Grandes empresas y lobby

Es común que se suela criticar a las empresas grandes simplemente por su tamaño, pero ¿cuál es el problema de que una empresa sea muy grande? Una empresa grande tiene varios beneficios para los consumidores. Por ejemplo puede aprovechar las economías de escala (que se originan gracias a la división del trabajo) ofreciendo de esta forma no sólo mayores rentabilidades a sus dueños, sino que también mejores remuneraciones a sus empleados y sobre todo precios más bajos a sus clientes.

Además, una empresa grande generalmente puede ofrecer una mayor variedad de productos o servicios. Por ejemplo, Walmart puede ofrecer una variedad mucho más grande que el almacén de la esquina, no sólo por temas de espacio, sino que además porque es capaz de mover productos “exóticos” entre países.

Otra cosa más es que las empresas grandes generalmente cumplen de forma más consistente los estándares de calidad (sean impuestos por el estado o sean voluntariamente adoptados).

Este tipo de “monopolio” de mercado (que en realidad no es un monopolio, al menos no en el mismo sentido que lo que yo sí llamo ‘monopolio’) no tiene los mismos efectos de los monopolios reales (los monopolios legales o concedidos por el estado, que son los únicos que realmente son tales). Es decir, no redundan en menor calidad y mayores precios. Esto porque igual están sujetos o abiertos a la competencia, en el momento en que una empresa grande se duerme sobre los laureles, rápidamente surgen nuevas empresas que le quitan mercado. Este proceso es muy rápido en general.

Entonces desde un punto de vista consecuencialista, no veo cuál es el problema con las empresas grandes. No ofrecen peores productos, no ofrecen productos más caros. El único problema es que están en una mejor posición para hacer lobby y de esa forma beneficiarse a costa del resto (a diferencia de lo que mencioné antes, que son cosas que nos benefician a todos).

En este sentido se suele criticar a las empresas grandes porque “manejan” al estado. Pero quieres realmente lo hacen son los políticos y estos son influidos por los llamados grupos de interés especial. Los primeros en la lista generalmente son los bancos grandes, que se enriquecen gracias a varios privilegios otorgados a ellos por el estado, como la reserva fraccionaria, regulaciones que los protegen de la libre competencia, la creación de un banco central monopólico que los rescata falsificando billetes en masa (los cuales estamos obligados por el estado a usar), garantía estatales de los depósitos, etc. Después de ellos, siguen otras empresas grandes (pero no todas ni de lejos) que tienen arreglos similares con el estado. Estos son los infames ‘compinches del estado’.

Pero ese problema no se soluciona eliminando las empresas grandes, se soluciona quitándole al estado el poder de otorgar esos privilegios. Si el estado no puede otorgar privilegios, sencillamente no hay privilegios y la cancha queda pareja, a la vez que no se perjudica al resto de gente (porque prohibir a las grandes redundaría en un alza de precios, baja de las remuneraciones, etc.). Eliminar a las empresas grandes sería como atacar los síntomas en vez de la causa subyacente.

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