funcionar bajo un mismo Estado lleno de pugnas entre grupos con preferencias políticas dispares? No me parece algo muy liberal para hacer.

una sobrerrepresentación parlamentaria fruto del viciado sistema basado en circunscripciones electorales, que favorece la formación de coaliciones.

¿No que la democracia era tan buena?

Podrían haber convocado ahora otras con el mismo carácter plebiscitario, legales y con todas las garantías. Convocatoria que es prerrogativa legítima y exclusiva del presidente de la Generalitat. ¿Por qué no lo han hecho? ¿Por qué han preferido la ilegalidad? ¿Por qué han preferido la propaganda y la movilización en la calle, exponiendo a sus seguidores a la acción policial?

¿Porqué debe ser ilegal hacer un plebiscito? ¿Porqué se considera legítimo imponerle a la gente mecanismos y procedimientos contra su voluntad?

Finalmente, puestos a defender la necesidad de un derecho liberal de secesión colectiva como mejor aproximación posible a la secesión individual, ¿por qué restringirlo a un territorio dado? ¿Por qué no secesión de los autónomos? ¿O de los que tengan horóscopo Piscis? ¿O de los aficionados al aeromodelismo? ¿Se dan cuenta de la arbitrariedad del criterio territorial? ¿Por qué en un territorio pueden desasociarse y en otros no?

Efectivamente el criterio territorial es arbitrario y por lo mismo he estado defendiendo el derecho de secesión individual (que no es otra cosa que el anarquismo).

Por no hablar de que la secesión dentro del territorio independizado —requisito para que la secesión sea compatible con el liberalismo— plantea serias dificultades prácticas. Pues, ¿cómo se consigue que entre dos vecinos que comparten rellano, uno se independice junto con un grupo de catalanes y el otro se quede dentro de España junto con el resto de catalanes que desean quedarse?

Parece complicado, pero aún puede complicarse más. ¿Qué hacemos con aquellos que quieran desasociarse de su comunidad autónoma pero no de su país ni de su provincia? ¿Y con los que quieran independizar su municipio de su provincia, pero no de su comunidad autónoma y sí de su país para unirse a un tercero? ¿Y por qué no independizar el barrio? A fin de cuentas, hay barrios que podrían cumplir los criterios de nación: cultura, lengua y etnia propias.

Primero, es un salto lógico afirmar lo de la compatibilidad. Si fuera así, sería también incompatible con ser liberal oponerse a la secesión en este caso, por vicios similares. ¿Y en qué quedamos ahí?

Segundo, vuelvo a mencionar la propuesta de Bruno Frey.

as secesiones parciales (colectivas) no siempre acercan al ideal de la secesión individual —antes bien, suele ser al contrario—

¿Alguna justificación para tal afirmación?

cuando se circunscriben a un territorio, necesariamente generan una minoría o mayoría— a la que se le trata de imponer una secesión indeseada.

La moneda tiene dos caras. Me exaspera tener que repetir esto una y otra vez. Impedir la secesión también “necesariamente genera una minoría —o mayoría— a la que se le trata de imponer” un Estado indeseado.

El apoyo liberal de la secesión de Cataluña es, pues, inoportuno.

A mí me parece muy oportuno. Tanto desde el punto de vista teórico-filosófico, como desde el punto de vista estratégico ¿Cuándo será la próxima oportunidad que habrá para achicar no sólo España, sino que la UE? Además de que esta secesión, si resulta exitosa, sirve como antecedente positivo para cualquier otro grupo que desee formar su jurisdicción separada (por ejemplo los kurdos en Irak y alrededores).

representa una estupenda ocasión para alejar a la gente de un liberalismo, siquiera imperfecto, pero con otras prioridades más realizables a medio plazo … demostrando que somos gente práctica

Esto me suena a queja de lobbista que quiere parecer “respetable” y “políticamente correcto” para ser aceptado dentro de los círculos de poder mainstream, la verdad. Mi interés como liberal no está en ser políticamente correcto ni en caerle bien al establishment. Mi interés está en lograr más libertad. Y eso nunca se ha logrado (excepto en contadas ocasiones) ni por medio del lobby, ni por los canales políticos regulares. Por lo mismo insistir en esas vías no es conducente a “demostrar que somos gente práctica”.

Para cerrar, quiero dejar en claro que probablemente tenga muchas opiniones en común con Antonio España. Pero de tanto en tanto se dan casos en los que liberales podemos estar en desacuerdo. En algunas ocasiones es por temas estratégicos, donde no se puede hablar realmente de una alternativa “mas liberal” o viceversa. En otras hay diferencias filosóficas, donde la discusión puede volverse más amarga. Me parece que el desacuerdo sobre el independentismo catalán tiene más de desacuerdo sobre estrategia que sobre principios, lo que al menos nos permite decidir estar en desacuerdo, sin tener que decir que unos u otros son “menos liberales”.


