Mis primeros pasos como capitalista


Un amigo me pidió que publicara esto anónimamente de su parte. Me gustó mucho, así que acá les dejo su escrito, con el permiso de su autor.

La definición de capitalismo en wikipedia dice:

“El capitalismo es un orden social y económico que deriva del usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción, que se encuentra mayormente constituido por relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión y obtención de beneficios, así como de relaciones laborales tanto autónomas como asalariadas subordinadas a fines mercantiles.”

Cuando era niño, el primer pie económico fue casi obviamente mi madre, quien me dio unos pesos para mis primeras láminas. Cuando me dí cuenta que tenía láminas que todos querían conseguir, y me querían “estafar” por láminas más comunes, aprendí instintivamente los conceptos de la necesidad, la escasez y las oportunidades.

Así en mi adolescencia me hice buena plata cambiando láminas, más plata que si trabajara contratado. Todo se trata de juntar capital, recursos y vender al mejor postor. Quien más necesite mi lámina, mejor paga, y que lo haga o se lo lleva el otro.

Como consecuencia, a toda la gente que yo le vendí láminas se vieron muy satisfechas. Algunos completaron sus álbumes, y ganaron premios. Eso sí, ellos odiaban las láminas en mal estado. Tuve que preocuparme de comprar una carpeta para mantener limpias las láminas, tuve que preocuparme de tener las correctas, deshacerme de las inútiles y de siempre conseguir un beneficio adicional por la venta, porque al fin y al cabo, me estoy sacando la mugre para que la lámina llegue en perfectas condiciones.

¿Lo hice por la comunidad? No. Lo hice por mí, por plata, y porque me entretiene muchísimo juntar capital. Soy un demonio.

Pero así como mi egoísmo y sed de conquista se satisfacía, también lo hacían mis clientes. Ellos se desarrollaron, mejoraron, y crecieron. Con ello, yo también crecí, me llamaban más seguido, me pagaban más, y el ciclo continuó, hasta que lo perdí todo por confiar en gente equivocada.

Esta historia no es nueva, Adam Smith la llama “La mano invisible”, y la viví toda mi juventud sin darme cuenta.

Últimamente, he trabajado 2 años completos por la “comunidad”, gratis, por ningún peso, pero sí por la causa. No podría estar peor. Las personas con las que estoy son un 7, pero los negocios son negocios, y por no mantener eso en cuenta, he sacrificado mucho de mi vida y he causado más daño que bien.

En cambio, cuando vendo al mejor postor, hago lo de siempre, ellos y yo nos beneficiamos. Yo tengo para comer, dormir y luego darme gustitos… y esos gustitos tienen como meta juntar más capital. Con lo que me sobra puedo decirle a la comunidad “Dale, yo me pongo y tu te pones” y como es mi capital, debo asegurarme que funcione.

Si yo crezco, me convierto en parte mayor de la comunidad. Luego, la comunidad, por tenerme, crece proporcionalmente y en su totalidad. Y como los demás son parte de la comunidad, se desarrollarán como una reacción en cadena. Eso es capitalismo, y por eso lo apoyo.

No me interesa que el Estado se meta en mis asuntos, si quiero comprar un horno para hacer más pan, no me cobres impuestos para que lo logre más rápido. Yo sé cómo hacer pan, no necesito mayor educación salvo la que yo necesito para mejorar.

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