Extremismo

A menudo me encuentro con personas que me dicen que el liberalismo es extremista. Se espantan más aún cuando conocen mis convicciones anarquistas. Me dicen que “los extremos son malos” como si esto fuera un axioma de la naturaleza. Y luego identifican al liberalismo y al anarquismo como “extremos”. Y allí está el problema, la gente hoy está convencida de que la libertad es algo extremo y por ende malo, mientras que el estatismo en el que han vivido toda la vida no lo es.

Esto me parece bastante injusto, porque a mi juicio, lo más extremo es agredir a otra persona. Iniciar una guerra es irse al extremo. En una disputa entre personas, lo más extremo es recurrir a la violencia. Es extremo recurrir al robo para obtener bienes. Creo que casi todos están de acuerdo conmigo en eso.

A mi me parece que hay varias cosas que son consecuencia lógica de eso. Es extremo que alguien fuerce a otra persona a hacer o no hacer algo con lo que le pertenece “por su propio bien”, o “por el bien de la sociedad.” Me parece extremo que alguien no pueda libremente contratar los servicios de otro, a menos que sea cumpliendo infinitos requerimientos que ninguna de las dos partes realmente quieren cumplir. Me parece extremo que la gente no pueda disponer libremente de sus ahorros, sino que tengan que hacer con ellos lo que un grupo de políticos decide, ya sea ponerlos en sus manos o en las de otros. Me parece extremo que uno no pueda decidir cómo educar a sus hijos. Me parece extremo que la gente no sea libre para emigrar, a menos que un grupo de políticos le de permiso (un pasaporte). Me parece extremo que se prohíba o ponga trabas a la gente que quiere intercambiar bienes cuando ambos residen en países diferentes. Me parece extremo que esté prohibido ser dueño de un lago o de una superficie de suelo marino. Me parece extremo que se considere que robar es malo, a menos que lo haga el estado. Me parece extremo que se prohíba a la gente comprar drogas, a menos que sea tabaco o alcohol. Me parece extremo que la gente considere malo que uno aspire como ideal una sociedad basada en la libertad y en que las interacciones entre personas sean voluntarias.

Como bien dijo un amigo “quienes dicen que los extremos son malos, les gusta a ellos definir cuales son esos extremos.” El verdadero extremismo no es la libertad, es el estatismo, es justificar que los funcionarios estatales, según reglas creadas por ellos mismos, agredan impunemente a la gente, le sustraigan sus pertenencias, su libertad, su vida. Mientras esta mala concepción de “extremo” siga siendo la que domina en la sociedad, estaremos condenados a vivir en un mundo estatista y expropiatorio, donde la pobreza y la injusticia son problemas crónicos. Sólo cuando la gente entienda que lo extremo es restringir la libertad de la gente y justificar la agresión, podremos comenzar a avanzar a una solución real a esos problemas.

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