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Socialismo neoliberal nórdico

Estoy bastante aburrido de que los variados socialistas miren a países como Finlandia o Suecia y digan “esos son países socialistas y por eso son tan prósperos y la gente de allá vive tan bien”. Eso es una gran mentira. Muy similar a la mentira de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”. Para desmentir estos mitos, voy a hacer una comparación simple entre Chile y los diferentes países que el World Economic Forum considera “los diez más felices”. La lista me pareció interesante no tanto por ser “más felices”, sino que porque son países muy prósperos, que están entre los con más libertad económica según los índices que tratan de medir esto, y que además incluye a los países escandinavos “socialistas” más prominentes. Lo que compararé son varios agregados que reflejan el nivel de “socialismo” y de “neoliberalismo” (según la concepción de la gente que mencioné antes), según el índice de libertad económica de The Heritage Foundation (lo uso porque tiene mejor presentación y es más accesible que el índice del The Fraser Institute). Un número más alto significa “más neoliberal” o “menos socialista”, o “menos corrupción”.

Partamos con Chile:

  • Regulación laboral: 64.3
  • Regulación empresarial: 72.1
  • Derechos de propiedad: 85
  • Gasto estatal: 83.1
  • Impuestos: 74.8
  • Corrupción: 73

Como se puede ver, tenemos (en realidad tuvimos, la información es de hace un par de años) bastante regulación estatal de la actividad económica, pero impuestos relativamente bajos (como la información es vieja no cuenta aún el impuestazo de Bachelet). El nivel de corrupción no es alto, pero tampoco es tan bajo como para no ser preocupante. El nivel de protección a los derechos de propiedad privada es decente, pero no especialmente alto, claramente no tanto como para ser motivo de celebración.

Ahora veamos los países de la lista de “más felices” (entre paréntesis la diferencia con Chile):

socialismo-neoliberal-nordico

  • Australia:
    • Regulación laboral: 77.2 (+12.9)
    • Regulación empresarial: 89.4 (+17.3)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 62 (-21.1)
    • Impuestos: 63.2 (-11.6)
    • Corrupción: 80 (+7)
  • Canadá:
    • Regulación laboral: 72.6 (+8.3)
    • Regulación empresarial: 81.8 (+9.7)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 50.4 (-32.7)
    • Impuestos: 80 (+5.2)
    • Corrupción: 81 (+8)
  • Dinamarca:
    • Regulación laboral: 86 (+21.7)
    • Regulación empresarial: 95.4 (+23.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 2.3 (-80.8)
    • Impuestos: 39.5 (-35.3)
    • Corrupción: 92 (+19)
  • Finlandia:
    • Regulación laboral: 53.7 (-10.6)
    • Regulación empresarial: 90.7 (+18.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 0.8 (-82.3)
    • Impuestos: 66.5 (-8.3)
    • Corrupción: 89 (+16)
  • Islandia:
    • Regulación laboral: 61.6 (-2.7)
    • Regulación empresarial: 90.1 (+18)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 42.1 (-41)
    • Impuestos: 73.3 (-1.5)
    • Corrupción: 79 (+6)
  • Países Bajos:
    • Regulación laboral: 64 (-0.3)
    • Regulación empresarial: 80 (+7.9)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 34.4 (-48.7)
    • Impuestos: 52.7 (-22.1)
    • Corrupción: 83 (+10)
  • Noruega:
    • Regulación laboral: 48 (-16.3)
    • Regulación empresarial: 89.6 (+17.5)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 41.8 (-41.3)
    • Impuestos: 53.2 (-21.6)
    • Corrupción: 86 (+13)
  • Nueva Zelanda:
    • Regulación laboral: 85.9 (+21.6)
    • Regulación empresarial: 91.4 (+19.3)
    • Derechos de propiedad: 95 (+10)
    • Gasto estatal: 46 (-37.1)
    • Impuestos: 71 (-3.8)
    • Corrupción: 91 (+18)
  • Suecia:
    • Regulación laboral: 53.5 (-10.8)
    • Regulación empresarial: 89.7 (+17.6)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 14.9 (-68.2)
    • Impuestos: 44.4 (-30.4)
    • Corrupción: 87 (+14)
  • Suiza:
    • Regulación laboral: 72.1 (+7.8)
    • Regulación empresarial: 82.2 (+10.1)
    • Derechos de propiedad: 90 (+5)
    • Gasto estatal: 66.3 (-16.8)
    • Impuestos: 70.9 (-3.9)
    • Corrupción: 86 (+13)

Lo que podemos ver inmediatamente es que todos los países tienen menos regulación a las empresas, más protección a los derechos de propiedad privada, menos corrupción, pero más impuestos (con la excepción de Canadá) y más gasto estatal. La minoría tienen más regulación laboral que acá, dos tienen una cantidad similar a la chilena y la mitad tienen mucha menos regulación laboral que Chile. Ya con esto se cae la idea de que Chile es “la Norcorea del neoliberalismo”, pues en esos países la regulación estatal es mucho menor (más “neoliberalismo” y confianza en la “autorregulación del mercado”). Pero sigamos el análisis.

Los países que tienen más regulación laboral que Chile tienen alguna combinación de impuestos más bajos y menor regulación a las empresas, en comparación con los países que tienen menos regulación laboral, lo que sugiere un trade-off, un balance entre esas cosas. Lo cual tiene sentido, la regulación laboral, impuestos, y la regulación a las empresas son un lastre para la actividad privada de las personas, por lo que si se aumenta una de esas cosas, hay que disminuir alguna las otras en alguna combinación para compensar.

Se nota que en estos países se valora la libertad para llevar a cabo una empresa, lo cual para la lógica de quien cree que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” significaría que esos países no son “más socialistas” ni “menos neoliberales”, todo lo contrario. Se demuestra un nivel alto de confianza en los empresarios para llevar a cabo sus negocios, y en las empresas para generar prosperidad y bienestar de la manera que consideren mejor.

Se ve también más confianza en el manejo privado de la propiedad, lo que refleja en la consistencia con que se protegen más los derechos de propiedad privada. Eso implica cosas como menos poder y discreción estatal para expropiar y confiscar, más garantías a los propietarios de que cualquier daño a su propiedad será castigada o resarcida, etc. Esto claramente es un signo de “neoliberalismo” más que de “socialismo”.

Otra cosa que se puece observar es que hay menos corrupción en el Estado en todos esos países. Personalmente creo que eso viene como consecuencia de factores culturales, que a su vez vienen influídos por el hecho de que todos esos países han sido muy libremercadistas a lo largo de la historia, especialmente desde el siglo 19 en adelante, con relativamente breves lapsos estatistas. Cuando el sistema es muy de libre mercado, con prácticamente nada de provisión estatal de servicios educacionales, médicos, seguros, pensiones, redistribución, subsidios empresariales, barreras comerciales, etc. lo que resulta es que ese ambiente genera, por fuerza de necesidad, una cultura muy emprendedora, empresarial, solidaria, de responsabilidad individual y de honestidad, que no sólo es un caldo de cultivo ideal para la prosperidad, sino que además tiene como consecuencia un nivel muy bajo de corrupción en los funcionarios estatales.

Respecto del gasto estatal, es evidente que se hace posible un gasto así de grande en estos países gracias a que esto se compensa con alguna combinación de bajos impuestos y regulación, lo que produce una mayor y más fuerte actividad económica generadora de impuestos. Es decir, algunos países tienen impuestos altos, pero muy poca regulación laboral y a las empresas (como Dinamarca), otros tienen más regulación laboral pero menos impuestos (como Islandia), y también está el caso de Noruega que financia su gasto estatal mediante la estatización de alguna empresa o recurso importante (de forma similar a Chile). Además tenemos los casos de Canadá y Australia, que van más por la moderación, teniendo impuestos y gasto estatal un menores al resto, y compensando con un poco menos de regulación laboral que el resto.

Es claro que los países nórdicos son todo menos “socialistas”, y que de hecho son mucho más “neoliberales” que Chile (siempre según la concepción antes mencionada). Además, el mito de que “Chile es la Norcorea del neoliberalismo” se demuestra claramente sin base, siendo que estos países supuestamente “socialistas” tienen un mercado mucho más desregulado, mayor protección a los derechos de propiedad privada y en general menos regulación laboral. También se hace evidente que hay un trade-off entre impuestos y regulación, debiendo compensar el aumento en una cosa, con una reducción de la otra. Una última cosa que se hace evidente es que el nivel de impuestos es menos determinante del bienestar que la regulación estatal. Un cierto aumento en impuestos requiere una reducción menor de la regulación estatal para compensar, lo que explica el éxito relativo de estos países. Lo cual no quita que tendrían un mejor desempeño si además de tener poca regulación estatal, tuvieran también un bajo nivel de impuestos y gasto estatal (para ver eso se tendrían que haber incluído países como Liechtenstein, Singapur y Hong Kong al análisis – tal vez en otra ocasión). La libertad funciona, como decía el slogan de Students for Liberty.


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